martes, 18 de agosto de 2026

¿24/28 gramos o 34/36 para la caza?

¿Qué gramaje es mejor utilizar en la caza menor? En este artículo, sin ser un experto en balística, pero con más de 40 años de experiencia como cazador, voy a tratar de dar una respuesta a esta pregunta. Habitualmente, los cazadores utilizamos gramajes de 34 ó 36 para especies como el pato, la perdiz o la paloma torcaz. Yo mismo suelo emplear plomo del 7 y 34 gramos. Sin embargo, el otro día, un compañero que venía conmigo a una tirada de codorniz a tubo me hizo reflexionar sobre si realmente necesitamos tanto gramaje para determinadas modalidades de caza o de tiro. Era la primera vez que tiraba a codorniz a tubo y, cuando le pregunté por la munición que había llevado, me dijo que perdigón del 9 y 28 gramos. Yo había comprado unos días antes plomo del 9 y del 10 de 36 gramos. Al escuchar aquello, le dije que se había quedado corto. ¿Por qué?- me preguntó. -Porqué un gramaje mayor, aunque lleve menos plomos, tiene más penetración- le contesté. Pero después de aquella respuesta me quedé pensando. Otro compañero con el que cazo habitualmente utiliza cartuchos de plato de 24 gramos y plomo del 7 ½. Tira con una escopeta del calibre 20 que, con los mismos choques que una del 12, ofrece un plomeo más cerrado. Lo comento porque, en aquella tirada de codorniz a tubo, Miguel Ángel erró tres codornices. Pero no las falló por utilizar 28 gramos. Las falló, sencillamente, porque no les pegó. Al igual que yo, que erré una codorniz pese a llevar 36 gramos. Los cazadores somos muy cabezotas, yo el primero, y, muchas veces tendemos a pensar que cuanto más gramaje utilicemos, mejores resultados vamos a obtener. Parece lógico: más gramos significan más perdigones en el cartucho y, dependiendo del tamaño del perdigón y de las características de la munición, pueden proporcionar una mayor densidad de impactos. Pero la realidad no es tan sencilla. El cartucho de 24 ó 28 gramos tiene en la caza una serie de ventajas que no siempre encontramos en uno de 34 o 36. Al llevar una menor cantidad de perdigones y más finos, generalmente produce menos retroceso y resulta más cómodo de disparar, algo que también puede favorecer un mejor encare y seguimiento de la pieza. Por el contrario, un cartucho de 34 gramos al contener una mayor cantidad de plomo, puede ofrecer un plomeo más poblado a larga distancia. Pero eso no significa que, por llevar más gramos, vaya a ser siempre más efectivo. Otro elemento importante a tener en cuenta: es la época del año. No es lo mismo disparar a una perdiz en octubre, todavía con temperaturas relativamente altas, que hacerlo en enero o febrero cuando el frío ya se hace notar y la perdiz está más fuerte. Las condiciones ambientales pueden influir tanto en el comportamiento de la pieza como en la forma en que debemos plantear el disparo. Un cartucho de 34 o 36 gramos no garantiza que vayamos a matar más piezas que utilizando uno de 24 o 28 gramos. El resultado depende de muchos otros factores: el tamaño del perdigón, la velocidad, el plomeo de la escopeta, el choque, la distancia de tiro y, por supuesto, que el disparo esté bien colocado. Porque podemos llevar 36 gramos en la recámara, pero si el tiro no está donde tiene que estar, esos gramos de más no van a hacer milagros. Y eso es precisamente lo que me hizo pensar aquella jornada de codorniz. Miguel Ángel llevaba 28 gramos y yo pensaba que iba demasiado justo. Sin embargo, las codornices que falló no se fueron porque el cartucho tuviera pocos gramos. Se fueron porque el tiro no Y yo, que llevaba 36 gramos, tampoco hice pleno. Y yo, que llevaba 36 gramos, tampoco hice pleno. Entonces, ¿realmente necesitamos 34 o 36 gramos para cazar? Creo que la respuesta no puede ser simplemente sí o no. Depende de la pieza, de la distancia a la que vayamos a disparar, del tipo de caza que practiquemos y, sobre todo, de cómo plomee nuestra escopeta con un determinado cartucho. Por eso, quizá deberíamos dejar de pensar que un cartucho con más gramos es siempre un cartucho mejor. A veces, menos puede ser suficiente.

