miércoles, 1 de julio de 2026

Buen año de conejos

Los aficionados a la caza del conejo estamos de enhorabuena. Este año la temporada promete. Se ven bastantes conejos, no solo en el monte, también en los bancales. Esta pasada madrugada, Rafa, que ha estado tratando la viña, ha visto muchos. También gazapos, señal que el conejo ha criado bien. Si la enfermedad respeta las poblaciones, todo apunta a que será un buen año. En breve se permitirá su caza, sin escopeta. Empecé cazando el conejo con mi amigo Ramón hace muchos años, en uno de los mejores cotos de España, donde el conejo era muy abundante. Por aquel entonces, Venera cogía muchos con lazo y luego los vendía. Eran otros tiempos: se consumía mucha más caza que ahora y su venta todavía no estaba prohibida. Recuerdo perfectamente la cámara frigorífica de su casa llena de piezas: liebres, conejos, perdices. Peñadorada, donde se remontan mis primeros recuerdos cinegéticos, se encuentra en Ossa de Montiel. Era un coto muy cómodo para cazar, con abundantes majanos, romeros, sabinas y esparteras. Un terreno muy conejero. Llevo muchos años cazando con labradores y aunque no son perros de muestra, como el pointer, el setter o el braco son muy buenos para la caza, sobre todo para el cobro. Nunca he cazado el conejo con podencos. Tengo grandes amigos, como Ramón, Fernando y Antonio Arráez, que con cerca de 80 años lleva toda la vida cazando el conejo con podencos, recorriendo con sus perros toda la Mancha. En Peñadorada tengo el récord de conejos abatidos en todas las temporadas que he cazado allí, con cerca de 1.500 ejemplares. El primer perro de caza que tuve fue Rocky, un precioso braco alemán que estaba muy picado con los conejos. En los descastes de Peñadorada le he llegado a matar una veintena de rabudos en apenas un par de horas. En el coto había una lengua de terreno pegada a la laguna donde el conejo criaba bastante bien. Entrar con el perro allí era un autentico disfrute. Había que estar rápido, porque había muchos agujeros y el conejo, al menor respiro de vida que tuviera, se metía en ellos. El conejo se caza a primera hora de la mañana, antes de que el sol empiece a apretar. Los golpes de calor son muy peligrosos para los perros. Yo suelo emplear munición del 8, incluso novena, si es a principio de temporada, de 32 gramos y choque de tres estrellas; cuatro cuando tirada con la repetidora. Nunca me ha gustado el cartucho dispersante. Es más peligroso de lo que parece, sobre todo cuando cazas con perro por el riesgo que entraña de meterle algún perdigón en el cuerpo. El buen cazador de conejo caza despacio. El trabajo importante tienen que hacerlo los perros, levantando de los encames a los rabudos. He cazado el conejo al salto y con hurón. El conejo es un animal muy astuto y con un oído extraordinario. Los mejores días para su caza son aquellos en los que hace viento y permanece más tiempo fuera de la madriguera. Uno de los mejores lances que recuerdo en todos mis años de caza, y ya son unos cuantos, tuvo precisamente el conejo como protagonista. Recuerdo que ocurrió en Peñadorada. Serían las siete de la mañana cuando Sénia me sacó un conejo de una mata. Hice el tiro algo trasero y el animal salió buscando un majano donde refugiarse. Sénia metió la cabeza dentro y, ayudándose de las patas, consiguió sacarlo de su escondite. Cada vez que recuerdo aquel lance se me ponen los pelos de punta. La caza no se mide por el número de animales abatidos sino por los lances en cada jornada de caza. La principal causa del descenso de la población de conejos ha sido la mixomatosis. Cuando entra la enfermedad acaba con un gran número de ejemplares y su control es muy difícil. Existe una vacuna, pero es muy costosa. La otra gran enfermedad que ataca a los conejos es la neumonía hemorrágica vírica, sumamente contagiosa que acaba con la vida del animal en menos de 72 horas. Paradójicamente, mientras en algunos lugares el conejo escasea, en otros su sobrepoblación trae de cabeza a muchos agricultores por los daños que ocasiona en sus cultivos. Los años pasan, cambian los perros, cambian los cotos y cambian los tiempos, pero la emoción de escuchar romper una mata y ver salir un conejo sigue siendo exactamente la misma que cuando empecé.

