jueves, 20 de agosto de 2026
La tormenta estropea un buen inicio de paloma torcaz
Blaki barruntaba que nos íbamos de caza, pero esta vez no tocaba. Demasiado calor. En este viaje a la paloma me han acompañado Jorge, Nicolás, Josep Lluís y Miguel Ángel. Tras un viaje un tanto accidentado, a las 5:30 hemos llegado al parador de la Font de la Figuera. A las 6 en punto ya estábamos en la finca.
Tras el oportuno sorteo, el organizador de la tirada nos ha ido colocando en los puestos. A mí, concretamente, me ha tocado el mismo sitio que el año pasado: el 3 por la mañana y el 9 por la tarde.
Estaba situado en una rambla, junto a una torre eléctrica, con un enorme sembrado delante. Unas balas de paja, amontonadas unas sobre otras, han servido de pantalla, aunque llevaba barraca, pero las torcaces desconfían menos si lo que tienen delante es algo natural. Las palomas han entrado muy altas durante toda la mañana y solo he tenido ocasión de tirar a un par de ellas. No han hecho caso a los cimbeles colocados en tierra. Había que estar muy atento, porque entraba mucho palomo y no se le podía tirar.
Jorge en su puesto de la tarde (Foto: PS)
Por la mañana, la temperatura ha acompañado después de unos días muy calurosos con temperaturas por encima de los 36 grados. Ha amanecido nublado y el tiempo parecía perfecto para la tirada.
Mi compañero de puesto, Francisco, ha bajado un par de torcaces muy altos. Nada más comenzar la tirada ha cambiado el choque a una estrella.
Yo, en cambio, no he podido colgarme ninguno. Jorge tampoco ha tenido suerte con el puesto de la mañana. Apenas tenía visibilidad, demasiado tapado y los puestos estaban muy próximos unos de otros. De no haber llovido, habría sido un buen puesto, ya que tenía una pequeña charca para que beban los animales.
Han pasado bandos, pero muy altos. A las nubes. Aún así, hay cazadores que no conocen muy bien el alcance de los perdigones y disparan fuera de tiro. En los puestos alrededor de la casa y en los campos de almendros se oían muchos tiros, lo que hacía pensar que por otras zonas de la finca las palomas estaban entrando mejor.
A las 11 hemos dado por terminada la jornada de la mañana. Algunos se han quedado a comer los gazpachos que había preparados, pero Jorge y yo hemos preferido irnos a casa a comer para regresar por la tarde.
Hemos podido descansar un poco después de no pegar ojo en toda la noche por los nervios. Y es que unos días antes había visitado la finca y había visto muchos torcaces, por lo que las expectativas para esta jornada eran altas.
Por la tarde hemos llegado con un poco de retraso debido a la tormenta que había caído en Fontanars dels Alforins, que había dejado 30 litros y algunas ramas rotas debido al fuerte viento.
Nada más ponerme en el puesto he abatido un torcaz largo que entraba de pico y he errado otro. Se ha visto mucho palomo y poca torcaz. Algunos torcaces se entremezclan con los bandos de palomos que sirven de guía, por lo que hay estar muy atento a la hora de efectuar el tiro.
Nicolás, Miguel Ángel y Josep Lluís han terminado con unas buenas perchas, en una jornada en la que la paloma torcaz se ha mostrado muy desconfiada, volando muy alto, pese a ser el primer día de la temporada.
Los pronósticos que anunciaban tormenta por la tarde se han cumplido. A las 5 hemos tenido que abandonar el puesto y dar por terminada la jornada antes de tiempo, muy a nuestro pesar.
La tormenta ha terminado estropeando lo que podía haber sido una buena tarde de palomas.
miércoles, 19 de agosto de 2026
Todo preparado para mañana
Preparándolo todo para mañana y procurando que no me falte de nada: la barraca, la silla plegable, los cimbeles, … El almuerzo lo compraré en el bar donde hemos quedado en vernos antes de ir a la finca. He sacado y limpiado los choques y repasado las escopetas, echándoles algo de aceite a los mecanismos. Después de tirar, siempre limpio los cañones con una baqueta para eliminar los restos de pólvora que se quedan pegados al cañón. He abierto un par de cajas de cartuchos para echarlos al morral. Es más cómodo para llevar al puesto.
Me llevo la superpuesta y la paralela. He cambiado los choques a tres y dos estrellas porque el año pasado entraban altas. Me gusta llevar siempre dos escopetas, por si me falla alguna. No sería la primera vez que me ocurre. Empezaré tirando con la superpuesta porque he perdido una pieza del guardamano de la paralela y no quiero tirar muchos tiros con ella, no sea que se rompa.
La ventaja de la superpuesta es que me permite cambiar los choques. Si veo que entran más bajas, podría cambiarlos a cuatro estrellas y abrir más el tiro.
El encargado de la finca me ha mandado un vídeo de uno de los cebaderos, con cientos de palomas revoloteando alrededor y otras paradas en los cables de la luz. La pinta no puede ser mejor. Pero con la paloma hay que ser siempre cautos.
Nada más recibirlo, lo he reenviado a Nicolás, Miguel Ángel y Josep Lluis, que andan igual de nerviosos que yo.
Para mañana se espera que bajen las temperaturas, algo de viento y lluvia a partir de las doce. Para esa hora ya habremos terminado la jornada de la mañana y tendremos tiempo para comer antes de volver a las cuatro. Con viento la paloma suele volar más bajo. El año pasado recuerdo que el viento me tiró varias veces la barraca, así que habrá que estar atento.
Hemos quedado a las 5,45 horas en la finca para ir con tiempo. Hay que hacer el sorteo y, antes de que se haga de día, tenemos que estar en el puesto. Para el mediodía están preparados unos gazpachos manchegos.
Me ha llamado Josep para decirme que esta mañana ha estado dando una vuelta por Moixent y ha visto mucha paloma. El fin de semana habían desaparecido, seguramente por la tormenta, y ahora que se ha despejado parece que han vuelto. Moixent es de los pocos sitios que siguen sembrando pipas.
En Fontanars no se ven tantas palomas. Hace muchos años que no salgo allí y tengo pensado salir el primer día con Eduardo y Amadeo. Siempre que he salido a cazar lo he hecho con ellos. Además de amigos, son muy buenos cazadores.
Con todo preparado, solo queda madrugar y esperar que mañana acompañe el día. La información que tenemos es buena, pero hasta que no estemos en el puesto y empiecen a entrar, no sabremos realmente cómo se presenta la mañana.
martes, 18 de agosto de 2026
¿24/28 gramos o 34/36 para la caza?
¿Qué gramaje es mejor utilizar en la caza menor? En este artículo, sin ser un experto en balística, pero con más de 40 años de experiencia como cazador, voy a tratar de dar una respuesta a esta pregunta.
Habitualmente, los cazadores utilizamos gramajes de 34 ó 36 para especies como el pato, la perdiz o la paloma torcaz. Yo mismo suelo emplear plomo del 7 y 34 gramos. Sin embargo, el otro día, un compañero que venía conmigo a una tirada de codorniz a tubo me hizo reflexionar sobre si realmente necesitamos tanto gramaje para determinadas modalidades de caza o de tiro.
Era la primera vez que tiraba a codorniz a tubo y, cuando le pregunté por la munición que había llevado, me dijo que perdigón del 9 y 28 gramos. Yo había comprado unos días antes plomo del 9 y del 10 de 36 gramos.
Al escuchar aquello, le dije que se había quedado corto.
¿Por qué?- me preguntó.
-Porqué un gramaje mayor, aunque lleve menos plomos, tiene más penetración- le contesté.
Pero después de aquella respuesta me quedé pensando.
Otro compañero con el que cazo habitualmente utiliza cartuchos de plato de 24 gramos y plomo del 7 ½. Tira con una escopeta del calibre 20 que, con los mismos choques que una del 12, ofrece un plomeo más cerrado.
Lo comento porque, en aquella tirada de codorniz a tubo, Miguel Ángel erró tres codornices. Pero no las falló por utilizar 28 gramos. Las falló, sencillamente, porque no les pegó. Al igual que yo, que erré una codorniz pese a llevar 36 gramos.
Los cazadores somos muy cabezotas, yo el primero, y, muchas veces tendemos a pensar que cuanto más gramaje utilicemos, mejores resultados vamos a obtener. Parece lógico: más gramos significan más perdigones en el cartucho y, dependiendo del tamaño del perdigón y de las características de la munición, pueden proporcionar una mayor densidad de impactos.
Pero la realidad no es tan sencilla.
