De caza
miércoles, 12 de agosto de 2026
Cómo comportarse en una cancha de tiro
Un tirador no solo debe tirar bien y romper muchos platos; también tiene que saber comportarse en una cancha de tiro. No todo el mundo lo sabe hacer ni se comporta correctamente. Ahí van algunos consejos, tras más de cuarenta años practicando este deporte.
Un error que veo habitualmente es no esperar a que termine el último tirador de la escuadra. Ocurre con frecuencia que el tirador abandona su puesto cuando ha terminado de terminar, pero no ha terminado toda la escuadra. Y una escuadra la componen seis tiradores.
Los tiradores no deben abandonar sus puestos hasta que haya terminado el último tirador. No solo es una cuestión de cortesía, sino de educación y respeto.
Recuerdo en un concurso de tiro al plato en el que tiraba en último lugar. Precisamente guardo una fotografía de aquel momento en el que me quedé solo en la cancha tirando el último plato de la serie. No solo en los concursos, también durante los entrenamientos hay que saber esperar y no abandonar la cancha de tiro hasta que haya terminado de tirar el último tirador.
Algo grave que he visto algunas veces, por la peligrosidad que reviste, es montar la escopeta con los cañones hacia abajo. Esto es muy peligroso porque, en caso de producirse un disparo accidental, el impacto podría alcanzar nuestros pies. Hay que montar siempre el arma con los cañones mirando hacia arriba, nunca hacia abajo. Siempre debemos seguir las normas de seguridad del campo y mantener el arma orientada en una dirección segura.
Otro error frecuente es montar el arma antes de que te toque el turno de tirar. He tenido tiradores a mi lado que, cuando he estado encarando el arma para pedir plato, ya estaban montando el arma. Esto, que puede parecer una simple tontería, saca mucho de tiro porque ese movimiento despista al tirador que tienes al lado.
Muchos utilizan gafas que llevan en las patillas unos protectores de plástico rectangulares para evitar ver hacia los lados y dirigir la atención al frente.
Los cartuchos son punto y aparte. Lo correcto es no expulsarlos hasta que el tirador que tenemos al lado haya efectuado los disparos. Será entonces cuando abramos el arma y depositemos los cartuchos en un recipiente de plástico colocado junto al tirador o, en su defecto, donde esté permitido por las normas de la cancha. .
Hay quien termina de tirar y los lanza con fuerza al suelo. Los hay también que soplan con fuerza el interior de los cañones después de haber tirado. Aunque llevemos cascos de protección auditiva, muchas veces se oye y molesta.
En una ocasión presencié como un tirador, cuyo nombre omitiré, cansado de lo que hacía su compañero de escuadra, cogió los cartuchos y se los lanzó justo en el momento de pedir plato. Aquello, como supondrán ustedes, no terminó de muy buenas maneras.
Otra cuestión importante es el momento en el que debemos abandonar nuestro puesto de tiro. Nos moveremos de nuestro puesto cuando el tirador que tenemos a nuestro lado haya efectuado los dos disparos. Solo en ese momento abandonaremos nuestro puesto de tiro.
Hay, sin embargo, quien se queda inmóvil aún cuando el tirador de al lado ha terminado de disparar. Esto hace que el tirador que se ha movido correctamente de su puesto tenga que esperar detrás del que permanece inmóvil, impidiendo que pueda colocarse en su puesto.
Entre tirador y tirador hay un tiempo máximo establecido para pedir el plato. No recuerdo si son 15 ó 20 segundos. Hay tiradores que no tienen ninguna prisa y rompen el ritmo de la escuadra.
Cuando has terminado de tirar tu plato y cambias de puesto, es aconsejable detenerse cuando el tirador siguiente a ti está pidiendo el plato o se dispone a pedirlo. Una vez lo ha pedido, continúas hasta tu puesto de tiro. Se trata, en definitiva, de evitar movimientos bruscos que puedan despistar al tirador que está disparando.
Por último, guardar silencio es fundamental para no romper la concentración del resto de tiradores. La concentración es fundamental en esta modalidad deportiva. Las gracietas, los comentarios y las gesticulaciones se quedan para después de la tirada.
Porque en una cancha de tiro no solo hay que saber romper platos. También hay que saber respetar a quien está intentando romperlos.
Cómo comportarse en una cancha de tiro para que no nos llamen la atención
Estar en una cancha de tiro, ya se trate de una competición o simplemente de un entrenamiento, requiere conocer unas normas básicas de conducta que debe cumplir todo tirador. No debemos olvidarlas cuando estemos en el planché si queremos evitar que nos llamen la atención por no saber comportarnos adecuadamente.