jueves, 25 de junio de 2026

Buenos consejos de un gran tirador

Todos los sábados por la tarde bajo a Vallada a tirar al plato. La verdad es que llevo una temporada bastante mala, con unos porcentajes muy bajos. Los tiradores no suelen dar consejos, pero este sábado tuve la suerte de coincidir en el campo de tiro El Tollo con un magnífico tirador como es Juan Carlos Palomares. Antes de comenzar la serie me dio un par de consejos que, hasta ahora nadie me había dado, y eso que ya llevo algunos años practicando el tiro al plato. La colocación del arma, el encare y la posición de los pies son fundamentales. El tiro al plato es una modalidad muy técnica que requiere de un control mental muy grande. La mente y la vista deben estar focalizadas únicamente en el plato.La concentración debe ser máxima.Cualquier distracción pasa factura.
Juan Carlos Palomares en una sesión de entrenamiento de tiro al plato en Vallada (Foto: PS) Yo siempre he salido con el plato apuntando al centro de la máquina, colocando el punto de mira de la escopeta sobre el plato que hay de referencia en el centro de las máquinas, unas veces más arriba y otras más abajo. He probado todas las opciones, con resultados dispares. Hice caso a los consejos que me dio Juan Carlos Palomares y terminé la serie con un 24. Los errores normalmente se cometen en los platos más angulados, donde más hay que correr la mano y normalmente erramos por detrás. Al plato hay que buscarle todas las ventajas. Por eso es importante salir bien con él; si no vas vendido y los ceros llegan por sí solos.Si tiramos en una posición cómoda evitaremos pegar tirones. Solo tiré una serie. La siguiente cogí mi móvil y estuve grabando un video mientras tiraba Palomares para después verlo con más detenimiento y estudiarlo, porque así es como se aprende. También hice fotografías para observar la colocación de los pies. Yo siempre me ponía en el centro del cuadro, independientemente del puesto. Otro error. Hay que colocarse en sentido contrario a donde pones el cañón. Si en los dos primeros puestos del planche colocas el cañón un poco a la izquierda, los pies hay que ponerlos a la derecha. En el puesto central colocaremos la escopeta al centro del plato, mientras que en los puestos cuatro y cinco la colocaremos a la derecha del plato central y los pies a la izquierda. Esta norma tan sencilla me ha servido para mejorar los porcentajes. Los tiradores, como decía al principio del texto, no suelen dar consejos. Unas veces no lo hacen para no molestar y otras, sencillamente, porque no quieren ayudar.