El cartucho de 24 ó 28 gramos tiene en la caza una serie de ventajas que no siempre encontramos en uno de 34 o 36. Al llevar una menor cantidad de perdigones y más finos, generalmente produce menos retroceso y resulta más cómodo de disparar, algo que también puede favorecer un mejor encare y seguimiento de la pieza.
Por el contrario, un cartucho de 34 gramos al contener una mayor cantidad de plomo, puede ofrecer un plomeo más poblado a larga distancia. Pero eso no significa que, por llevar más gramos, vaya a ser siempre más efectivo.
Otro elemento importante a tener en cuenta: es la época del año. No es lo mismo disparar a una perdiz en octubre, todavía con temperaturas relativamente altas, que hacerlo en enero o febrero cuando el frío ya se hace notar y la perdiz está más fuerte. Las condiciones ambientales pueden influir tanto en el comportamiento de la pieza como en la forma en que debemos plantear el disparo.
Un cartucho de 34 o 36 gramos no garantiza que vayamos a matar más piezas que utilizando uno de 24 o 28 gramos. El resultado depende de muchos otros factores: el tamaño del perdigón, la velocidad, el plomeo de la escopeta, el choque, la distancia de tiro y, por supuesto, que el disparo esté bien colocado.
Porque podemos llevar 36 gramos en la recámara, pero si el tiro no está donde tiene que estar, esos gramos de más no van a hacer milagros.
Y eso es precisamente lo que me hizo pensar aquella jornada de codorniz.
Miguel Ángel llevaba 28 gramos y yo pensaba que iba demasiado justo. Sin embargo, las codornices que falló no se fueron porque el cartucho tuviera pocos gramos. Se fueron porque el tiro no Y yo, que llevaba 36 gramos, tampoco hice pleno.
Y yo, que llevaba 36 gramos, tampoco hice pleno.
Entonces, ¿realmente necesitamos 34 o 36 gramos para cazar?
Creo que la respuesta no puede ser simplemente sí o no.
Depende de la pieza, de la distancia a la que vayamos a disparar, del tipo de caza que practiquemos y, sobre todo, de cómo plomee nuestra escopeta con un determinado cartucho.
Por eso, quizá deberíamos dejar de pensar que un cartucho con más gramos es siempre un cartucho mejor.
A veces, menos puede ser suficiente.
Buenas sensaciones de cara a la apertura de la media veda
Esta mañana he subido al coto de Almansa para echar un vistazo y ver si había palomas. El jueves se abre la veda en Castilla-La Mancha y, si no pasa nada, allí estaremos. Me ha gustado lo que he visto.
Nada más llegar al campo de almendros que hay pegado a la casa, había más de 200 palomas paradas en el cable de la luz. En un campo próximo había centenares de palomas comiendo. Después de recoger la cosecha, queda mucha semilla en el suelo.
He dado una vuelta por la finca, sin recorrerla toda, y he visto mucha paloma. En la media hora que he estado, podría haber tirado una veintena de tiros. Cosa distinta es saber cuántas habría bajado.
Las palomas, al no estar tiroteadas entran muy mansas a los puestos. De hecho, al pasar por debajo de los cables de la luz, algunas han seguido posadas en el hilo, sin hacer el mínimo caso a mi presencia.
Algunos bandos de torcaces se entremezclan con palomas bravías.
Entraban chorreadas, como nos gusta a los cazadores cuando estamos en el puesto.
Torcaces posados en el cable de la luz (Foto: PS)
Con todas las precauciones, porque la paloma es un ave imprevisible, todo apunta a que podamos estar ante una buena tirada. Este año, además, es un buen año de torcaces en general. También en las zonas codorniceras, como Burgos o Ávila, están disfrutando de un buen inicio de temporada.
Ahora solo queda esperar al jueves y comprobar si las expectativas se cumplen. Se lo contaremos.
jueves, 13 de agosto de 2026
Paco Úbeda gana la tira de codorniz a tubo de Vallada
Buena representación de los tiradores de Fontanars dels Alforins Paco Úbeda y Patricio Simó
El tirador de Fontanars dels Alforins Paco Úbeda se proclamó vencedor de la tirada de codorniz a tubo celebrada este jueves en el campo de tiro El Tollo de Vallada, una competición que reunió a más de un centenar de escopetas y que volvió a contar con una destacada participación de tiradores de diferentes localidades.
Úbeda realizó una magnífica actuación y fue el único participante capaz de cubrir la tirada con nueve pájaros, resultado que le permitió alzarse con la victoria en una jornada marcada por las elevadas temperaturas.
Los ganadores en las diferentes categorías. De izda a dcha: Javier Gómez, José Ángel Chico, José Irles y Paco Úbeda (Foto: PS)
El calor volvió a ser uno de los protagonistas de la jornada, con temperaturas superiores a los 37 grados. A pesar de las altas temperaturas, el pájaro voló muy bien y la jornada se desarrolló sin ningún incidente.
La jornada tuvo ademas una visita inesperada. La tirada tuvo que paralizarse durante unos minutos debido a la presencia de un joven macho montés en la sierra, que despertó la atención de los presentes.
La cita contó además con la presencia de la alcaldesa de Vallada, María José Tortosa, que acompañó a los participantes durante el acto deportivo.
Tras Paco Úbeda, que consiguió el mejor resultado de la jornada con nueve pájaros, fueron varios los tiradores que finalizaron con ocho aciertos. Entre ellos se encontraban David Ortiz, José Ángel Chico, Rafael Simó, Patricio Simó, Pedro García, Iker Gallego, José María Brotons, Jorge Llorens, Jorge Ferre, Antonio Giménez, Juanjo Bordera, Juan Miguel Gámez, José Irles y Patricio Palao.
La representación de Fontanars dels Alforins también tuvo un papel destacado con la participación de Patricio Simó, que consiguió finalizar con ocho pájaros y confirmó el buen nivel de los tiradores de esta localidad.
En cuanto a las diferentes categorías, el premio local fue para Javier Gómez, mientras en la categoría de veteranos se impuso el tirador José Irles. En damas, la vencedora fue Irene Mora, y en la categoría júnior, el triunfo correspondió al tirador de Sax José Ángel Chico.
miércoles, 12 de agosto de 2026
Cómo comportarse en una cancha de tiro
Un tirador no solo debe tirar bien y romper muchos platos; también tiene que saber comportarse en una cancha de tiro. No todo el mundo lo sabe hacer ni se comporta correctamente. Ahí van algunos consejos, tras más de cuarenta años practicando este deporte.
Un error que veo habitualmente es no esperar a que termine el último tirador de la escuadra. Ocurre con frecuencia que el tirador abandona su puesto cuando ha terminado de terminar, pero no ha terminado toda la escuadra. Y una escuadra la componen seis tiradores.
Los tiradores no deben abandonar sus puestos hasta que haya terminado el último tirador. No solo es una cuestión de cortesía, sino de educación y respeto.
Recuerdo en un concurso de tiro al plato en el que tiraba en último lugar. Precisamente guardo una fotografía de aquel momento en el que me quedé solo en la cancha tirando el último plato de la serie. No solo en los concursos, también durante los entrenamientos hay que saber esperar y no abandonar la cancha de tiro hasta que haya terminado de tirar el último tirador.
Algo grave que he visto algunas veces, por la peligrosidad que reviste, es montar la escopeta con los cañones hacia abajo. Esto es muy peligroso porque, en caso de producirse un disparo accidental, el impacto podría alcanzar nuestros pies. Hay que montar siempre el arma con los cañones mirando hacia arriba, nunca hacia abajo. Siempre debemos seguir las normas de seguridad del campo y mantener el arma orientada en una dirección segura.
Otro error frecuente es montar el arma antes de que te toque el turno de tirar. He tenido tiradores a mi lado que, cuando he estado encarando el arma para pedir plato, ya estaban montando el arma. Esto, que puede parecer una simple tontería, saca mucho de tiro porque ese movimiento despista al tirador que tienes al lado.
Muchos utilizan gafas que llevan en las patillas unos protectores de plástico rectangulares para evitar ver hacia los lados y dirigir la atención al frente.
Los cartuchos son punto y aparte. Lo correcto es no expulsarlos hasta que el tirador que tenemos al lado haya efectuado los disparos. Será entonces cuando abramos el arma y depositemos los cartuchos en un recipiente de plástico colocado junto al tirador o, en su defecto, donde esté permitido por las normas de la cancha. .
Hay quien termina de tirar y los lanza con fuerza al suelo. Los hay también que soplan con fuerza el interior de los cañones después de haber tirado. Aunque llevemos cascos de protección auditiva, muchas veces se oye y molesta.
En una ocasión presencié como un tirador, cuyo nombre omitiré, cansado de lo que hacía su compañero de escuadra, cogió los cartuchos y se los lanzó justo en el momento de pedir plato. Aquello, como supondrán ustedes, no terminó de muy buenas maneras.