Buenas sensaciones de cara a la apertura de la media veda

Esta mañana he subido al coto de Almansa para echar un vistazo y ver si había palomas. El jueves se abre la veda en Castilla-La Mancha y, si no pasa nada, allí estaremos. Me ha gustado lo que he visto. Nada más llegar al campo de almendros que hay pegado a la casa, había más de 200 palomas paradas en el cable de la luz. En un campo próximo había centenares de palomas comiendo. Después de recoger la cosecha, queda mucha semilla en el suelo. He dado una vuelta por la finca, sin recorrerla toda, y he visto mucha paloma. En la media hora que he estado, podría haber tirado una veintena de tiros. Cosa distinta es saber cuántas habría bajado. Las palomas, al no estar tiroteadas entran muy mansas a los puestos. De hecho, al pasar por debajo de los cables de la luz, algunas han seguido posadas en el hilo, sin hacer el mínimo caso a mi presencia. Algunos bandos de torcaces se entremezclan con palomas bravías. Entraban chorreadas, como nos gusta a los cazadores cuando estamos en el puesto.
Torcaces posados en el cable de la luz (Foto: PS) Con todas las precauciones, porque la paloma es un ave imprevisible, todo apunta a que podamos estar ante una buena tirada. Este año, además, es un buen año de torcaces en general. También en las zonas codorniceras, como Burgos o Ávila, están disfrutando de un buen inicio de temporada. Ahora solo queda esperar al jueves y comprobar si las expectativas se cumplen. Se lo contaremos.

jueves, 13 de agosto de 2026

Paco Úbeda gana la tira de codorniz a tubo de Vallada

Buena representación de los tiradores de Fontanars dels Alforins Paco Úbeda y Patricio Simó El tirador de Fontanars dels Alforins Paco Úbeda se proclamó vencedor de la tirada de codorniz a tubo celebrada este jueves en el campo de tiro El Tollo de Vallada, una competición que reunió a más de un centenar de escopetas y que volvió a contar con una destacada participación de tiradores de diferentes localidades. Úbeda realizó una magnífica actuación y fue el único participante capaz de cubrir la tirada con nueve pájaros, resultado que le permitió alzarse con la victoria en una jornada marcada por las elevadas temperaturas.
Los ganadores en las diferentes categorías. De izda a dcha: Javier Gómez, José Ángel Chico, José Irles y Paco Úbeda (Foto: PS) El calor volvió a ser uno de los protagonistas de la jornada, con temperaturas superiores a los 37 grados. A pesar de las altas temperaturas, el pájaro voló muy bien y la jornada se desarrolló sin ningún incidente. La jornada tuvo ademas una visita inesperada. La tirada tuvo que paralizarse durante unos minutos debido a la presencia de un joven macho montés en la sierra, que despertó la atención de los presentes. La cita contó además con la presencia de la alcaldesa de Vallada, María José Tortosa, que acompañó a los participantes durante el acto deportivo. Tras Paco Úbeda, que consiguió el mejor resultado de la jornada con nueve pájaros, fueron varios los tiradores que finalizaron con ocho aciertos. Entre ellos se encontraban David Ortiz, José Ángel Chico, Rafael Simó, Patricio Simó, Pedro García, Iker Gallego, José María Brotons, Jorge Llorens, Jorge Ferre, Antonio Giménez, Juanjo Bordera, Juan Miguel Gámez, José Irles y Patricio Palao. La representación de Fontanars dels Alforins también tuvo un papel destacado con la participación de Patricio Simó, que consiguió finalizar con ocho pájaros y confirmó el buen nivel de los tiradores de esta localidad. En cuanto a las diferentes categorías, el premio local fue para Javier Gómez, mientras en la categoría de veteranos se impuso el tirador José Irles. En damas, la vencedora fue Irene Mora, y en la categoría júnior, el triunfo correspondió al tirador de Sax José Ángel Chico.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Cómo comportarse en una cancha de tiro