lunes, 1 de junio de 2026

Mal comienzo de la temporada de tiro al plato

Llevo un comienzo de temporada de tiro al plato bastante malo. El peor de los últimos años. Y cuando digo años, me refiero a los últimos 24, desde que empecé a llevar una pequeña estadística de mis resultados. En las primeras 18 series que he tirado, solo en cuatro he conseguido superar los 20 platos. Estoy convencido de que la culpa no es ni de la escopeta ni de los cartuchos. Llevo más de cinco años tirando con la misma escopeta y utilizando los mismos cartuchos, y mi media habitual rondaba los 21 platos. Tiro habitualmente en el campo de tiro de Vallada todos los sábados por la tarde. No es un campo fácil. En determinadas condiciones cuesta ver bien la salida de los platos, especialmente en los días nublados, cuando la visibilidad y el contraste son bastante peores. Como ocurre con muchos tiradores, yo también tengo mis manías, y he llegado a plantearme cambiar de escopeta para ver si mejoran los resultados. Había pensado en comprar una Browning 825 S3 Trap. Actualmente tiro con una Perazzi 2000, una excelente escopeta que siempre me ha dado muy buen resultado. Las Perazzi, y en general la mayoría de las escopetas de foso, suelen hacer el primer disparo alto porque el plato siempre está subiendo y se busca verlo por encima de la banda. En esta modalidad se busca que la escopeta tire un 70/30 u 80/20, e incluso más alto en algunos casos, ya que el plato siempre sale ascendiendo y conviene mantenerlo visible por encima de la banda. Mi forma de tirar es de saque, lo que en ocasiones me lleva a precipitarme y a no juzgar correctamente la trayectoria del plato. Con el tiempo he aprendido que tirar rápido no significa romper más platos. De hecho, muchas veces ocurre lo contrario: la precipitación hace que se falle un plato que, con una décima más de observación y control, probablemente habría terminado roto. La teoría la conozco perfectamente, pero una vez en la cancha aparecen los nervios. En el tiro al plato, la concentración es un factor fundamental. Cualquier distracción, por pequeña que sea, puede ser suficiente para errar un plato. Basta un pensamiento ajeno al disparo, una preocupación por la puntuación o un fallo anterior para perder la atención necesaria durante unas décimas de segundo. No es casualidad que los tiradores de élite dediquen tanto tiempo a la preparación mental. Muchos cuentan con la ayuda de psicólogos deportivos para aprender a gestionar la presión, controlar los nervios y mantener la concentración durante toda la competición. A medida que aumenta el nivel, las diferencias técnicas entre los tiradores son cada vez menores, por lo que el aspecto psicológico adquiere una importancia decisiva. En mi caso, sé que gran parte de mis problemas actuales son la falta de concentración y un nivel de exigencia excesivo. Cuando aparecen los nervios, tiendo a precipitarme en el disparo y a no valorar correctamente la trayectoria del plato. La clave está en conseguir que la mente se mantenga tranquila y centrada en el plato que acaba de salir, sin pensar ni en el resultado ni en los errores anteriores. La temporada aún no ha terminado. Todavía quedan un par de meses hasta octubre, tiempo que espero aprovechar para corregir mis defectos y recuperar la confianza en mí mismo.

domingo, 22 de marzo de 2026

El equipo español de tiro al vuelo gana el mundial en México

El equipo español de tiro al vuelo formado por los deportistas españoles Daniel Samper, José Mora y José Luis Rodríguez Uris se proclamó campeón del mundo en la prueba celebrada del 14 al 22 de marzo en Guadalajara (México) que reunió a un total de 350 participantes de diferentes países como Brasil, Italia, Chile, Argentina, Estados Unidos, Portugal, Marruecos, Egipto, Francia y Reino Unido.
Representación española. De derecha a izquierda: José Luis Rodríguez Uris, Daniel Samper y José Mora Una participación algo menor a la esperada debido a los últimos acontecimientos que han tenido lugar en México, tras la ola de violencia desatada por el asesinato del cabecilla del Cartel Jalisco Nueva Generación. Una de las organizaciones criminales más violentas del mundo. La competición se desarrolló en el Club Cinegético Jalisciense que cumplía su centenario y este año celebraba el 90º campeonato del mundo, el club de tiro de mayor tradición de todo México. El equipo español se proclamó campeón imponiéndose por un blanco a Argentina y por dos a la anfitriona México, logrando un triunfo histórico en una prueba de gran nivel y dificultad