Otra cuestión importante es el momento en el que debemos abandonar nuestro puesto de tiro. Nos moveremos de nuestro puesto cuando el tirador que tenemos a nuestro lado haya efectuado los dos disparos. Solo en ese momento abandonaremos nuestro puesto de tiro.
Hay, sin embargo, quien se queda inmóvil aún cuando el tirador de al lado ha terminado de disparar. Esto hace que el tirador que se ha movido correctamente de su puesto tenga que esperar detrás del que permanece inmóvil, impidiendo que pueda colocarse en su puesto.
Entre tirador y tirador hay un tiempo máximo establecido para pedir el plato. No recuerdo si son 15 ó 20 segundos. Hay tiradores que no tienen ninguna prisa y rompen el ritmo de la escuadra.
Cuando has terminado de tirar tu plato y cambias de puesto, es aconsejable detenerse cuando el tirador siguiente a ti está pidiendo el plato o se dispone a pedirlo. Una vez lo ha pedido, continúas hasta tu puesto de tiro. Se trata, en definitiva, de evitar movimientos bruscos que puedan despistar al tirador que está disparando.
Por último, guardar silencio es fundamental para no romper la concentración del resto de tiradores. La concentración es fundamental en esta modalidad deportiva. Las gracietas, los comentarios y las gesticulaciones se quedan para después de la tirada.
Porque en una cancha de tiro no solo hay que saber romper platos. También hay que saber respetar a quien está intentando romperlos.
Cómo comportarse en una cancha de tiro para que no nos llamen la atención
Estar en una cancha de tiro, ya se trate de una competición o simplemente de un entrenamiento, requiere conocer unas normas básicas de conducta que debe cumplir todo tirador. No debemos olvidarlas cuando estemos en el planché si queremos evitar que nos llamen la atención por no saber comportarnos adecuadamente.
Ahí van a modo de sugerencia, algunas de ellas. Seguramente habrá otras muchas más, pero estas son, a mi modo de ver, las más importantes.
1.- No abandonar la cancha hasta que termine el último tirador.
Esta regla se suele incumplir con bastante frecuencia, tanto en entrenamientos, como en competiciones. Como puede observarse en la fotografía de más abajo, solo hay un tirador en cancha, mientras el resto de compañeros, que ya han acabado la serie, no espera en sus puestos como es preceptivo.
La serie debe abandonarse conjuntamente y no de manera individualizada.
2.- No lanzar los cartuchos al suelo.
Esto desespera mucho al tirador porque puede hacerle perder la concentración. De ahí la importancia de esperar a que termine de tirar el compañero de al lado. Es entonces cuando debemos abrir la escopeta y expulsar los cartuchos, y no antes.
3.- Respetar la concentración del tirador.
El tiro requiere mucha concentración. Cuando estamos tirando en el último puesto y abandonamos nuestra posición para dirigirnos al primero, al pasar por el pasillo que queda detrás del grupo de compañeros debemos detenernos hasta que el tirador que en ese momento se dispone a pedir el plato haya tirado.
Es entonces cuando debemos proseguir la marcha hasta nuestra posición. Si lo hacemos antes, podemos molestarle y desviar su atención.
4.- No exteriorizar nuestra frustración.
Hay tiradores que, cuando cometen un cero, como se dice en el argot ,o fallan un plato, lanzan los cartuchos al suelo con especial virulencia o pronuncian toda clase de improperios para que nos enteremos todos.
Debemos evitar que los demás paguen nuestros sus errores. Hay que permanecer lo más callado posible y no exteriorizar nuestra mala uva cuando erremos un plato.
5.- Dejar libre el puesto cuando corresponde
El tirador debe moverse de su puesto y pasar al siguiente cuando el compañero de escuadra que le sigue haya tirado su plato.
Ocurre con frecuencia que muchos tiradores permanecen inmóviles en su puesto sin percatarse de que detrás suyo hay un tirador esperando su turno para colocarse en su lugar. Mientras tanto, no puede apoyar el arma, normalmente sobre un trozo de goma o similar que se coloca estratégicamente en el suelo para apoyar los cañones y que sirve de cierto descanso al tirador entre plato y plato.
6.- No montar ni encarar la escopeta hasta que llegue nuestro turno
También es frecuente observar como hay tiradores que, cuando el compañero se dispone a pedir el plato, ya están montando la escopeta. Esto puede sacar de tiro al tirador, que muchas veces ve por el rabillo del ojo el cañón del compañero de al lado, y desvía su atención.
Muchos optan por utilizar una especie de protector de plástico, también conocido como orejeras, que se coloca en los laterales de las gafas para evitar ver por los extremos y así no perder la concentración.
Cumplir con estas normas no nos va a ayudar a romper más platos, pero sí a ser un poco más respetuosos con los demás. Y, al fin y al cabo, también se trata de eso: de disfrutar de nuestra afición sin molestar a quienes tenemos al lado.
sábado, 8 de agosto de 2026
Salvador Tormo se impone con un pleno de 25 platos en la tirada de Vallada
El tirador de Barxeta fue el único en completar la competición sin fallo, en una jornada marcada por el intenso calor, con temperaturas de hasta 40 grados.
El campo de tiro El Tollo de Vallada acogió este sábado, 8 de agosto, la tradicional tirada al plato con motivo de las fiestas patronales, una competición que reunió a una veintena de participantes y que tuvo como gran protagonista al tirador de Barxeta Salvador Tormo.
De izda a dcha: Gabriel García, Juan Carlos Palomares y Salvador Tormo (Foto: PS)
Tormo se proclamó vencedor tras completar una actuación perfecta y derribar los 25 platos de la competición. La segunda posición fue para el tirador de Xàtiva Juan Carlos Palomares, con 24 platos, mientras que Gabriel García, de Albaida, obtuvo también 24 aciertos y terminó en tercera posición.
La competición también dejó alguna incidencia. El tirador de Fontanars dels Alforins, Patricio Simó, tuvo que cambiar de arma nada más comenzar la tirada después de que se le rompiera la ballesta del disparador. Pese al contratiempo, pudo continuar con la competición.
En la categoría de veteranos, el triunfo se quedó en casa. El tirador local Amadeo Garrido se impuso con 23 platos, mientras que Joel Pastor fue el ganador del premio júnior.
La competición se desarrolló bajo unas condiciones especialmente exigentes debido al intenso calor. El termómetro llegó a alcanzar los 40 grados, aunque las elevadas temperaturas no impidieron el desarrollo de la jornada ni la participación de los aficionados a esta modalidad.
La tirada al plato volvió a convertirse así en una de las actividades deportivas destacadas de las fiestas patronales de Vallada, con una jornada de convivencia y competición que reunió a tiradores de distintas localidades de la comarca.
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sábado, 1 de agosto de 2026
Contando los días para la media veda
En nada estaremos ya con la ropa de camuflaje, la barraca y el cajón de cartuchos. Ya contamos los días para el inicio de la media veda, que en Castilla La Mancha comenzará el jueves 20 de agosto.
Por suerte, este año se han prohibido las tiradas de descaste al torcaz que solían realizarse durante el mes de julio. Estas tiradas perjudicaban las jornadas posteriores porque en la paloma torcaz el mejor día suele ser el primero. Cuando la torcaz ha sido muy tiroteada busca lugares más tranquilos donde no la molesten, como parques y jardines de muchas ciudades, donde se ha asentado durante todo el año y, en muchos casos, ya ni siquiera emigra. Además, el descaste coincidía con una época en la que todavía había muchas palomas con huevos o criando a sus pollos.
Si no surge ningún contratiempo, volveré al mismo cazadero que el año pasado. Se trata de una finca de Almansa cuyo encargado lleva ya varios meses cebando las palomas. Ahora mismo alimento no les falta, porque, aunque el cereal ya se ha cosechado, todavía queda mucha simiente esparcida por el suelo.
El otro día aprovechamos para ir al campo de tiro de Almansa a afinar la puntería con unos recorridos de caza. Mi amigo Miguel Ángel y yo, atravesamos antes la carretera interior y desde el coche, llegamos a contar más de un centenar de pájaros. Eran bandos muy numerosos. Los cables de la luz negreaban de tantas palomas posadas.
Todo apunta a que este año habrá mucha paloma torcaz. El tiempo ha acompañado y, en general, se prevén, buenas tiradas. Aunque ya sabemos que con esta especie nunca hay nada seguro. Puede cambiar de un día para otro. Por eso mismo hasta que no estemos en el puesto no sabemos cómo se va a desarrollar la jornada. La paloma es un ave migratoria, y, por tanto, es imprevisible. Un día puedes ver muchas y al día siguiente ninguna. Una tormenta la víspera puede echar por tierra todas las previsiones. Si en la caza conviene ser siempre prudentes, cuando hablamos de la paloma torcaz todavía más.
