viernes, 27 de febrero de 2026

Prohibir

Prohibir, cuando el Estado quiere ocupar el lugar de las familias en educación La deriva prohibicionista del Gobierno amenaza la libertad, el relevo generacional y las tradiciones del mundo rural. Al Gobierno le gusta esto de prohibir. Quiere impedir que los menores de edad puedan ir a las cacerías acompañados de adultos y asistir a los toros, y ahora también pretende vetarles el acceso a las redes sociales, una medida técnicamente difícil de llevar a la práctica, pero muy aplaudida por sectores conservadores. Si se aplican las mismas restricciones que para acceder a una página pornográfica, donde basta con afirmar que se es mayor de edad, estaremos ante un control meramente simbólico, incapaz de cumplir el objetivo que se dice perseguir. Si finalmente se prohíbe que los más jóvenes acompañen a sus padres a las cacerías, se pone en riesgo no solo la libertad de las familias para educar a sus hijos en los valores que consideren oportunos, sino también un aspecto fundamental que podría acabar con la caza en los próximos años: el relevo generacional. Si los niños no van con sus padres, no aprenden las tradiciones, los valores ni las habilidades que forman parte de su cultura y de su identidad familiar. En este sentido, la caza es una actividad que se transmite de padres a hijos, muy ligada al mundo rural. Sin relevo generacional la caza peligra y eso es finalmente lo que se busca: acabar con la caza. Mi padre no era cazador, pero mis tíos sí, y con ellos comenzó a despertarse en mí el gusanillo de la caza. Si no hubiera sido por lo que me transmitieron cuando era pequeño, seguramente hoy no sería cazador. Cuando las cosas se prohíben, normalmente se consigue el efecto contrario. La decisión, en todo caso, corresponde a las familias y no al Estado, que no puede convertirse en un tutor universal encargado de decidir qué es aceptable para cada hogar. Los menores acceden cada vez a edades más tempranas a los móviles y a las redes sociales, una realidad que no podemos ignorar. Prohibirles este acceso es una nueva de censura o, si lo prefieren, de control -que busca el adoctrinamiento, en este caso de los menores. Cualquier día amenazarán con una nueva medida restrictiva. La protección de los menores ya está garantizada en el Código Penal. Al final, los menores accederán de un modo u otro y es dentro de la ilegalidad donde corren mayores peligros. De ahí la importancia de educarlos en el ámbito de la responsabilidad y no en la simple obediencia. Esto puede ser, de nuevo, una cortina de humo del Gobierno para no hablar de lo realmente importante: un accidente ferroviario que ha dejado 36 víctimas mortales y cero responsables políticos.

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