domingo, 1 de marzo de 2026

Mal inicio de temporada de tiro al plato

Tras el cierre de la temporada de caza comienza la del plato. Sin embargo, ha sido un pésimo comienzo. El sábado 28 de febrero abrió el campo de tiro de Vallada. Oficialmente se abrirá el próximo sábado, pero este día era para probar las máquinas, que funcionaron a la perfección después de cinco meses de inactividad. Así que varios tiradores decidimos subir para empezar a rodar: Rafa, Manolo,Alejandro, Rubén, José, Amadeo y Alfonso. El día no acompañó: frío y nublado. Todos los comienzos de temporada pasa lo mismo: mal tiempo. El año pasado tuve un mejor inicio en el campo de Muro d’Alcoi, con dos series de 23, y en Vallada con un 23 y un 20. Este año he hecho 13 y 14. Todos hicimos unos porcentajes similares, muy bajos, salvo José que hizo un 23 en la primera serie. Como suele ocurrir- y yo no iba a ser menos-, los tiradores somos especialistas en buscar excusas cuando la jornada no acompaña, además de bastante maniáticos. En esta ocasión utilicé cartuchos Armusa en lugar de los habituales GB, más lento. Por otro lado, el plástico negro que se colocaba para dar mayor visibilidad a la salida del plato había sido arrancado por el viento. Puede parecer un detalle menor, pero ayuda a ver mejor el arranque del plato. Le propusimos a Amadeo echar hormigón y pintarlo de un color oscuro. El plato naranja, en días nublados, se ve muy mal, al menos en este campo. Antes se tiraba plato negro. Yo, que no soy apuntador y tiro a tenazón, si no veo bien la salida no llego y me voy por arriba. No sabía dónde meter el cañón: primero arriba, después más abajo. Absolutamente fuera de tiro y de concentración, con ganas de que terminara la serie. Amadeo cambió el esquema el año pasado- llevaba el mismo desde que se inauguró el campo- y ahora cuesta más romper los platos. En las últimas series del año pasado no llegué a 20. Menos mal que hice una buena tirada el día del concurso, desempatando por el primer puesto con Juan Carlos Palomares, quedando segundo en el barrage con 23. Este domingo, 1 de marzo, me habría gustado participar en la tirada homenaje que el campo de tiro de Muro de Alcoy ha dedicado a Juan Gisbert, en su noventa cumpleaños, un gran tirador y sobre todo, una gran persona. Días como estos recuerdan que el tiro no es solo cuestión de números, porcentajes, sino también de constancia, aprendizaje y compañerismo. La temporada acaba de empezar y aún queda mucho por romper.
Juan Gisbert el día de la tirada homenaje en el campo de tiro de Muro d'Alcoi

viernes, 27 de febrero de 2026

Prohibir, cuando el Estado quiere ocupar el lugar de las familias en educación

La deriva prohibicionista del Gobierno amenaza la libertad, el relevo generacional y las tradiciones del mundo rural. Al Gobierno le gusta esto de prohibir. Quiere impedir que los menores de edad puedan ir a las cacerías acompañados de adultos y asistir a los toros, y ahora también pretende vetarles el acceso a las redes sociales, una medida técnicamente difícil de llevar a la práctica, pero muy aplaudida por sectores conservadores. Si se aplican las mismas restricciones que para acceder a una página pornográfica, donde basta con afirmar que se es mayor de edad, estaremos ante un control meramente simbólico, incapaz de cumplir el objetivo que se dice perseguir. Si finalmente se prohíbe que los más jóvenes acompañen a sus padres a las cacerías, se pone en riesgo no solo la libertad de las familias para educar a sus hijos en los valores que consideren oportunos, sino también un aspecto fundamental que podría acabar con la caza en los próximos años: el relevo generacional. Si los niños no van con sus padres, no aprenden las tradiciones, los valores ni las habilidades que forman parte de su cultura y de su identidad familiar. En este sentido, la caza es una actividad que se transmite de padres a hijos, muy ligada al mundo rural. Sin relevo generacional la caza peligra y eso es finalmente lo que se busca: acabar con la caza. Mi padre no era cazador, pero mis tíos sí, y con ellos comenzó a despertarse en mí el gusanillo de la caza. Si no hubiera sido por lo que me transmitieron cuando era pequeño, seguramente hoy no sería cazador. Cuando las cosas se prohíben, normalmente se consigue el efecto contrario. La decisión, en todo caso, corresponde a las familias y no al Estado, que no puede convertirse en un tutor universal encargado de decidir qué es aceptable para cada hogar. Los menores acceden cada vez a edades más tempranas a los móviles y a las redes sociales, una realidad que no podemos ignorar. Prohibirles este acceso es una nueva de censura o, si lo prefieren, de control -que busca el adoctrinamiento, en este caso de los menores. Cualquier día amenazarán con una nueva medida restrictiva. La protección de los menores ya está garantizada en el Código Penal. Al final, los menores accederán de un modo u otro y es dentro de la ilegalidad donde corren mayores peligros. De ahí la importancia de educarlos en el ámbito de la responsabilidad y no en la simple obediencia. Esto puede ser, de nuevo, una cortina de humo del Gobierno para no hablar de lo realmente importante: un accidente ferroviario que ha dejado 36 víctimas mortales y cero responsables políticos.