Yo empleo cartuchos de séptima de 34 gramos y choques de tres y una estrellas; si las palomas entran muy altas, monto dos y una estrellas y utilizo sexta. Por eso siempre llevo dos escopetas: Una paralela, con la que cazo habitualmente, y una superpuesta con polichoques, aunque la paralela tiene dos juegos de cañones: uno más abierto y otro más cerrado, de dos y una estrellas.
A la paloma hay que dejarla cumplir. A primera hora de la mañana suelen entrar muy altas y muchos cazadores no son conscientes del alcance real de los perdigones, pensando que tiran con balas y disparan a las nubes y lo único que consiguen es espantar los bandos para el resto de la jornada, molestando, además, a los puestos más próximos.
La torcaz tiene una vista extraordinaria. Conviene permanecer perfectamente camuflado y evitar cualquier movimiento innecesario. Al menor gesto o simplemente el destello de los cañones, la paloma cambia de dirección y se pierde la oportunidad de abatirla.
Antes de que amanezca hay que estar ya en el puesto con todo preparado. No es lo mismo un puesto de agua que uno de comida. Al amanecer, la paloma abandona el dormidero en busca de los comederos y, por la tarde, sobre las tres, conviene estar de nuevo preparado en la barraca.
En los puestos de agua también es importante conocer sus costumbres. La torcaz suele acudir a beber dos veces al día: a media mañana, después de alimentarse, y en las últimas horas de la tarde, antes de regresar al dormidero.
Mucha suerte y viva la caza.
viernes, 24 de julio de 2026
La codorniz: la reina de la media veda
Mis inicios cinegéticos fueron tras la codorniz, en Calamocha, con mi amigo Paco Sanchis y su perro Adolfo. Allí conocí a Ramón Ferrero, con quien he compartido innumerables jornadas de caza. Por entonces cazaba con una repetidora Franchi que compré a mi cuñado y que todavía está en uso porque se la vendí a un amigo que aún la conserva y caza con ella.
La caza de la codorniz exige buenos perros. Es un ave que apeona mucho y resulta muy difícil dar con ella. Puedes pasar a escasos metros de una codorniz y, si no llevas un perro con una buena nariz, permanecerá inmóvil, perfectamente camuflada entre el rastrojo o el cereal. Son especialistas en camuflarse. Su plumaje se confunde a la perfección con los tonos del cereal y del rastrojo. Se mimetizan muy bien con el terreno, como la liebre.
Es una modalidad en la que el trabajo del perro resulta fundamental. El cazador disfruta viendo cómo busca el terreno, cómo ventea y cómo termina encontrando la pieza.
El disparo, por lo general, no suele entrañar gran dificultad. La codorniz no realiza vuelos tan largos como la perdiz y, si se marca bien el lugar donde vuelve a posarse, es frecuente poder levantarla de nuevo. Eso no significa, ni mucho menos, que no se fallen codornices.
Para cazarla suelo emplear cartuchos de 32 gramos con perdigón del número 9 y choques abiertos.
Oírlas cantar en el trigal a primera hora de la mañana es uno de los mayores placeres que puede experimentar un cazador. Son momentos que permanecen para siempre en la memoria.
He disfrutado especialmente cazándolas en Peñadorada, en Ossa de Montiel. No se abatía un gran número de ejemplares, pero sí los suficientes para pasar una magnífica mañana entre amigos, perros y campos de cereal.
En Palencia, zona por antonomasia codornicera, como lo es toda Castilla y León han puesto un cupo de 20 codornices por cazador y día. Confieso que nunca he llegado a colgarme tantas.
Un amigo mío, Juan Carlos Palomares, acude todos los años durante la media veda a los campos de Teruel y siempre me comenta lo mismo: cada temporada ve menos codornices que la anterior.
Amenazas para la codorniz
Cada vez el cereal se cosecha antes y la paja se recoge con mayor rapidez. Las cosechadoras destruyen numerosos nidos y muchas puestas se pierden antes de que los pollos puedan salir adelante. A ello se suman otras amenazas propias de la agricultura moderna, como el uso de productos fitosanitarios.
Por desgracia, la codorniz atraviesa actualmente una situación controvertida. Al igual que ocurrió con la tórtola, cuya caza se prohibió en 2021, existen voces que alertan de un acusado descenso de sus poblaciones, mientras que otras sostienen que se mantienen estables y su población no corre peligro. Sea como fuere, es una especie que merece ser gestionada con rigor para garantizar su conservación y que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de su caza.
Si la perdiz es la reina de la caza menor, la codorniz lo es de la media veda.
martes, 14 de julio de 2026
Otro año sin perdices
Desde hace años tengo la finca dentro de la reserva de caza y, un año más, no se ve ninguna perdiz. Lo mismo pasa en el resto del acotado de Fontanars dels Alforins. La perdiz prácticamente ha desaparecido de nuestros montes, hasta el punto de que verla se ha convertido en una excepción cuando antes era algo habitual.
Este año no caben excusas de carácter climatológico. La primavera ha sido favorable para la reproducción de la perdiz. Es cierto que en temporadas anteriores la sequía pudo afectar seriamente al éxito de la cría, pero este año el problema responde a causas mucho más profundas que conviene afrontar de una vez por todas.
Desde la sociedad de cazadores son reacios a realizar sueltas para repoblar el coto. Sin embargo, otros municipios cercanos, como Moixent y la Font de la Figuera, sí lo han hecho con buenos resultados. Vallada, por su parte, lleva años repoblando sus montes con perdiz de granja. Cuando se abre la veda, los cazadores salen con sus perros y disfrutan simplemente con localizar las perdices, verlas arrancar el vuelo o contemplar el trabajo de los perros de muestra. La caza no consiste únicamente en abatir piezas; también es el contacto con el monte y la emoción de encontrar caza allí donde parecía haber desaparecido.
Yo mismo fui durante mucho tiempo contrario a las sueltas de perdiz, por considerar que la prioridad debía ser la conservación de la población autóctona. Sin embargo, la realidad actual obliga a replantear esa postura. Con la perdiz prácticamente desaparecida de nuestros montes, creo que la repoblación controlada se ha convertido en la única alternativa viable para recuperar la actividad cinegética y evitar la desaparición del coto.
La escasez de piezas está provocando que muchos cazadores dejen de sacar el talón de temporada. Actualmente la sociedad cuenta con apenas 56 socios y año tras año, las bajas continúan aumentando. Si a ello añadimos la falta de relevo generacional el futuro del coto resulta cada vez más incierto y el riesgo de su desaparición es una realidad que no puede ignorarse.
Si esta tendencia no cambia, al coto de Fontanars le quedan pocos años de vida. Los cotos sociales, a diferencia de los privados cumplen una importante función social, ya que permiten practicar la caza a personas con recursos económicos más modestos. Pero mantener un coto de caza, sea privado o social, tiene un coste elevado: hay que llenar las charcas, mantener los comederos, limpiar caminos, realizar siembras para la fauna cinegética, controlar los depredadores y llevar a cabo labores de guardería, entre otras muchas tareas. Si llenar la cesta de la compra cuesta cada vez más, resulta difícil pretender que la gestión de un coto siga costando lo mismo que hace una década.
Los cotos sociales necesitan una gestión cinegética eficaz. Sin gestión no hay caza. No es razonable que, en pleno mes de julio y con las altas temperaturas que estamos sufriendo, las charcas permanezcan vacías o que los comederos carezcan de alimento, argumentando que no se llenan para no atraer a depredadores.
La perdiz autóctona ha desparecido prácticamente de nuestros montes y no puede atribuirse este hecho únicamente a la perdiz de granja ni a los cazadores. Las causas de su declive están ampliamente estudiadas y no insistiré mucho sobre ellas porque todos las conocemos: la intensificación de la agricultura, el uso de pesticidas, la pérdida del hábitat natural y el aumento de determinadas poblaciones de depredadores sobre todo jabalíes han reducido drásticamente su población. Antes, la perdiz criaba en ribazos y en viñas en vaso, hábitats que hoy prácticamente han desaparecido. En su lugar se extienden grandes superficies de viñedo en espaldera, fruto de la transformación del paisaje agrícola, que ofrecen mucho menos refugio y protección para la fauna silvestre.