Ahí van a modo de sugerencia, algunas de ellas. Seguramente habrá otras muchas más, pero estas son, a mi modo de ver, las más importantes.
1.- No abandonar la cancha hasta que termine el último tirador.
Esta regla se suele incumplir con bastante frecuencia, tanto en entrenamientos, como en competiciones. Como puede observarse en la fotografía de más abajo, solo hay un tirador en cancha, mientras el resto de compañeros, que ya han acabado la serie, no espera en sus puestos como es preceptivo.
La serie debe abandonarse conjuntamente y no de manera individualizada.
2.- No lanzar los cartuchos al suelo.
Esto desespera mucho al tirador porque puede hacerle perder la concentración. De ahí la importancia de esperar a que termine de tirar el compañero de al lado. Es entonces cuando debemos abrir la escopeta y expulsar los cartuchos, y no antes.
3.- Respetar la concentración del tirador.
El tiro requiere mucha concentración. Cuando estamos tirando en el último puesto y abandonamos nuestra posición para dirigirnos al primero, al pasar por el pasillo que queda detrás del grupo de compañeros debemos detenernos hasta que el tirador que en ese momento se dispone a pedir el plato haya tirado.
Es entonces cuando debemos proseguir la marcha hasta nuestra posición. Si lo hacemos antes, podemos molestarle y desviar su atención.
4.- No exteriorizar nuestra frustración.
Hay tiradores que, cuando cometen un cero, como se dice en el argot ,o fallan un plato, lanzan los cartuchos al suelo con especial virulencia o pronuncian toda clase de improperios para que nos enteremos todos.
Debemos evitar que los demás paguen nuestros sus errores. Hay que permanecer lo más callado posible y no exteriorizar nuestra mala uva cuando erremos un plato.
5.- Dejar libre el puesto cuando corresponde
El tirador debe moverse de su puesto y pasar al siguiente cuando el compañero de escuadra que le sigue haya tirado su plato.
Ocurre con frecuencia que muchos tiradores permanecen inmóviles en su puesto sin percatarse de que detrás suyo hay un tirador esperando su turno para colocarse en su lugar. Mientras tanto, no puede apoyar el arma, normalmente sobre un trozo de goma o similar que se coloca estratégicamente en el suelo para apoyar los cañones y que sirve de cierto descanso al tirador entre plato y plato.
6.- No montar ni encarar la escopeta hasta que llegue nuestro turno
También es frecuente observar como hay tiradores que, cuando el compañero se dispone a pedir el plato, ya están montando la escopeta. Esto puede sacar de tiro al tirador, que muchas veces ve por el rabillo del ojo el cañón del compañero de al lado, y desvía su atención.
Muchos optan por utilizar una especie de protector de plástico, también conocido como orejeras, que se coloca en los laterales de las gafas para evitar ver por los extremos y así no perder la concentración.
Cumplir con estas normas no nos va a ayudar a romper más platos, pero sí a ser un poco más respetuosos con los demás. Y, al fin y al cabo, también se trata de eso: de disfrutar de nuestra afición sin molestar a quienes tenemos al lado.
sábado, 8 de agosto de 2026
Salvador Tormo se impone con un pleno de 25 platos en la tirada de Vallada
El tirador de Barxeta fue el único en completar la competición sin fallo, en una jornada marcada por el intenso calor, con temperaturas de hasta 40 grados.
El campo de tiro El Tollo de Vallada acogió este sábado, 8 de agosto, la tradicional tirada al plato con motivo de las fiestas patronales, una competición que reunió a una veintena de participantes y que tuvo como gran protagonista al tirador de Barxeta Salvador Tormo.
De izda a dcha: Gabriel García, Juan Carlos Palomares y Salvador Tormo (Foto: PS)
Tormo se proclamó vencedor tras completar una actuación perfecta y derribar los 25 platos de la competición. La segunda posición fue para el tirador de Xàtiva Juan Carlos Palomares, con 24 platos, mientras que Gabriel García, de Albaida, obtuvo también 24 aciertos y terminó en tercera posición.
La competición también dejó alguna incidencia. El tirador de Fontanars dels Alforins, Patricio Simó, tuvo que cambiar de arma nada más comenzar la tirada después de que se le rompiera la ballesta del disparador. Pese al contratiempo, pudo continuar con la competición.
En la categoría de veteranos, el triunfo se quedó en casa. El tirador local Amadeo Garrido se impuso con 23 platos, mientras que Joel Pastor fue el ganador del premio júnior.