Un tirador no solo debe tirar bien y romper muchos platos; también tiene que saber comportarse en una cancha de tiro. No todo el mundo lo sabe hacer ni se comporta correctamente. Ahí van algunos consejos, tras más de cuarenta años practicando este deporte. Un error que veo habitualmente es no esperar a que termine el último tirador de la escuadra. Ocurre con frecuencia que el tirador abandona su puesto cuando ha terminado de terminar, pero no ha terminado toda la escuadra. Y una escuadra la componen seis tiradores. Los tiradores no deben abandonar sus puestos hasta que haya terminado el último tirador. No solo es una cuestión de cortesía, sino de educación y respeto. Recuerdo en un concurso de tiro al plato en el que tiraba en último lugar. Precisamente guardo una fotografía de aquel momento en el que me quedé solo en la cancha tirando el último plato de la serie. No solo en los concursos, también durante los entrenamientos hay que saber esperar y no abandonar la cancha de tiro hasta que haya terminado de tirar el último tirador. Algo grave que he visto algunas veces, por la peligrosidad que reviste, es montar la escopeta con los cañones hacia abajo. Esto es muy peligroso porque, en caso de producirse un disparo accidental, el impacto podría alcanzar nuestros pies. Hay que montar siempre el arma con los cañones mirando hacia arriba, nunca hacia abajo. Siempre debemos seguir las normas de seguridad del campo y mantener el arma orientada en una dirección segura. Otro error frecuente es montar el arma antes de que te toque el turno de tirar. He tenido tiradores a mi lado que, cuando he estado encarando el arma para pedir plato, ya estaban montando el arma. Esto, que puede parecer una simple tontería, saca mucho de tiro porque ese movimiento despista al tirador que tienes al lado. Muchos utilizan gafas que llevan en las patillas unos protectores de plástico rectangulares para evitar ver hacia los lados y dirigir la atención al frente. Los cartuchos son punto y aparte. Lo correcto es no expulsarlos hasta que el tirador que tenemos al lado haya efectuado los disparos. Será entonces cuando abramos el arma y depositemos los cartuchos en un recipiente de plástico colocado junto al tirador o, en su defecto, donde esté permitido por las normas de la cancha. . Hay quien termina de tirar y los lanza con fuerza al suelo. Los hay también que soplan con fuerza el interior de los cañones después de haber tirado. Aunque llevemos cascos de protección auditiva, muchas veces se oye y molesta. En una ocasión presencié como un tirador, cuyo nombre omitiré, cansado de lo que hacía su compañero de escuadra, cogió los cartuchos y se los lanzó justo en el momento de pedir plato. Aquello, como supondrán ustedes, no terminó de muy buenas maneras. Otra cuestión importante es el momento en el que debemos abandonar nuestro puesto de tiro. Nos moveremos de nuestro puesto cuando el tirador que tenemos a nuestro lado haya efectuado los dos disparos. Solo en ese momento abandonaremos nuestro puesto de tiro. Hay, sin embargo, quien se queda inmóvil aún cuando el tirador de al lado ha terminado de disparar. Esto hace que el tirador que se ha movido correctamente de su puesto tenga que esperar detrás del que permanece inmóvil, impidiendo que pueda colocarse en su puesto. Entre tirador y tirador hay un tiempo máximo establecido para pedir el plato. No recuerdo si son 15 ó 20 segundos. Hay tiradores que no tienen ninguna prisa y rompen el ritmo de la escuadra. Cuando has terminado de tirar tu plato y cambias de puesto, es aconsejable detenerse cuando el tirador siguiente a ti está pidiendo el plato o se dispone a pedirlo. Una vez lo ha pedido, continúas hasta tu puesto de tiro. Se trata, en definitiva, de evitar movimientos bruscos que puedan despistar al tirador que está disparando. Por último, guardar silencio es fundamental para no romper la concentración del resto de tiradores. La concentración es fundamental en esta modalidad deportiva. Las gracietas, los comentarios y las gesticulaciones se quedan para después de la tirada. Porque en una cancha de tiro no solo hay que saber romper platos. También hay que saber respetar a quien está intentando romperlos.

