viernes, 9 de enero de 2026

Frío y perdices en El Bonillo

Una mañana gélida, pero provechosa, en el Bonillo. Estamos ya finalizando la temporada cinegética y hoy hemos vuelto a la Patirroja con una cuadrilla más amplia de lo habitual: Mauro, Jorge, Antonio, José Luis y Pepe Tortosa. El frío de la mañana no ha hecho mella en las perdices, que han salido muy largas, guardando bien la distancia. Normalmente, con el frío la caza se retiene algo más y rompe más cerca, pero hoy no ha sido el caso.
Blaki atento a la salida del conejo (Foto: PS) Nos hemos dividido en dos grupos. En uno iban Cesáreo con Antonio, José Luis y Pepe Tortosa; en el otro, Elías, Mauro, Jorge y quien suscribe estas líneas. Un cazadero con abundantes carrascas y sembrados, que exige de unas buenas piernas. Los protagonistas indiscutibles de la jornada han sido los perros. Blaki ha cobrado cuatro perdices, tres de ellas de ala. Trufa, la perrita de Elías, me ha cobrado una perdiz enviada que he abatido en un ganchillo y que ha caído en el monte. A Mauro también le ha cobrado un par de piezas más. Solo por el trabajo de los perros ha valido la pena el viaje. Cada día estoy más convencido de que la caza sin perro no tiene ningún sentido. He empezado mal la mañana, errando dos perdices consecutivas. A una le he tirado mal con Elías cerca, y cuando me encontraba con la escopeta abierta, me han entrando dos por encima de la cabeza. Cosas que pasan cuando cazas con una paralela y te sorprenden con el arma descargada. Rodando un montón de leña, Trufa avisaba de que había alguna pieza agazapada entre las ramas. Ha sido cuando Elías se ha puesto encima cuando ha salido el conejo. Blaki ha estado a punto de cogerlo con la boca, momento que muestra la fotografía que ilustra el artículo. Esperábamos encontrar algo de nieve, pero el tiempo nos ha permitido cazar en muy buenas condiciones, a pesar del frío ha lucido el sol. Un grado marcaba el termómetro al llegar a El Bonillo. Los caminos, cubiertos de escarcha, parecían una pista de hielo. Hoy no hemos parado a tomar el taco, así que hemos estado más tiempo en el monte. Solo hemos hecho una breve parada para descargar la caza y coger cartuchos. Teníamos muchas ganas de cazar después del parón navideño; llevábamos casi un mes sin subir a La Mancha. He perdido la ocasión de hacer un doblete, abatiendo solo la primera. Blaki ha sacado una perdiz emboscada dentro de una acequia. Por suerte, la he podido abatir, porque estas perdices que parecen tan fáciles suelen fallarse: muchas veces nos precipitamos en el tiro y no las juzgamos bien. Llegando a los coches, Jorge ha abatido una perdiz larga, de las de quitarse el sombrero. Las perchas han sido bastante generosas, teniendo en cuenta que estamos ya finalizando la temporada y la perdiz está mucho más resabiada. Como colofón al día, en la Fonda Santiago nos esperaban unas judías con perdiz y unas migas ruleras, que han sido el complemento perfecto para esta nueva jornada de caza.

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