La competición se desarrolló bajo unas condiciones especialmente exigentes debido al intenso calor. El termómetro llegó a alcanzar los 40 grados, aunque las elevadas temperaturas no impidieron el desarrollo de la jornada ni la participación de los aficionados a esta modalidad.
La tirada al plato volvió a convertirse así en una de las actividades deportivas destacadas de las fiestas patronales de Vallada, con una jornada de convivencia y competición que reunió a tiradores de distintas localidades de la comarca.
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sábado, 1 de agosto de 2026
Contando los días para la media veda
En nada estaremos ya con la ropa de camuflaje, la barraca y el cajón de cartuchos. Ya contamos los días para el inicio de la media veda, que en Castilla La Mancha comenzará el jueves 20 de agosto.
Por suerte, este año se han prohibido las tiradas de descaste al torcaz que solían realizarse durante el mes de julio. Estas tiradas perjudicaban las jornadas posteriores porque en la paloma torcaz el mejor día suele ser el primero. Cuando la torcaz ha sido muy tiroteada busca lugares más tranquilos donde no la molesten, como parques y jardines de muchas ciudades, donde se ha asentado durante todo el año y, en muchos casos, ya ni siquiera emigra. Además, el descaste coincidía con una época en la que todavía había muchas palomas con huevos o criando a sus pollos.
Si no surge ningún contratiempo, volveré al mismo cazadero que el año pasado. Se trata de una finca de Almansa cuyo encargado lleva ya varios meses cebando las palomas. Ahora mismo alimento no les falta, porque, aunque el cereal ya se ha cosechado, todavía queda mucha simiente esparcida por el suelo.
El otro día aprovechamos para ir al campo de tiro de Almansa a afinar la puntería con unos recorridos de caza. Mi amigo Miguel Ángel y yo, atravesamos antes la carretera interior y desde el coche, llegamos a contar más de un centenar de pájaros. Eran bandos muy numerosos. Los cables de la luz negreaban de tantas palomas posadas.
Todo apunta a que este año habrá mucha paloma torcaz. El tiempo ha acompañado y, en general, se prevén, buenas tiradas. Aunque ya sabemos que con esta especie nunca hay nada seguro. Puede cambiar de un día para otro. Por eso mismo hasta que no estemos en el puesto no sabemos cómo se va a desarrollar la jornada. La paloma es un ave migratoria, y, por tanto, es imprevisible. Un día puedes ver muchas y al día siguiente ninguna. Una tormenta la víspera puede echar por tierra todas las previsiones. Si en la caza conviene ser siempre prudentes, cuando hablamos de la paloma torcaz todavía más.
Yo empleo cartuchos de séptima de 34 gramos y choques de tres y una estrellas; si las palomas entran muy altas, monto dos y una estrellas y utilizo sexta. Por eso siempre llevo dos escopetas: Una paralela, con la que cazo habitualmente, y una superpuesta con polichoques, aunque la paralela tiene dos juegos de cañones: uno más abierto y otro más cerrado, de dos y una estrellas.
A la paloma hay que dejarla cumplir. A primera hora de la mañana suelen entrar muy altas y muchos cazadores no son conscientes del alcance real de los perdigones, pensando que tiran con balas y disparan a las nubes y lo único que consiguen es espantar los bandos para el resto de la jornada, molestando, además, a los puestos más próximos.
La torcaz tiene una vista extraordinaria. Conviene permanecer perfectamente camuflado y evitar cualquier movimiento innecesario. Al menor gesto o simplemente el destello de los cañones, la paloma cambia de dirección y se pierde la oportunidad de abatirla.
Antes de que amanezca hay que estar ya en el puesto con todo preparado. No es lo mismo un puesto de agua que uno de comida. Al amanecer, la paloma abandona el dormidero en busca de los comederos y, por la tarde, sobre las tres, conviene estar de nuevo preparado en la barraca.
En los puestos de agua también es importante conocer sus costumbres. La torcaz suele acudir a beber dos veces al día: a media mañana, después de alimentarse, y en las últimas horas de la tarde, antes de regresar al dormidero.
Mucha suerte y viva la caza.
viernes, 24 de julio de 2026
La codorniz: la reina de la media veda
Mis inicios cinegéticos fueron tras la codorniz, en Calamocha, con mi amigo Paco Sanchis y su perro Adolfo. Allí conocí a Ramón Ferrero, con quien he compartido innumerables jornadas de caza. Por entonces cazaba con una repetidora Franchi que compré a mi cuñado y que todavía está en uso porque se la vendí a un amigo que aún la conserva y caza con ella.