Cómo comportarse en una cancha de tiro para que no nos llamen la atención

Estar en una cancha de tiro, ya se trate de una competición o simplemente de un entrenamiento, requiere conocer unas normas básicas de conducta que debe cumplir todo tirador. No debemos olvidarlas cuando estemos en el planché si queremos evitar que nos llamen la atención por no saber comportarnos adecuadamente. Ahí van a modo de sugerencia, algunas de ellas. Seguramente habrá otras muchas más, pero estas son, a mi modo de ver, las más importantes. 1.- No abandonar la cancha hasta que termine el último tirador. Esta regla se suele incumplir con bastante frecuencia, tanto en entrenamientos, como en competiciones. Como puede observarse en la fotografía de más abajo, solo hay un tirador en cancha, mientras el resto de compañeros, que ya han acabado la serie, no espera en sus puestos como es preceptivo. La serie debe abandonarse conjuntamente y no de manera individualizada. 2.- No lanzar los cartuchos al suelo. Esto desespera mucho al tirador porque puede hacerle perder la concentración. De ahí la importancia de esperar a que termine de tirar el compañero de al lado. Es entonces cuando debemos abrir la escopeta y expulsar los cartuchos, y no antes. 3.- Respetar la concentración del tirador. El tiro requiere mucha concentración. Cuando estamos tirando en el último puesto y abandonamos nuestra posición para dirigirnos al primero, al pasar por el pasillo que queda detrás del grupo de compañeros debemos detenernos hasta que el tirador que en ese momento se dispone a pedir el plato haya tirado. Es entonces cuando debemos proseguir la marcha hasta nuestra posición. Si lo hacemos antes, podemos molestarle y desviar su atención. 4.- No exteriorizar nuestra frustración. Hay tiradores que, cuando cometen un cero, como se dice en el argot ,o fallan un plato, lanzan los cartuchos al suelo con especial virulencia o pronuncian toda clase de improperios para que nos enteremos todos. Debemos evitar que los demás paguen nuestros sus errores. Hay que permanecer lo más callado posible y no exteriorizar nuestra mala uva cuando erremos un plato. 5.- Dejar libre el puesto cuando corresponde El tirador debe moverse de su puesto y pasar al siguiente cuando el compañero de escuadra que le sigue haya tirado su plato. Ocurre con frecuencia que muchos tiradores permanecen inmóviles en su puesto sin percatarse de que detrás suyo hay un tirador esperando su turno para colocarse en su lugar. Mientras tanto, no puede apoyar el arma, normalmente sobre un trozo de goma o similar que se coloca estratégicamente en el suelo para apoyar los cañones y que sirve de cierto descanso al tirador entre plato y plato. 6.- No montar ni encarar la escopeta hasta que llegue nuestro turno También es frecuente observar como hay tiradores que, cuando el compañero se dispone a pedir el plato, ya están montando la escopeta. Esto puede sacar de tiro al tirador, que muchas veces ve por el rabillo del ojo el cañón del compañero de al lado, y desvía su atención. Muchos optan por utilizar una especie de protector de plástico, también conocido como orejeras, que se coloca en los laterales de las gafas para evitar ver por los extremos y así no perder la concentración. Cumplir con estas normas no nos va a ayudar a romper más platos, pero sí a ser un poco más respetuosos con los demás. Y, al fin y al cabo, también se trata de eso: de disfrutar de nuestra afición sin molestar a quienes tenemos al lado.

sábado, 8 de agosto de 2026

Salvador Tormo se impone con un pleno de 25 platos en la tirada de Vallada

El tirador de Barxeta fue el único en completar la competición sin fallo, en una jornada marcada por el intenso calor, con temperaturas de hasta 40 grados. El campo de tiro El Tollo de Vallada acogió este sábado, 8 de agosto, la tradicional tirada al plato con motivo de las fiestas patronales, una competición que reunió a una veintena de participantes y que tuvo como gran protagonista al tirador de Barxeta Salvador Tormo.
De izda a dcha: Gabriel García, Juan Carlos Palomares y Salvador Tormo (Foto: PS) Tormo se proclamó vencedor tras completar una actuación perfecta y derribar los 25 platos de la competición. La segunda posición fue para el tirador de Xàtiva Juan Carlos Palomares, con 24 platos, mientras que Gabriel García, de Albaida, obtuvo también 24 aciertos y terminó en tercera posición. La competición también dejó alguna incidencia. El tirador de Fontanars dels Alforins, Patricio Simó, tuvo que cambiar de arma nada más comenzar la tirada después de que se le rompiera la ballesta del disparador. Pese al contratiempo, pudo continuar con la competición. En la categoría de veteranos, el triunfo se quedó en casa. El tirador local Amadeo Garrido se impuso con 23 platos, mientras que Joel Pastor fue el ganador del premio júnior. La competición se desarrolló bajo unas condiciones especialmente exigentes debido al intenso calor. El termómetro llegó a alcanzar los 40 grados, aunque las elevadas temperaturas no impidieron el desarrollo de la jornada ni la participación de los aficionados a esta modalidad. La tirada al plato volvió a convertirse así en una de las actividades deportivas destacadas de las fiestas patronales de Vallada, con una jornada de convivencia y competición que reunió a tiradores de distintas localidades de la comarca. .