La caza forma parte de nuestro patrimonio rural. Defenderlo corresponde únicamente a los cazadores.
miércoles, 8 de julio de 2026
Año de palomas
Este año se están viendo más palomas que en temporadas anteriores debido, fundamentalmente, a una primavera lluviosa y a que los agricultores han sembrado sus campos. Aunque la avena ya se ha recogido, todavía queda por segar el trigo y la cebada, además se ha sembrado algo de girasol, lo que también contribuye a que las palomas encuentren alimento y se distribuyan por distintas zonas.
Por aquí, donde cazo habitualmente, las charcas siguen sucias y sin llenarse, se mantienen gracias al agua acumulada tras las últimas lluvias. Me he ofrecido a llenar la que tengo hecha en el coto para que no les falte agua durante el verano, ya que se prevén unos días muy calurosos y el agua no puede faltar en estas fechas. Toda clase de animales entran a la charca a refrescarse, desde pequeñas aves hasta mamíferos que aprovechan cualquier punto de agua disponible.
Aunque faltan algo menos de dos meses para la apertura de la media veda, a muchos cazadores ya nos quita el sueño cómo se va a dar el primer día de torcaces. Y es que, en la paloma torcaz, el día que más esperado es siempre el primero, porque no están tiroteadas y se muestran más confiadas, moviéndose de un lado a otro con menos recelo.
De aquí a la apertura de la veda puede pasar de todo. Una tormenta unos días antes puede hacer que las palomas se desplacen a lugares más seguros o cambien por completo sus rutinas de paso. Por eso, hasta el mismo día de la cacería no se sabe con certeza cómo se dará la jornada. En la caza de la torcaz, como tantas veces ocurre en el campo, la última palabra siempre la tiene la naturaleza.
La torcaz es un ave inteligente. Es Tiene una vista de lince y es capaz de detectar el menor movimiento a gran distancia. Por eso conviene estar bien camuflado y perfectamente integrado en el entorno. Es importante no precipitarse en los tiros. Hay que dejarla cumplir. Muchas veces erramos los tiros porque nos precipitamos. ¿Quién no ha tenido cerca del puesto a alguien que les dispara en las nubes? A la paloma torcaz hay que tirarle cuando se le ve el collarín y se presenta la oportunidad clara, no antes. Los tiros altos no hacen sino alejarlas.
La torcaz vuela más rápido de lo que parece. Su velocidad engaña, y por eso, la mayoría de las veces erramos los tiros por detrás. Yo suelo emplear séptima, 34 gramos y de choques 3 y 1 estrellas. En días calurosos conviene usar cargas más suaves ya que el hombro lo agradece menos y no por emplear más gramos se consigue abatir más piezas.
La elección del puesto es fundamental. La paloma torcaz es un ave muy querenciosa, con rutinas bastante marcadas. Saber leer el campo, las querencias y los pasos habituales es casi tan importante como el propio disparo.
miércoles, 1 de julio de 2026
Buen año de conejos
Los aficionados a la caza del conejo estamos de enhorabuena. Este año la temporada promete. Se ven bastantes conejos, no solo en el monte, también en los bancales. Esta pasada madrugada, Rafa, que ha estado tratando la viña, ha visto muchos. También gazapos, señal que el conejo ha criado bien. Si la enfermedad respeta las poblaciones, todo apunta a que será un buen año. En breve se permitirá su caza, sin escopeta.
Empecé cazando el conejo con mi amigo Ramón hace muchos años, en uno de los mejores cotos de España, donde el conejo era muy abundante. Por aquel entonces, Venera cogía muchos con lazo y luego los vendía. Eran otros tiempos: se consumía mucha más caza que ahora y su venta todavía no estaba prohibida. Recuerdo perfectamente la cámara frigorífica de su casa llena de piezas: liebres, conejos, perdices.
Peñadorada, donde se remontan mis primeros recuerdos cinegéticos, se encuentra en Ossa de Montiel. Era un coto muy cómodo para cazar, con abundantes majanos, romeros, sabinas y esparteras. Un terreno muy conejero. Llevo muchos años cazando con labradores y aunque no son perros de muestra, como el pointer, el setter o el braco son muy buenos para la caza, sobre todo para el cobro. Nunca he cazado el conejo con podencos. Tengo grandes amigos, como Ramón, Fernando y Antonio Arráez, que con cerca de 80 años lleva toda la vida cazando el conejo con podencos, recorriendo con sus perros toda la Mancha.
En Peñadorada tengo el récord de conejos abatidos en todas las temporadas que he cazado allí, con cerca de 1.500 ejemplares.
El primer perro de caza que tuve fue Rocky, un precioso braco alemán que estaba muy picado con los conejos. En los descastes de Peñadorada le he llegado a matar una veintena de rabudos en apenas un par de horas. En el coto había una lengua de terreno pegada a la laguna donde el conejo criaba bastante bien. Entrar con el perro allí era un autentico disfrute. Había que estar rápido, porque había muchos agujeros y el conejo, al menor respiro de vida que tuviera, se metía en ellos.
El conejo se caza a primera hora de la mañana, antes de que el sol empiece a apretar. Los golpes de calor son muy peligrosos para los perros. Yo suelo emplear munición del 8, incluso novena, si es a principio de temporada, de 32 gramos y choque de tres estrellas; cuatro cuando tirada con la repetidora. Nunca me ha gustado el cartucho dispersante. Es más peligroso de lo que parece, sobre todo cuando cazas con perro por el riesgo que entraña de meterle algún perdigón en el cuerpo.
El buen cazador de conejo caza despacio. El trabajo importante tienen que hacerlo los perros, levantando de los encames a los rabudos.
He cazado el conejo al salto y con hurón.
El conejo es un animal muy astuto y con un oído extraordinario. Los mejores días para su caza son aquellos en los que hace viento y permanece más tiempo fuera de la madriguera.
Uno de los mejores lances que recuerdo en todos mis años de caza, y ya son unos cuantos, tuvo precisamente el conejo como protagonista. Recuerdo que ocurrió en Peñadorada. Serían las siete de la mañana cuando Sénia me sacó un conejo de una mata. Hice el tiro algo trasero y el animal salió buscando un majano donde refugiarse. Sénia metió la cabeza dentro y, ayudándose de las patas, consiguió sacarlo de su escondite. Cada vez que recuerdo aquel lance se me ponen los pelos de punta. La caza no se mide por el número de animales abatidos sino por los lances en cada jornada de caza.
La principal causa del descenso de la población de conejos ha sido la mixomatosis. Cuando entra la enfermedad acaba con un gran número de ejemplares y su control es muy difícil. Existe una vacuna, pero es muy costosa. La otra gran enfermedad que ataca a los conejos es la neumonía hemorrágica vírica, sumamente contagiosa que acaba con la vida del animal en menos de 72 horas.
Paradójicamente, mientras en algunos lugares el conejo escasea, en otros su sobrepoblación trae de cabeza a muchos agricultores por los daños que ocasiona en sus cultivos.
Los años pasan, cambian los perros, cambian los cotos y cambian los tiempos, pero la emoción de escuchar romper una mata y ver salir un conejo sigue siendo exactamente la misma que cuando empecé.
jueves, 25 de junio de 2026
Buenos consejos de un gran tirador
Todos los sábados por la tarde bajo a Vallada a tirar al plato. La verdad es que llevo una temporada bastante mala, con unos porcentajes muy bajos. Los tiradores no suelen dar consejos, pero este sábado tuve la suerte de coincidir en el campo de tiro El Tollo con un magnífico tirador como es Juan Carlos Palomares.
Antes de comenzar la serie me dio un par de consejos que, hasta ahora nadie me había dado, y eso que ya llevo algunos años practicando el tiro al plato.
La colocación del arma, el encare y la posición de los pies son fundamentales. El tiro al plato es una modalidad muy técnica que requiere de un control mental muy grande. La mente y la vista deben estar focalizadas únicamente en el plato.La concentración debe ser máxima.Cualquier distracción pasa factura.
Juan Carlos Palomares en una sesión de entrenamiento de tiro al plato en Vallada (Foto: PS)
Yo siempre he salido con el plato apuntando al centro de la máquina, colocando el punto de mira de la escopeta sobre el plato que hay de referencia en el centro de las máquinas, unas veces más arriba y otras más abajo. He probado todas las opciones, con resultados dispares.
Hice caso a los consejos que me dio Juan Carlos Palomares y terminé la serie con un 24. Los errores normalmente se cometen en los platos más angulados, donde más hay que correr la mano y normalmente erramos por detrás.
Al plato hay que buscarle todas las ventajas. Por eso es importante salir bien con él; si no vas vendido y los ceros llegan por sí solos.Si tiramos en una posición cómoda evitaremos pegar tirones.
