jueves, 22 de enero de 2026
Últimos días de temporada
Marcaba bastante viento para hoy jueves, que se mantendrá a lo largo de la próxima semana, incluso se prevé alguna nevada. Aún así, al final nos hemos decidido a ir. Estamos terminando la temporada, así que hay que aprovechar los pocos días que quedan que han pasado realmente muy rápidos. Y es que cuando disfrutas de lo que haces, el tiempo vuela.
El viento, aunque ha sido bastante incómodo, nos ha dado un poco de tregua durante las primeras horas. A media mañana se ha vuelto algo más molesto, con rachas más fuertes. Con el aire soplando, la sensación térmica era de más frío.
En el coto de al lado había un ojeo, así que hemos decidido coger la vuelta al revés para no meter perdices. Fuenteagria es un buen cazadero, pero hoy resultaba pesado cruzar los sembrados y los barbechos después de las últimas lluvias. Pero, como dice el refrán, sarna a gusto no pica.
Las perdices andan ligeras. Apeonan largas y se concentran en grupos.
Elías lleva la mano; Jorge a una punta y Mauro en la otra, intentamos tirar las perdices al monte. A estas alturas de temporada, las perdices se las saben todas.
Se oye el canto de los machos que anticipan el celo. En unas semanas comenzarán a emparejarse.
Mientras Mauro y yo hemos tenido muchas ocasiones de disparar a las perdices, Jorge no ha tenido la misma suerte.
La primera vuelta se ha dado bastante bien, con 9 perdices y 2 conejos. En la segunda he tenido menos opciones, errando un par de perdices muy buenas.
He estado fallón en perdices enviadas que en otras ocasiones suelo bajar, aunque vayan altas. Hay que correr bien la mano si no quieres hacer el tiro trasero.
Hoy se ha movido algo de paloma. He podido disparar a una, aunque larga. Andaban paradas en las carrascas, al igual que los tordos.
Blaki me ha sacado dos conejos de un reguero que he conseguido abatir. He errado un tercero entre las carrascas. De segundo tiro parecía que iba algo pinchado, según me ha dicho Elías, pero los perros no se han podido hacer con él. Lo mismo me ha ocurrido en un doblete, donde solo he podido cobrar una perdiz. La otra, por el rastro de Blaki, se ha metido entre las piedras, y es que al menor soplo de vida que tengan, desaparecen como si la tierra se las hubiera tragado.
Mauro, que no es el mismo Mauro que me acompaña otras veces, y que era la primera vez que venía a este coto, ha empezado mal la primera vuelta, pero luego se ha repuesto y se ha colgado 13 perdices.
El frío no ha sido impedimento para disfrutar de una nueva jornada de caza entre buenos amigos. El próximo 5 de febrero pondremos punto final a una temporada llena de buenos lances y repleta de emociones.
viernes, 9 de enero de 2026
Frío y perdices en El Bonillo
Una mañana gélida, pero provechosa, en el Bonillo. Estamos ya finalizando la temporada cinegética y hoy hemos vuelto a la Patirroja con una cuadrilla más amplia de lo habitual: Mauro, Jorge, Antonio, José Luis y Pepe Tortosa.
El frío de la mañana no ha hecho mella en las perdices, que han salido muy largas, guardando bien la distancia. Normalmente, con el frío la caza se retiene algo más y rompe más cerca, pero hoy no ha sido el caso.
Blaki atento a la salida del conejo (Foto: PS)
Nos hemos dividido en dos grupos. En uno iban Cesáreo con Antonio, José Luis y Pepe Tortosa; en el otro, Elías, Mauro, Jorge y quien suscribe estas líneas.
Un cazadero con abundantes carrascas y sembrados, que exige de unas buenas piernas.
Los protagonistas indiscutibles de la jornada han sido los perros. Blaki ha cobrado cuatro perdices, tres de ellas de ala. Trufa, la perrita de Elías, me ha cobrado una perdiz enviada que he abatido en un ganchillo y que ha caído en el monte. A Mauro también le ha cobrado un par de piezas más.
Solo por el trabajo de los perros ha valido la pena el viaje. Cada día estoy más convencido de que la caza sin perro no tiene ningún sentido.
He empezado mal la mañana, errando dos perdices consecutivas. A una le he tirado mal con Elías cerca, y cuando me encontraba con la escopeta abierta, me han entrando dos por encima de la cabeza. Cosas que pasan cuando cazas con una paralela y te sorprenden con el arma descargada.
Rodando un montón de leña, Trufa avisaba de que había alguna pieza agazapada entre las ramas. Ha sido cuando Elías se ha puesto encima cuando ha salido el conejo. Blaki ha estado a punto de cogerlo con la boca, momento que muestra la fotografía que ilustra el artículo.
Esperábamos encontrar algo de nieve, pero el tiempo nos ha permitido cazar en muy buenas condiciones, a pesar del frío ha lucido el sol. Un grado marcaba el termómetro al llegar a El Bonillo. Los caminos, cubiertos de escarcha, parecían una pista de hielo.
Hoy no hemos parado a tomar el taco, así que hemos estado más tiempo en el monte. Solo hemos hecho una breve parada para descargar la caza y coger cartuchos.
Teníamos muchas ganas de cazar después del parón navideño; llevábamos casi un mes sin subir a La Mancha.
He perdido la ocasión de hacer un doblete, abatiendo solo la primera. Blaki ha sacado una perdiz emboscada dentro de una acequia. Por suerte, la he podido abatir, porque estas perdices que parecen tan fáciles suelen fallarse: muchas veces nos precipitamos en el tiro y no las juzgamos bien.
Llegando a los coches, Jorge ha abatido una perdiz larga, de las de quitarse el sombrero.
Las perchas han sido bastante generosas, teniendo en cuenta que estamos ya finalizando la temporada y la perdiz está mucho más resabiada.
Como colofón al día, en la Fonda Santiago nos esperaban unas judías con perdiz y unas migas ruleras, que han sido el complemento perfecto para esta nueva jornada de caza.
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