jueves, 27 de noviembre de 2025
Día de frío y perdices
Nuevo viaje a El Bonillo con Mauro y Jorge, donde, a pesar del frío de primera hora de la mañana- cuatro grados bajo cero al salir de casa- se ha presentado un día magnífico en el coto La Patirroja, con un espléndido sol que nos ha acompañado durante toda la jornada.
El hielo de la noche anterior se acumula en las umbrías. Un manto blanco de escarcha cubría las viñas a nuestro paso, mientras algunos almendros aún conservaban la hoja. Las primeras siembras empiezan a verdear, favorecidas por el agua de los últimos días.
Subiendo por el camino que nos llevaría al cazadero, resultaba casi imposible contar las perdices que apeonaban a un lado y a otro, justo delante del coche. Se nos han puesto los dientes largos nada más verlas.
Mauro, apuntando a una pieza (Foto: PS)
La primera vuelta no ha podido empezar mejor: seis tiros y seis perdices, una de ellas cobrada por “Trufa”, la perrita de Elías, que es una auténtica máquina en el monte detrás de las patirrojas. Igual de bien han trabajado las dos perras que han acompañado a Jorge, una golden retriever y una bretona, gracias a las cuales he podido cobrar una perdiz de ala.
Jorge ha cazado hoy con una preciosa Víctor Sarasqueta de su familia, con la que cazaba su hermano. Me ha llamado la atención por su ligereza pese a ser una escopeta del calibre 12. A Jorge, que no está acostumbrado a disparar con dos gatillos, se le ha atragantado un poco el segundo tiro, aunque le ha bastado un único disparo para colgarse siete perdices.
Mauro ha empezado con la Purdey, que tiene un cañón apropiado para quienes les gusta apuntar la pieza. 77, full y full en los dos cañones. En mi opinión, demasiado cerrada para cazar en mano. En la segunda vuelta ya ha cogido la Pedro Arrizabalaga del calibre 20, y la cosa ya ha cambiado.
De los días que llevo viniendo a la Patirroja, este ha sido el que más perdices he visto con bandos muy agrupados.
Tras un inicio sin fallar ninguna perdiz, en la segunda vuelta he tenido que tirar más de una caja de cartuchos para colgarme cinco perdices y un conejo. He errado una perdiz echada en un rastrojo que ha salido de mis pies, sin tocarle ni un solo perdigón. Cosas que pasan en la caza. La he visto tan fácil que le he tirado demasiado relajado. Sin embargo, he bajado algunas muy altas.
He visto más conejos que la última semana que estuve, y he podido revolcar dos rabudos sacados por los perros, que mañana acabarán los gazpachos que va a preparar Mauro. La carne de caza les da un punto muy especial.
Hemos apurado hasta las dos del medio día en el monte, dado que hemos empezado a cazar un poco tarde.
Como colofón a la jornada, hemos comido en la Fonda Santiago, donde nos han preparado unas deliciosas judías con perdiz, migas ruleras y chuletas.
viernes, 21 de noviembre de 2025
En contra de la caza
He leído en el periódico Levante EMV, donde llevo colaborando desde hace algunos años, varios artículos contrarios a la propuesta de impartir una asignatura o actividad extraescolar relacionada con la actividad cinegética, una iniciativa planteada por Vox, y apoyada por el PP en distintas comunidades autónomas. Conviene aclarar que su único objetivo es ofrecer a los jóvenes información acerca de la caza. En ningún caso, como se ha afirmado, se pretende instruirles en el manejo de las armas ni fomentar una cultura de la violencia, como torticeramente se ha escrito.
En uno de estos artículos se citaba como ejemplo el caso de Colombia, donde se ha implantado en todos los niveles educativos una asignatura sobre bienestar animal, conocida como “Ley de Empatía”. Está muy bien que se haya puesto en marcha esta iniciativa; en España, de hecho, contamos también desde septiembre de 2023 con una ley de Bienestar Animal. Sin embargo, lo que más debería preocupar al gobierno de Gustavo Petro en estos momentos es frenar la violencia asociada al narcotráfico que se ha incrementado desde que llegó al poder.
Por tanto, la educación ambiental y el conocimiento de la actividad cinegética pueden ser perfectamente complementarios. Explicar qué es la caza y el papel que desempeña en la gestión del territorio no contradice, en absoluto, el bienestar animal.
Muchos países con una fuerte conciencia ambiental, incluidos varios países nórdicos, incorporan estos contenidos para que el alumnado comprenda el funcionamiento real del medio rural y la gestión de sus ecosistemas.
La caza, además de ser un motor económico en una España rural afectada por el fenómeno de la despoblación, es una actividad necesaria para garantizar los equilibrios ecológicos.