jueves, 19 de febrero de 2026

Último día de temporada

Debido al mal tiempo por las lluvias y el fuerte viento- en el Bonillo han caído más de 200 litros en las últimas semanas y los vientos han superado los 100 km/h- decidimos aplazar la jornada de caza prevista para el jueves día 5. Así que, dos semanas después, hemos vuelto a El Bonillo para poner fin a la temporada cinegética después de cuatro meses intensos. En los años que llevo cazando en La Patirroja nunca había visto el coto con tanta agua. Los riachuelos que atraviesan la finca bajan ahora desbordados; cruzarlos resulta complicado cuando siempre los conocí secos. Algunos sembrados están impracticables y forman pequeñas lagunas. Hoy hemos cazado Mauro, Jorge, Miguel, Mauro, Amadeo y quien suscribe estas líneas. Al ser seis, nos hemos dividido en dos cuadrillas. En la jornada de hoy nos han acompañado Elías y Francisco, dos guardas experimentados. Mauro, Jorge y yo hemos cazado en Fuente Agria, mientras que Miguel, Mauro y Amadeo lo han hecho en los Trochares.
Elías dirigiendo la mano. Foto: PS He comenzado muy bien la mañana, abatiendo tres perdices consecutivas. Luego he errado tres enviadas tipo ojeo: altas, pero a tiro. Me cuesta abatir la perdiz que no mueve las alas; no sé bien dónde hago el tiro. Me refiero a esas perdices altas que bajan como un rayo, sin aletear que abren las alas y se dejan caer por pura inercia del vuelo. Hoy no se podía tirar al conejo porque está la veda cerrada. Solo se puede cazar la perdiz en los cotos de caza intensivos. He tenido ocasión de hacer dos dobletes, pero en ambas ocasiones he errado la primera perdiz y he abatido la segunda. El tiempo nos ha dado un respiro, porque esta pasada madrugada en Fontanars dels Alforins aún estábamos en alerta naranja por fuertes vientos. Por suerte, la jornada ha sido muy agradable, con un viento suave y un día soleado. Nada que ver con el temporal de estos últimos días, que ha llegado a arrancar chaparros centenarios. Hoy los perros han cogido muchas perdices, algo inusual. Blaki, seis; los perros de Jorge, quince. Lo mismo ha ocurrido con los de Mauro y Amadeo, con más de una docena cada uno. Estos días ha hecho mucho frío y ha llovido bastante; seguramente las perdices estaban flojas al no poder alimentarse bien, pese a que hay comida en los caminos. Aunque estamos en tiempo de ver perdices emparejadas, no se han visto machos en celo marcando territorio. Falta que haga algo de calor y llegue la primavera. Tras un pequeño parón para tomar el taco, la segunda vuelta ha sido bastante desigual. Se han tirado menos tiros y se han abatido menos perdices que en la primera. Jorge, pese a una molestia en el abductor que le hacía cojear ligeramente, ha aguantado toda la jornada como un campeón, colgándose once perdices. Blaki ha empezado muy fuerte hasta que ha mordido la primera perdiz. Ha hecho un cobro espectacular con una perdiz que he tirado en un sembrado y ha ido a caer, alicortada, dentro de un campo de retamas. Al rato ha venido con la perdiz en la boca. Lances así son los que te llenan como cazador y hacen que la caza sea una experiencia inolvidable, porque no hay dos lances iguales. La caza es emoción, recuerdo y compañerismo. Justo lo que hemos vivido hoy en La Patirroja.