Solo tiré una serie. La siguiente cogí mi móvil y estuve grabando un video mientras tiraba Palomares para después verlo con más detenimiento y estudiarlo, porque así es como se aprende. También hice fotografías para observar la colocación de los pies. Yo siempre me ponía en el centro del cuadro, independientemente del puesto. Otro error. Hay que colocarse en sentido contrario a donde pones el cañón. Si en los dos primeros puestos del planche colocas el cañón un poco a la izquierda, los pies hay que ponerlos a la derecha. En el puesto central colocaremos la escopeta al centro del plato, mientras que en los puestos cuatro y cinco la colocaremos a la derecha del plato central y los pies a la izquierda. Esta norma tan sencilla me ha servido para mejorar los porcentajes.
Esta semana estuve en Almansa y tiré un par de series. Me acompañó Mauro que también me ayudó a corregir errores. Debo juzgar mejor el plato y dejarlo volar un poco más. Si disparas demasiado pronto, tienes menos tiempo para leer la trayectoria real del plato y es más fácil equivocarte en la línea o en la velocidad. Al tirar muy rápido, tiendes a quedarte por debajo.
lunes, 1 de junio de 2026
Mal comienzo de la temporada de tiro al plato
Llevo un comienzo de temporada de tiro al plato bastante malo. El peor de los últimos años. Y cuando digo años, me refiero a los últimos 24, desde que empecé a llevar una pequeña estadística de mis resultados.
En las primeras 18 series que he tirado, solo en cuatro he conseguido superar los 20 platos. Estoy convencido de que la culpa no es ni de la escopeta ni de los cartuchos. Llevo más de cinco años tirando con la misma escopeta y utilizando los mismos cartuchos, y mi media habitual rondaba los 21 platos.
Tiro habitualmente en el campo de tiro de Vallada todos los sábados por la tarde. No es un campo fácil. En determinadas condiciones cuesta ver bien la salida de los platos, especialmente en los días nublados, cuando la visibilidad y el contraste son bastante peores.
Como ocurre con muchos tiradores, yo también tengo mis manías, y he llegado a plantearme cambiar de escopeta para ver si mejoran los resultados. Había pensado en comprar una Browning 825 S3 Trap. Actualmente tiro con una Perazzi 2000, una excelente escopeta que siempre me ha dado muy buen resultado.
Las Perazzi, y en general la mayoría de las escopetas de foso, suelen hacer el primer disparo alto porque el plato siempre está subiendo y se busca verlo por encima de la banda. En esta modalidad se busca que la escopeta tire un 70/30 u 80/20, e incluso más alto en algunos casos, ya que el plato siempre sale ascendiendo y conviene mantenerlo visible por encima de la banda.
Mi forma de tirar es de saque, lo que en ocasiones me lleva a precipitarme y a no juzgar correctamente la trayectoria del plato. Con el tiempo he aprendido que tirar rápido no significa romper más platos. De hecho, muchas veces ocurre lo contrario: la precipitación hace que se falle un plato que, con una décima más de observación y control, probablemente habría terminado roto.
La teoría la conozco perfectamente, pero una vez en la cancha aparecen los nervios.
En el tiro al plato, la concentración es un factor fundamental. Cualquier distracción, por pequeña que sea, puede ser suficiente para errar un plato. Basta un pensamiento ajeno al disparo, una preocupación por la puntuación o un fallo anterior para perder la atención necesaria durante unas décimas de segundo.
No es casualidad que los tiradores de élite dediquen tanto tiempo a la preparación mental. Muchos cuentan con la ayuda de psicólogos deportivos para aprender a gestionar la presión, controlar los nervios y mantener la concentración durante toda la competición. A medida que aumenta el nivel, las diferencias técnicas entre los tiradores son cada vez menores, por lo que el aspecto psicológico adquiere una importancia decisiva.
En mi caso, sé que gran parte de mis problemas actuales son la falta de concentración y un nivel de exigencia excesivo. Cuando aparecen los nervios, tiendo a precipitarme en el disparo y a no valorar correctamente la trayectoria del plato. La clave está en conseguir que la mente se mantenga tranquila y centrada en el plato que acaba de salir, sin pensar ni en el resultado ni en los errores anteriores.
La temporada aún no ha terminado. Todavía quedan un par de meses hasta octubre, tiempo que espero aprovechar para corregir mis defectos y recuperar la confianza en mí mismo.
domingo, 22 de marzo de 2026
El equipo español de tiro al vuelo gana el mundial en México
El equipo español de tiro al vuelo formado por los deportistas españoles Daniel Samper, José Mora y José Luis Rodríguez Uris se proclamó campeón del mundo en la prueba celebrada del 14 al 22 de marzo en Guadalajara (México) que reunió a un total de 350 participantes de diferentes países como Brasil, Italia, Chile, Argentina, Estados Unidos, Portugal, Marruecos, Egipto, Francia y Reino Unido.
Representación española. De derecha a izquierda: José Luis Rodríguez Uris, Daniel Samper y José Mora
Una participación algo menor a la esperada debido a los últimos acontecimientos que han tenido lugar en México, tras la ola de violencia desatada por el asesinato del cabecilla del Cartel Jalisco Nueva Generación. Una de las organizaciones criminales más violentas del mundo.
La competición se desarrolló en el Club Cinegético Jalisciense que cumplía su centenario y este año celebraba el 90º campeonato del mundo, el club de tiro de mayor tradición de todo México.
El equipo español se proclamó campeón imponiéndose por un blanco a Argentina y por dos a la anfitriona México, logrando un triunfo histórico en una prueba de gran nivel y dificultad
domingo, 1 de marzo de 2026
Mal inicio de temporada de tiro al plato
Tras el cierre de la temporada de caza comienza la del plato. Sin embargo, ha sido un pésimo comienzo. El sábado 28 de febrero abrió el campo de tiro de Vallada. Oficialmente se abrirá el próximo sábado, pero este día era para probar las máquinas, que funcionaron a la perfección después de cinco meses de inactividad. Así que varios tiradores decidimos subir para empezar a rodar: Rafa, Manolo,Alejandro, Rubén, José, Amadeo y Alfonso.
El día no acompañó: frío y nublado. Todos los comienzos de temporada pasa lo mismo: mal tiempo. El año pasado tuve un mejor inicio en el campo de Muro d’Alcoi, con dos series de 23, y en Vallada con un 23 y un 20. Este año he hecho 13 y 14. Todos hicimos unos porcentajes similares, muy bajos, salvo José que hizo un 23 en la primera serie.
Como suele ocurrir- y yo no iba a ser menos-, los tiradores somos especialistas en buscar excusas cuando la jornada no acompaña, además de bastante maniáticos. En esta ocasión utilicé cartuchos Armusa en lugar de los habituales GB, más lento.
Por otro lado, el plástico negro que se colocaba para dar mayor visibilidad a la salida del plato había sido arrancado por el viento. Puede parecer un detalle menor, pero ayuda a ver mejor el arranque del plato. Le propusimos a Amadeo echar hormigón y pintarlo de un color oscuro.
El plato naranja, en días nublados, se ve muy mal, al menos en este campo. Antes se tiraba plato negro. Yo, que no soy apuntador y tiro a tenazón, si no veo bien la salida no llego y me voy por arriba. No sabía dónde meter el cañón: primero arriba, después más abajo. Absolutamente fuera de tiro y de concentración, con ganas de que terminara la serie.
Amadeo cambió el esquema el año pasado- llevaba el mismo desde que se inauguró el campo- y ahora cuesta más romper los platos. En las últimas series del año pasado no llegué a 20. Menos mal que hice una buena tirada el día del concurso, desempatando por el primer puesto con Juan Carlos Palomares, quedando segundo en el barrage con 23.
Este domingo, 1 de marzo, me habría gustado participar en la tirada homenaje que el campo de tiro de Muro de Alcoy ha dedicado a Juan Gisbert, en su noventa cumpleaños, un gran tirador y sobre todo, una gran persona. Días como estos recuerdan que el tiro no es solo cuestión de números, porcentajes, sino también de constancia, aprendizaje y compañerismo. La temporada acaba de empezar y aún queda mucho por romper.
Juan Gisbert el día de la tirada homenaje en el campo de tiro de Muro d'Alcoi
viernes, 27 de febrero de 2026
Prohibir, cuando el Estado quiere ocupar el lugar de las familias en educación
La deriva prohibicionista del Gobierno amenaza la libertad, el relevo generacional y las tradiciones del mundo rural.
Al Gobierno le gusta esto de prohibir. Quiere impedir que los menores de edad puedan ir a las cacerías acompañados de adultos y asistir a los toros, y ahora también pretende vetarles el acceso a las redes sociales, una medida técnicamente difícil de llevar a la práctica, pero muy aplaudida por sectores conservadores. Si se aplican las mismas restricciones que para acceder a una página pornográfica, donde basta con afirmar que se es mayor de edad, estaremos ante un control meramente simbólico, incapaz de cumplir el objetivo que se dice perseguir.