La sobrepoblación de jabalíes no es ninguna “excusa”, sino una realidad que padecen los agricultores cuyos cultivos se ven amenazados. Pero no solo el jabalí es una plaga. Otras especies venatorias, como el muflón o la cabra montés se están expandiendo muy rápidamente, generando importantes problemas agrícolas. A día de hoy, la caza es una herramienta imprescindible para frenar estas sobrepoblaciones.
Conviene reflexionar sobre las consecuencias que tendría prohibir la caza. De hecho, ningún país se ha atrevido a hacerlo.
Uno de los mayores desafíos del sector es la falta de relevo generacional: cada vez hay menos jóvenes que se incorporan a esta actividad tradicionalmente transmitida de padres a hijos.
Por otro lado, la redes sociales se han convertido en un verdadero estercolero donde, desde el más cobarde anonimato, se amenaza e insulta a los cazadores, jaleando incluso cuando un accidente de caza termina con la muerte de un cazador.
Resulta preocupante por puro sectarismo ideológico que una actividad legal, regulada y que practican casi un millón de cazadores en toda España sea objeto de tanta hostilidad, como hemos podido leer en este mismo periódico.
viernes, 14 de noviembre de 2025
Por tierras manchegas
El viaje ha sido tranquilo con algo de niebla que comenzó a disiparse al llegar al Villar de Chinchilla. En Munera, varias águilas sobrevolaban el cielo en busca de alguna presa. Los tractores nos recuerdan que es tiempo de siembra y los agricultores se apresuran a sembrar aprovechando estas últimas lluvias.
Ha hecho un día espectacular para cazar. A pesar de haber ido solo, la jornada se ha dado bastante bien.
El lote que hemos cazado hoy, para mí, es el más complicado de todos, porque hay mucho monte con carrascas donde hay que estar muy rápido para tirar a las perdices. Requiere buenas piernas.
Con mi inseparable Blaki (Foto: Elías)
En las dos semanas que han pasado desde la última vez que estuve, la perdiz ha cogido fuerza y tamaño. La lluvia de estos últimos días les ha sentado muy bien.
El día no ha podido empezar mejor: he abatido tres perdices consecutivas, algo que te levanta el ánimo. Luego ha habido un par de errores, pero los que llevamos tiempo cazando sabemos qué no todo se puede matar, y que muchas veces hasta la perdiz más fácil se escapa.
La perdiz detecta los cambios de tiempo y hoy buscaban refugio en el monte.
El cazadero es duro, pero hay una buena densidad de perdices. Blaki y Trufa han estado sobresalientes en el cobro. Solo hemos perdido una perdiz que ha hecho la torre y que seguramente se habrá quedado atrapada entre las ramas de los árboles de tamaño gigantesco que hay junto a un pequeño arrollo.
Todavía quedan algunos charcos de las últimas lluvias, donde los perros han podido refrescarse. Prefieren remojarse en el barro antes que beber agua limpia.
Hoy se han visto pocos conejos, solo he podido tirar a uno que se ha escapado.
Elías me ha hecho un pequeño ganchillo y he podido hacer un doblete de perdices. A mi derecha, una barra de perdices ha entrado al puesto, pero no había ninguna escopeta para cubrir ese hueco.
He conocido a un auténtico apasionado de la caza. Elías ya me había hablado de él porque le ha acompañado en varias jornadas. He coincidido con él en la segunda vuelta. Hemos hablado un rato. Se llama Cristóbal, es médico, tiene 82 años y viene desde Tarragona, la mayoría de las veces solo. Caza con un precioso pointer de diez años que le acompaña en todas sus aventuras cinegéticas. Cuando lo he visto, llevaba ya cinco patirrojas en el zurrón. Según me ha contado Kiko, se conoce todos los cotos de Castilla La Mancha. Nos ha cedido su parte del lote donde estaba cazando porque se habían echado las perdices en las retamas. Ahí ha sido cuando he podido abatir tres perdices.
De un reguero me ha salido una perdiz de los pies que he tocado, que luego ha hecho la torre. Con la escopeta ya descargada, me ha volado una segunda perdiz que le he visto todos los colores. Es lo que tiene llevar solo dos tiros. Las repetidoras son más eficaces y mortíferas porque el tercer tiro te ayuda en estas situaciones. Tirar tres tiros a una pieza es una barbaridad porque lo único que consigues es herir al animal. Sin embargo, el placer de tirar con una paralela no lo cambio por nada.
Llegando ya al coche he abatido una perdiz larga que me ha enviado Elías y me he tragado otra que me ha pasado por encima de la cabeza y que me ha quitado la gorra porque no llevo sombrero.
