jueves, 30 de octubre de 2025
De perdices en el Bonillo con Jorge y Mauro
Estábamos decididos a anular la tirada del jueves debido al mal tiempo. Las previsiones anunciaban un 80% de probabilidad de lluvia en El Bonillo, y de hecho, la tarde anterior llovió abundantemente. Sin embargo, el tiempo nos ha dado un respiro y hemos podido cazar.
Poco antes de las nueve hemos llegado a Barrax, donde nos esperaba Jorge que, puntual a su cita, ya se había tomado un carajillo mientras nos aguardaba.
Con un poco de retraso sobre la hora prevista hemos llegado a El Bonillo. Allí nos esperaba Elías. Kiko, como siempre, ya tenía preparados los permisos para cazar.
Conforme subíamos por el camino, las perdices se contaban por decenas. Cortaban a derecha e izquierda con vuelos cortos.
El día ha sido perfecto para cazar. Las temperaturas han bajado y ya no hace el calor de semanas atrás, cuando los termómetros superaban los veinte grados. La lluvia del día anterior dejó el campo en unas condiciones muy óptimas para cazar con los perros, que en todo momento han podido refrescarse en los charcos. Un paisaje muy distinto al que me encontré hace solo dos semanas cuando estuve en La Patirroja.
He comenzado muy mal la mañana, errando cuatro perdices consecutivas y durante todo el día he estado bastante fallón. Blaki, con dos perdices cobradas de ala, me ha ayudado a salvar el día.
Poco antes de llegar al coche para tomar el taco aún no me había estrenado, mientras mis compañeros, Jorge y Mauro, ya llevaban varias perdices cada uno. Por suerte, he podido abatir dos perdices consecutivas que han levantado un poco mi ánimo.
Trufa, la perrita de Elías ha hecho un trabajo magnífico sacando dos perdices de un reguero. Mauro y yo no le hemos prestado atención, pensando que se trataba de un conejo y cuando nos hemos dado la vuelta ha volado la perdiz. En el segundo lance hemos estado más atentos y la perdiz no ha corrido la misma suerte.
Las perdices estaban hoy en los sembrados y muy agrupadas, en bandos muy grandes; quizá haya sido por la lluvia que se han concentrado.
Estamos a principios de temporada y a la perdiz le falta todavía engordar algo más y coger fuerza. Está todvía por hacer. Hoy se han abatido muchas hembras y pocos machos.
En la segunda vuelta he continuado cazando con la Mateo Mendicute, mientras que Mauro ha cambiado de escopeta y ha cogido una Pedro Arrizabalaga del 20, de su padre, con maderas nuevas que es una auténtica preciosidad, al igual que la Abbiatico Salvinelli también del calibre 20 con unos grabados espectaculares tipo Purdey. Jorge ha cazado con una Zoli superpuesta de su abuelo que aunque es algo pesada es una excelente arma.
Después del taco se me ha dado un poco mejor la mañana, aunque también he errado bastantes tiros. La visibilidad era mala, el día muy nublado, y había perdices que se confundían con el fondo oscuro al volar.
Mauro ha abatido una perdiz larga que previamente había fallado yo tras descerrajarle los dos tiros. Una perdiz alta, tipo ojeo, pero a tiro. De esas que cuando las abates te suben la autoestima.
Se ha visto mucho conejo. Yo he podido tirar a dos. Uno que venía perseguido por los perros, ladera abajo, a una velocidad endiablada, lo he tocado, pero se ha metido entre las piedras, y otro al que solo me ha dado tiempo a disparar un tiro entre las retamas. Jorge ha preferido no tirar a los conejos para no confundir a los perros que andan muy picados con los rabudos, a pesar de haber visto muchos. lo mismo que Elías que ha contado más de una veintena. La primavera y el verano han acompañado y el conejo ha criado muy bien. En algunas zonas como Munera o Barrax, ya son plaga.
Tras finalizar la jornada cinegética, hemos comido en la Fonda Santiago: un plato típico de la zona como son las migas ruleras, y unas buenas chuletas de cordero para rematar un gran día en muy buena compañía.
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