sábado, 1 de agosto de 2026

Contando los días para la media veda

En nada estaremos ya con la ropa de camuflaje, la barraca y el cajón de cartuchos. Ya contamos los días para el inicio de la media veda, que en Castilla La Mancha comenzará el jueves 20 de agosto. Por suerte, este año se han prohibido las tiradas de descaste al torcaz que solían realizarse durante el mes de julio. Estas tiradas perjudicaban las jornadas posteriores porque en la paloma torcaz el mejor día suele ser el primero. Cuando la torcaz ha sido muy tiroteada busca lugares más tranquilos donde no la molesten, como parques y jardines de muchas ciudades, donde se ha asentado durante todo el año y, en muchos casos, ya ni siquiera emigra. Además, el descaste coincidía con una época en la que todavía había muchas palomas con huevos o criando a sus pollos. Si no surge ningún contratiempo, volveré al mismo cazadero que el año pasado. Se trata de una finca de Almansa cuyo encargado lleva ya varios meses cebando las palomas. Ahora mismo alimento no les falta, porque, aunque el cereal ya se ha cosechado, todavía queda mucha simiente esparcida por el suelo. El otro día aprovechamos para ir al campo de tiro de Almansa a afinar la puntería con unos recorridos de caza. Mi amigo Miguel Ángel y yo, atravesamos antes la carretera interior y desde el coche, llegamos a contar más de un centenar de pájaros. Eran bandos muy numerosos. Los cables de la luz negreaban de tantas palomas posadas. Todo apunta a que este año habrá mucha paloma torcaz. El tiempo ha acompañado y, en general, se prevén, buenas tiradas. Aunque ya sabemos que con esta especie nunca hay nada seguro. Puede cambiar de un día para otro. Por eso mismo hasta que no estemos en el puesto no sabemos cómo se va a desarrollar la jornada. La paloma es un ave migratoria, y, por tanto, es imprevisible. Un día puedes ver muchas y al día siguiente ninguna. Una tormenta la víspera puede echar por tierra todas las previsiones. Si en la caza conviene ser siempre prudentes, cuando hablamos de la paloma torcaz todavía más. Yo empleo cartuchos de séptima de 34 gramos y choques de tres y una estrellas; si las palomas entran muy altas, monto dos y una estrellas y utilizo sexta. Por eso siempre llevo dos escopetas: Una paralela, con la que cazo habitualmente, y una superpuesta con polichoques, aunque la paralela tiene dos juegos de cañones: uno más abierto y otro más cerrado, de dos y una estrellas. A la paloma hay que dejarla cumplir. A primera hora de la mañana suelen entrar muy altas y muchos cazadores no son conscientes del alcance real de los perdigones, pensando que tiran con balas y disparan a las nubes y lo único que consiguen es espantar los bandos para el resto de la jornada, molestando, además, a los puestos más próximos. La torcaz tiene una vista extraordinaria. Conviene permanecer perfectamente camuflado y evitar cualquier movimiento innecesario. Al menor gesto o simplemente el destello de los cañones, la paloma cambia de dirección y se pierde la oportunidad de abatirla. Antes de que amanezca hay que estar ya en el puesto con todo preparado. No es lo mismo un puesto de agua que uno de comida. Al amanecer, la paloma abandona el dormidero en busca de los comederos y, por la tarde, sobre las tres, conviene estar de nuevo preparado en la barraca. En los puestos de agua también es importante conocer sus costumbres. La torcaz suele acudir a beber dos veces al día: a media mañana, después de alimentarse, y en las últimas horas de la tarde, antes de regresar al dormidero. Mucha suerte y viva la caza.