Si finalmente se prohíbe que los más jóvenes acompañen a sus padres a las cacerías, se pone en riesgo no solo la libertad de las familias para educar a sus hijos en los valores que consideren oportunos, sino también un aspecto fundamental que podría acabar con la caza en los próximos años: el relevo generacional. Si los niños no van con sus padres, no aprenden las tradiciones, los valores ni las habilidades que forman parte de su cultura y de su identidad familiar. En este sentido, la caza es una actividad que se transmite de padres a hijos, muy ligada al mundo rural. Sin relevo generacional la caza peligra y eso es finalmente lo que se busca: acabar con la caza.
Mi padre no era cazador, pero mis tíos sí, y con ellos comenzó a despertarse en mí el gusanillo de la caza. Si no hubiera sido por lo que me transmitieron cuando era pequeño, seguramente hoy no sería cazador.
Cuando las cosas se prohíben, normalmente se consigue el efecto contrario. La decisión, en todo caso, corresponde a las familias y no al Estado, que no puede convertirse en un tutor universal encargado de decidir qué es aceptable para cada hogar.
Los menores acceden cada vez a edades más tempranas a los móviles y a las redes sociales, una realidad que no podemos ignorar.
Prohibirles este acceso es una nueva de censura o, si lo prefieren, de control -que busca el adoctrinamiento, en este caso de los menores. Cualquier día amenazarán con una nueva medida restrictiva. La protección de los menores ya está garantizada en el Código Penal.
Al final, los menores accederán de un modo u otro y es dentro de la ilegalidad donde corren mayores peligros. De ahí la importancia de educarlos en el ámbito de la responsabilidad y no en la simple obediencia.
Esto puede ser, de nuevo, una cortina de humo del Gobierno para no hablar de lo realmente importante: un accidente ferroviario que ha dejado 36 víctimas mortales y cero responsables políticos.
jueves, 19 de febrero de 2026
Último día de temporada
Debido al mal tiempo por las lluvias y el fuerte viento- en el Bonillo han caído más de 200 litros en las últimas semanas y los vientos han superado los 100 km/h- decidimos aplazar la jornada de caza prevista para el jueves día 5.
Así que, dos semanas después, hemos vuelto a El Bonillo para poner fin a la temporada cinegética después de cuatro meses intensos. En los años que llevo cazando en La Patirroja nunca había visto el coto con tanta agua. Los riachuelos que atraviesan la finca bajan ahora desbordados; cruzarlos resulta complicado cuando siempre los conocí secos. Algunos sembrados están impracticables y forman pequeñas lagunas.
Hoy hemos cazado Mauro, Jorge, Miguel, Mauro, Amadeo y quien suscribe estas líneas. Al ser seis, nos hemos dividido en dos cuadrillas. En la jornada de hoy nos han acompañado Elías y Francisco, dos guardas experimentados. Mauro, Jorge y yo hemos cazado en Fuente Agria, mientras que Miguel, Mauro y Amadeo lo han hecho en los Trochares.
Elías dirigiendo la mano. Foto: PS
He comenzado muy bien la mañana, abatiendo tres perdices consecutivas. Luego he errado tres enviadas tipo ojeo: altas, pero a tiro. Me cuesta abatir la perdiz que no mueve las alas; no sé bien dónde hago el tiro. Me refiero a esas perdices altas que bajan como un rayo, sin aletear que abren las alas y se dejan caer por pura inercia del vuelo.
Hoy no se podía tirar al conejo porque está la veda cerrada. Solo se puede cazar la perdiz en los cotos de caza intensivos.
He tenido ocasión de hacer dos dobletes, pero en ambas ocasiones he errado la primera perdiz y he abatido la segunda.
El tiempo nos ha dado un respiro, porque esta pasada madrugada en Fontanars dels Alforins aún estábamos en alerta naranja por fuertes vientos. Por suerte, la jornada ha sido muy agradable, con un viento suave y un día soleado. Nada que ver con el temporal de estos últimos días, que ha llegado a arrancar chaparros centenarios.
Hoy los perros han cogido muchas perdices, algo inusual. Blaki, seis; los perros de Jorge, quince. Lo mismo ha ocurrido con los de Mauro y Amadeo, con más de una docena cada uno. Estos días ha hecho mucho frío y ha llovido bastante; seguramente las perdices estaban flojas al no poder alimentarse bien, pese a que hay comida en los caminos.
Aunque estamos en tiempo de ver perdices emparejadas, no se han visto machos en celo marcando territorio. Falta que haga algo de calor y llegue la primavera.
Tras un pequeño parón para tomar el taco, la segunda vuelta ha sido bastante desigual. Se han tirado menos tiros y se han abatido menos perdices que en la primera. Jorge, pese a una molestia en el abductor que le hacía cojear ligeramente, ha aguantado toda la jornada como un campeón, colgándose once perdices.
Blaki ha empezado muy fuerte hasta que ha mordido la primera perdiz. Ha hecho un cobro espectacular con una perdiz que he tirado en un sembrado y ha ido a caer, alicortada, dentro de un campo de retamas. Al rato ha venido con la perdiz en la boca. Lances así son los que te llenan como cazador y hacen que la caza sea una experiencia inolvidable, porque no hay dos lances iguales. La caza es emoción, recuerdo y compañerismo. Justo lo que hemos vivido hoy en La Patirroja.
viernes, 13 de febrero de 2026
Amos y sirvientes en la caza
Acabo de ver el programa de la Sexta “Apatrullando”, presentado por el periodista Jalis de la Serna, y debo confesar que, como cazador con más de cuarenta años de experiencia a mis espaldas, no me he sentido identificado en ninguna de las dos vertientes de la caza que se abordan: ni en los cotos privados ni en los sociales. No existe ninguna rivalidad entre ambos.
En el primero se aborda la caza elitista de ojeos de perdiz en el coto La Nava, en Castellar de Santiago en Ciudad Real. He participado en innumerables jornadas, tanto en cotos privados como sociales, y les aseguro que la realidad es otra: la vestimenta es funcional, el equipamiento es estándar y las escopetas son de lo más normal. Nada que ver con lo que se muestra en el reportaje. Lo habitual son escopetas repetidoras del montón, y no abundan las armas italianas o inglesas de 150.000 euros, ni la gente va vestida a la moda inglesa. En el campo, el taco se comparte sobre el capó de un todoterreno también muy normal, no de alta gama o en el suelo, lejos del servicio de guante blanco de mayordomos y camareras con delantal y cofia que el programa muestra como norma habitual.
La caza de alto standing es minoritaria en nuestro país y representa un porcentaje muy pequeño. Lógicamente, los cotos privados buscan sacar una rentabilidad a su negocio a diferencia de lo que ocurre con los cotos sociales, cuya función no es ganar dinero sino que tienen otras finalidades, como es hacer la caza accesible a todos los bolsillos.
Jalis de las Serna acompaña a los cazadores que participan en el ojeo mientras su compañero, Miguel Rabaneda, acompaña a ojeadores, secretarios y cargadores para confrontar cómo es una jornada de caza en un coto privado y otro social. No se busca informar sobre la gestión cinegética, sino confrontar clases sociales.
El programa pretende establecer una comparación sesgada entre un coto de lujo extremo, que son una minoría y la caza social. Sin embargo, en el mundo de los cotos privados, la inmensa mayoría dista mucho de lo mostrado en el reportaje. El título elegido, “La escopeta nacional”, ya es una declaración de intenciones. Además hay una referencia a “Los Santos Inocentes”, en la que el organizador de una de estas cacerías no supo salir al paso, como si en la España actual todavía hubiera caciques, amos y sirvientes, como si Paco, “el Bajo”, el personaje encarnado magistralmente por Alfredo Landa y el señorito Iván, encarnado por Juan Diego, sigan siendo los protagonistas de nuestra España rural.
La realidad es que la caza se ha democratizado por completo y hoy es una actividad apta para todos los bolsillos. Hace décadas que dejó de ser un privilegio exclusivo de reyes o personajes ilustres de la alta realeza. De hecho, cazar en un coto social puede costar alrededor de 300 euros, una cifra muy alejada del elitismo que se ha querido proyectar.
martes, 3 de febrero de 2026
El animalismo pierde fuerza en la calle tras las protestas contra la caza
Las concentraciones convocadas por colectivos animalistas registran baja participación mientras el sector cinegético defiende su papel social y ambiental.