La caza de la codorniz exige buenos perros. Es un ave que apeona mucho y resulta muy difícil dar con ella. Puedes pasar a escasos metros de una codorniz y, si no llevas un perro con una buena nariz, permanecerá inmóvil, perfectamente camuflada entre el rastrojo o el cereal. Son especialistas en camuflarse. Su plumaje se confunde a la perfección con los tonos del cereal y del rastrojo. Se mimetizan muy bien con el terreno, como la liebre.
Es una modalidad en la que el trabajo del perro resulta fundamental. El cazador disfruta viendo cómo busca el terreno, cómo ventea y cómo termina encontrando la pieza.
El disparo, por lo general, no suele entrañar gran dificultad. La codorniz no realiza vuelos tan largos como la perdiz y, si se marca bien el lugar donde vuelve a posarse, es frecuente poder levantarla de nuevo. Eso no significa, ni mucho menos, que no se fallen codornices.
Para cazarla suelo emplear cartuchos de 32 gramos con perdigón del número 9 y choques abiertos.
Oírlas cantar en el trigal a primera hora de la mañana es uno de los mayores placeres que puede experimentar un cazador. Son momentos que permanecen para siempre en la memoria.
He disfrutado especialmente cazándolas en Peñadorada, en Ossa de Montiel. No se abatía un gran número de ejemplares, pero sí los suficientes para pasar una magnífica mañana entre amigos, perros y campos de cereal.
En Palencia, zona por antonomasia codornicera, como lo es toda Castilla y León han puesto un cupo de 20 codornices por cazador y día. Confieso que nunca he llegado a colgarme tantas.
Un amigo mío, Juan Carlos Palomares, acude todos los años durante la media veda a los campos de Teruel y siempre me comenta lo mismo: cada temporada ve menos codornices que la anterior.
Amenazas para la codorniz
Cada vez el cereal se cosecha antes y la paja se recoge con mayor rapidez. Las cosechadoras destruyen numerosos nidos y muchas puestas se pierden antes de que los pollos puedan salir adelante. A ello se suman otras amenazas propias de la agricultura moderna, como el uso de productos fitosanitarios.
Por desgracia, la codorniz atraviesa actualmente una situación controvertida. Al igual que ocurrió con la tórtola, cuya caza se prohibió en 2021, existen voces que alertan de un acusado descenso de sus poblaciones, mientras que otras sostienen que se mantienen estables y su población no corre peligro. Sea como fuere, es una especie que merece ser gestionada con rigor para garantizar su conservación y que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de su caza.
Si la perdiz es la reina de la caza menor, la codorniz lo es de la media veda.
martes, 14 de julio de 2026
Otro año sin perdices
Desde hace años tengo la finca dentro de la reserva de caza y, un año más, no se ve ninguna perdiz. Lo mismo pasa en el resto del acotado de Fontanars dels Alforins. La perdiz prácticamente ha desaparecido de nuestros montes, hasta el punto de que verla se ha convertido en una excepción cuando antes era algo habitual.
Este año no caben excusas de carácter climatológico. La primavera ha sido favorable para la reproducción de la perdiz. Es cierto que en temporadas anteriores la sequía pudo afectar seriamente al éxito de la cría, pero este año el problema responde a causas mucho más profundas que conviene afrontar de una vez por todas.
Desde la sociedad de cazadores son reacios a realizar sueltas para repoblar el coto. Sin embargo, otros municipios cercanos, como Moixent y la Font de la Figuera, sí lo han hecho con buenos resultados. Vallada, por su parte, lleva años repoblando sus montes con perdiz de granja. Cuando se abre la veda, los cazadores salen con sus perros y disfrutan simplemente con localizar las perdices, verlas arrancar el vuelo o contemplar el trabajo de los perros de muestra. La caza no consiste únicamente en abatir piezas; también es el contacto con el monte y la emoción de encontrar caza allí donde parecía haber desaparecido.
Yo mismo fui durante mucho tiempo contrario a las sueltas de perdiz, por considerar que la prioridad debía ser la conservación de la población autóctona. Sin embargo, la realidad actual obliga a replantear esa postura. Con la perdiz prácticamente desaparecida de nuestros montes, creo que la repoblación controlada se ha convertido en la única alternativa viable para recuperar la actividad cinegética y evitar la desaparición del coto.
La escasez de piezas está provocando que muchos cazadores dejen de sacar el talón de temporada. Actualmente la sociedad cuenta con apenas 56 socios y año tras año, las bajas continúan aumentando. Si a ello añadimos la falta de relevo generacional el futuro del coto resulta cada vez más incierto y el riesgo de su desaparición es una realidad que no puede ignorarse.