De regreso a casa, el día aún me guardaba una última aventura, seguramente por el cansancio acumulado. Me he equivocado al coger la autovía de Alicante y, sin darme cuenta, me he ido en dirección a Requena. El error me llevó por el interior y he podido conocer pueblos de la Manchuela que hasta hora desconocía, como Valdeganga, La Felipa o Chinchilla de Monte-Aragón. Un buen tour turístico improvisado hasta llegar a Almansa. Y, aunque ya era tarde para comer en El Rincón de Pedro, allí siempre tengo las puertas abiertas. Isabel, con su amabilidad habitual, me preparó un exquisito arroz meloso de carabineros que fue el broche perfecto para la jornada.
martes, 11 de noviembre de 2025
La caza en las escuelas
La propuesta de Vox de llevar la caza a las escuelas, apoyada por el PP y duramente criticada por la izquierda (PSOE-PSPV y Compromís) ha generado un intenso debate político. Una asignatura que ya se imparte en Andalucía o Extremadura. Los socialistas consideran que esta medida es una nueva claudicación de los populares a las exigencias de Vox. Los nacionalistas valencianos, claramente prohibicionistas en asuntos cinegéticos, ya han dicho que harán todo lo que esté en sus manos para que la medida, que tildan de “disparata” no se aplique en las aulas. Nada nuevo en el discurso de Compromís.
Las cosas se han sacado intencionadamente de contexto, como ha hecho una diputada de Compromís afirmando que la iniciativa que propone Vox es que haya niños con armas como en Estados Unidos. En la propuesta no se habla de armas sino de facilitar información y conocimiento a los más jóvenes para que conozcan el mundo de la caza y facilitar así el relevo generacional.
No es meter armas en las aulas ni fomentar la cultura de la violencia, como torticeramente se ha dicho desde la formación catalanista. Es informar a los más jóvenes sobre el sentido de la caza mediante talleres, campamentos y charlas formativas. Es una actividad extraescolar más como existen otras dentro del curso escolar, que no obliga a nadie a asistir a esas clases si no quiere hacerlo.
La oposición ha exagerado el alcance de la medida, presentándola como un plan para armar a los niños, cuando en realidad se trata de educación ambiental y cinegética muy necesaria por la desinformación que existe en torno al mundo rural, donde la caza juega un papel preponderante.
La medida de enseñar a los más jóvenes lo que es la caza, estigmatizada por una parte de la izquierda, basta con leer los nauseabundos comentarios que inundan las redes sociales cuando se produce la muerte de un cazador, no obliga a los niños a portar armas, pero sí a conocer la fauna salvaje, sus hábitats, comportamientos y todo lo relacionado con la naturaleza y el campo. Una asignatura o una materia que aporta conocimiento y que puede ayudar a cambiar la idea que se tiene del cazador, casi de asesino o terrorista del medio ambiente.
La propuesta, si se implementa correctamente, podría fomentar el respeto por la naturaleza y el conocimiento de la fauna, alejando la imagen estigmatizada de los cazadores. Una imagen que no se corresponde con la realidad, pese a las continúas campañas de hostigamiento que sufrimos los cazadores por el mero hecho de serlo.
Vox ha querido desde el primer momento presentarse como adalid del mundo rural, y especialmente del sector cinegético. Pero la caza ha sido siempre defendida por populares y socialistas, entre otras cosas porque aporta mucha riqueza a comunidades como Castilla La Mancha, Extremadura o Andalucía, que durante años tuvieron gobiernos socialistas y nunca ha peligrado su existencia. Todo lo contrario. El presidente castellano manchego, Emiliano García-Page aunque no es cazador, sí es un firme defensor del colectivo de cazadores. Solo en Castilla La Mancha, la actividad cinegética genera 963 millones de euros al año, crea cerca de 22.000 empleos directos e indirectos y representa el 2,1% del PIB.
La medida puede servir como herramienta de conocimiento ambiental, mostrando a los cazadores como parte de la conservación de la fauna y no como agresores del medio ambiente.
Llevar la caza a las aulas no es una idea nueva en la que España sea pionera. En países como Suecia y Alemania se estudia la caza en las aulas, integrándola en el currículo educativo. Suecia la incluye como una asignatura en institutos, mientras que en Alemania es parte de una formación intensiva y rigurosa que abarca teoría sobre conservación, sostenibilidad, leyes y manejo de armas, además de entrenamiento práctico.
Igual que se adoctrina a los niños desde muy pequeños en las escuelas en contra de la caza, no estaría de más escuchar otras voces que defienden la actividad cinegética, que ayuden a formar una opinión más crítica y completa, sin situar al cazador en el centro de todas las críticas. Cuando la información sobre la caza se presenta solo desde una perspectiva negativa, se corre el riesgo de simplificar un tema complejo y de “demonizar” a quienes participan en ella, sin considerar los contextos ecológicos, culturales y sociales en los que ocurre.
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