A pesar de que algunos medios de comunicación han intentado inflar las cifras de manifestantes que participaron este pasado domingo por las calles de las principales ciudades de España para prohibir la caza, coincidiendo con el “Día del Galgo” que se celebra el 1 de febrero, lo cierto es que las concentraciones tuvieron muy poca afluencia de público.
Un año más se confirma el escaso apoyo social de la plataforma No a la Caza y de grupos animalistas como PACMA, que reclaman la prohibición de la caza. Mientras tanto, el Gobierno estudia nuevas restricciones como prohibir también que los menores de edad puedan participar en cacerías o asistir a espectáculos taurinos.
RTVE fue uno de los medios más tendenciosos al hablar de “miles de manifestantes”, una cifra que contrasta de forma evidente con las imágenes registradas en ciudades como León, Madrid, Burgos, Coruña, Pamplona o Valencia, donde las concentraciones anunciadas a bombo y platillo por televisiones y medios de comunicación volvieron a evidenciar una asistencia muy reducida.
Nuevamente se intenta criminalizar al colectivo de cazadores vinculándolo con el abandono de perros de caza y el maltrato animal. Sin embargo, las cifras oficiales desmienten estas afirmaciones sesgadas y tendenciosas difundidas por determinados grupos animalistas.
Según datos del SEPRONA, de los 546 perros abandonados registrados en 2018, solo 172 eran de caza, y de ellos únicamente 52 correspondían a galgos. Además, informes de este mismo organismo señalan que los perros de caza se encuentran entre los que presentan menores índices de maltrato dentro del conjunto de animales domésticos.
Frente a estos datos oficiales, las asociaciones animalistas aseguran que cada año se abandonan alrededor de 50.000 galgos en España una vez terminada la temporada cingética, una cifra que no se sostiene con las estadísticas reales: de los casos documentados, únicamente 60 galgos fueron abandonados directamente por sus propietarios
Muy distinta fue la imagen ofrecida hace unos años por la gran manifestación en defensa de la caza celebrada en Madrid, donde decenas de miles de cazadores, familias del mundo rural y profesionales del sector salieron a las calles para reivindicar una actividad esencial en España. Aquella movilización demostró que la caza no es solo una tradición profundamente arraigada, sino también un pilar económico y social en amplias zonas del país.
Las concentraciones del domingo han vuelto a demostrar que, más allá del ruido en redes sociales y del apoyo de ciertos medios, el rechazo a la caza no cuenta con el respaldo popular que algunos pretenden hacer creer. Mientras tanto, el sector cinegético sigue trabajando, generando riqueza y cuidando del entorno, a la espera de que el debate público se base en datos y no en consignas.
Prohibir la caza no supondría un avance en bienestar animal, sino un golpe para miles de familias y para el equilibrio medioambiental que, paradójicamente, los propios cazadores ayudan a preservar.
jueves, 22 de enero de 2026
Últimos días de temporada
Marcaba bastante viento para hoy jueves, que se mantendrá a lo largo de la próxima semana, incluso se prevé alguna nevada. Aún así, al final nos hemos decidido a ir. Estamos terminando la temporada, así que hay que aprovechar los pocos días que quedan que han pasado realmente muy rápidos. Y es que cuando disfrutas de lo que haces, el tiempo vuela.
El viento, aunque ha sido bastante incómodo, nos ha dado un poco de tregua durante las primeras horas. A media mañana se ha vuelto algo más molesto, con rachas más fuertes. Con el aire soplando, la sensación térmica era de más frío.
En el coto de al lado había un ojeo, así que hemos decidido coger la vuelta al revés para no meter perdices. Fuenteagria es un buen cazadero, pero hoy resultaba pesado cruzar los sembrados y los barbechos después de las últimas lluvias. Pero, como dice el refrán, sarna a gusto no pica.
Las perdices andan ligeras. Apeonan largas y se concentran en grupos.
Elías lleva la mano; Jorge a una punta y Mauro en la otra, intentamos tirar las perdices al monte. A estas alturas de temporada, las perdices se las saben todas.
Se oye el canto de los machos que anticipan el celo. En unas semanas comenzarán a emparejarse.
Mientras Mauro y yo hemos tenido muchas ocasiones de disparar a las perdices, Jorge no ha tenido la misma suerte.
La primera vuelta se ha dado bastante bien, con 9 perdices y 2 conejos. En la segunda he tenido menos opciones, errando un par de perdices muy buenas.
He estado fallón en perdices enviadas que en otras ocasiones suelo bajar, aunque vayan altas. Hay que correr bien la mano si no quieres hacer el tiro trasero.
Hoy se ha movido algo de paloma. He podido disparar a una, aunque larga. Andaban paradas en las carrascas, al igual que los tordos.
Blaki me ha sacado dos conejos de un reguero que he conseguido abatir. He errado un tercero entre las carrascas. De segundo tiro parecía que iba algo pinchado, según me ha dicho Elías, pero los perros no se han podido hacer con él. Lo mismo me ha ocurrido en un doblete, donde solo he podido cobrar una perdiz. La otra, por el rastro de Blaki, se ha metido entre las piedras, y es que al menor soplo de vida que tengan, desaparecen como si la tierra se las hubiera tragado.
Mauro, que no es el mismo Mauro que me acompaña otras veces, y que era la primera vez que venía a este coto, ha empezado mal la primera vuelta, pero luego se ha repuesto y se ha colgado 13 perdices.
El frío no ha sido impedimento para disfrutar de una nueva jornada de caza entre buenos amigos. El próximo 5 de febrero pondremos punto final a una temporada llena de buenos lances y repleta de emociones.
viernes, 9 de enero de 2026
Frío y perdices en El Bonillo
Una mañana gélida, pero provechosa, en el Bonillo. Estamos ya finalizando la temporada cinegética y hoy hemos vuelto a la Patirroja con una cuadrilla más amplia de lo habitual: Mauro, Jorge, Antonio, José Luis y Pepe Tortosa.
El frío de la mañana no ha hecho mella en las perdices, que han salido muy largas, guardando bien la distancia. Normalmente, con el frío la caza se retiene algo más y rompe más cerca, pero hoy no ha sido el caso.
Blaki atento a la salida del conejo (Foto: PS)
Nos hemos dividido en dos grupos. En uno iban Cesáreo con Antonio, José Luis y Pepe Tortosa; en el otro, Elías, Mauro, Jorge y quien suscribe estas líneas.
Un cazadero con abundantes carrascas y sembrados, que exige de unas buenas piernas.
Los protagonistas indiscutibles de la jornada han sido los perros. Blaki ha cobrado cuatro perdices, tres de ellas de ala. Trufa, la perrita de Elías, me ha cobrado una perdiz enviada que he abatido en un ganchillo y que ha caído en el monte. A Mauro también le ha cobrado un par de piezas más.
Solo por el trabajo de los perros ha valido la pena el viaje. Cada día estoy más convencido de que la caza sin perro no tiene ningún sentido.
He empezado mal la mañana, errando dos perdices consecutivas. A una le he tirado mal con Elías cerca, y cuando me encontraba con la escopeta abierta, me han entrando dos por encima de la cabeza. Cosas que pasan cuando cazas con una paralela y te sorprenden con el arma descargada.
Rodando un montón de leña, Trufa avisaba de que había alguna pieza agazapada entre las ramas. Ha sido cuando Elías se ha puesto encima cuando ha salido el conejo. Blaki ha estado a punto de cogerlo con la boca, momento que muestra la fotografía que ilustra el artículo.
Esperábamos encontrar algo de nieve, pero el tiempo nos ha permitido cazar en muy buenas condiciones, a pesar del frío ha lucido el sol. Un grado marcaba el termómetro al llegar a El Bonillo. Los caminos, cubiertos de escarcha, parecían una pista de hielo.
Hoy no hemos parado a tomar el taco, así que hemos estado más tiempo en el monte. Solo hemos hecho una breve parada para descargar la caza y coger cartuchos.
Teníamos muchas ganas de cazar después del parón navideño; llevábamos casi un mes sin subir a La Mancha.
He perdido la ocasión de hacer un doblete, abatiendo solo la primera. Blaki ha sacado una perdiz emboscada dentro de una acequia. Por suerte, la he podido abatir, porque estas perdices que parecen tan fáciles suelen fallarse: muchas veces nos precipitamos en el tiro y no las juzgamos bien.
Llegando a los coches, Jorge ha abatido una perdiz larga, de las de quitarse el sombrero.
Las perchas han sido bastante generosas, teniendo en cuenta que estamos ya finalizando la temporada y la perdiz está mucho más resabiada.
Como colofón al día, en la Fonda Santiago nos esperaban unas judías con perdiz y unas migas ruleras, que han sido el complemento perfecto para esta nueva jornada de caza.
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