Si esta tendencia no cambia, al coto de Fontanars le quedan pocos años de vida. Los cotos sociales, a diferencia de los privados cumplen una importante función social, ya que permiten practicar la caza a personas con recursos económicos más modestos. Pero mantener un coto de caza, sea privado o social, tiene un coste elevado: hay que llenar las charcas, mantener los comederos, limpiar caminos, realizar siembras para la fauna cinegética, controlar los depredadores y llevar a cabo labores de guardería, entre otras muchas tareas. Si llenar la cesta de la compra cuesta cada vez más, resulta difícil pretender que la gestión de un coto siga costando lo mismo que hace una década.
Los cotos sociales necesitan una gestión cinegética eficaz. Sin gestión no hay caza. No es razonable que, en pleno mes de julio y con las altas temperaturas que estamos sufriendo, las charcas permanezcan vacías o que los comederos carezcan de alimento, argumentando que no se llenan para no atraer a depredadores.
La perdiz autóctona ha desparecido prácticamente de nuestros montes y no puede atribuirse este hecho únicamente a la perdiz de granja ni a los cazadores. Las causas de su declive están ampliamente estudiadas y no insistiré mucho sobre ellas porque todos las conocemos: la intensificación de la agricultura, el uso de pesticidas, la pérdida del hábitat natural y el aumento de determinadas poblaciones de depredadores sobre todo jabalíes han reducido drásticamente su población. Antes, la perdiz criaba en ribazos y en viñas en vaso, hábitats que hoy prácticamente han desaparecido. En su lugar se extienden grandes superficies de viñedo en espaldera, fruto de la transformación del paisaje agrícola, que ofrecen mucho menos refugio y protección para la fauna silvestre.
La caza forma parte de nuestro patrimonio rural. Defenderlo corresponde únicamente a los cazadores.
miércoles, 8 de julio de 2026
Año de palomas
Este año se están viendo más palomas que en temporadas anteriores debido, fundamentalmente, a una primavera lluviosa y a que los agricultores han sembrado sus campos. Aunque la avena ya se ha recogido, todavía queda por segar el trigo y la cebada, además se ha sembrado algo de girasol, lo que también contribuye a que las palomas encuentren alimento y se distribuyan por distintas zonas.
Por aquí, donde cazo habitualmente, las charcas siguen sucias y sin llenarse, se mantienen gracias al agua acumulada tras las últimas lluvias. Me he ofrecido a llenar la que tengo hecha en el coto para que no les falte agua durante el verano, ya que se prevén unos días muy calurosos y el agua no puede faltar en estas fechas. Toda clase de animales entran a la charca a refrescarse, desde pequeñas aves hasta mamíferos que aprovechan cualquier punto de agua disponible.
Aunque faltan algo menos de dos meses para la apertura de la media veda, a muchos cazadores ya nos quita el sueño cómo se va a dar el primer día de torcaces. Y es que, en la paloma torcaz, el día que más esperado es siempre el primero, porque no están tiroteadas y se muestran más confiadas, moviéndose de un lado a otro con menos recelo.
De aquí a la apertura de la veda puede pasar de todo. Una tormenta unos días antes puede hacer que las palomas se desplacen a lugares más seguros o cambien por completo sus rutinas de paso. Por eso, hasta el mismo día de la cacería no se sabe con certeza cómo se dará la jornada. En la caza de la torcaz, como tantas veces ocurre en el campo, la última palabra siempre la tiene la naturaleza.
La torcaz es un ave inteligente. Es Tiene una vista de lince y es capaz de detectar el menor movimiento a gran distancia. Por eso conviene estar bien camuflado y perfectamente integrado en el entorno. Es importante no precipitarse en los tiros. Hay que dejarla cumplir. Muchas veces erramos los tiros porque nos precipitamos. ¿Quién no ha tenido cerca del puesto a alguien que les dispara en las nubes? A la paloma torcaz hay que tirarle cuando se le ve el collarín y se presenta la oportunidad clara, no antes. Los tiros altos no hacen sino alejarlas.
La torcaz vuela más rápido de lo que parece. Su velocidad engaña, y por eso, la mayoría de las veces erramos los tiros por detrás. Yo suelo emplear séptima, 34 gramos y de choques 3 y 1 estrellas. En días calurosos conviene usar cargas más suaves ya que el hombro lo agradece menos y no por emplear más gramos se consigue abatir más piezas.
La elección del puesto es fundamental. La paloma torcaz es un ave muy querenciosa, con rutinas bastante marcadas. Saber leer el campo, las querencias y los pasos habituales es casi tan importante como el propio disparo.
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