jueves, 19 de febrero de 2026
Último día de temporada
Debido al mal tiempo por las lluvias y el fuerte viento- en el Bonillo han caído más de 200 litros en las últimas semanas y los vientos han superado los 100 km/h- decidimos aplazar la jornada de caza prevista para el jueves día 5.
Así que, dos semanas después, hemos vuelto a El Bonillo para poner fin a la temporada cinegética después de cuatro meses intensos. En los años que llevo cazando en La Patirroja nunca había visto el coto con tanta agua. Los riachuelos que atraviesan la finca bajan ahora desbordados; cruzarlos resulta complicado cuando siempre los conocí secos. Algunos sembrados están impracticables y forman pequeñas lagunas.
Hoy hemos cazado Mauro, Jorge, Miguel, Mauro, Amadeo y quien suscribe estas líneas. Al ser seis, nos hemos dividido en dos cuadrillas. En la jornada de hoy nos han acompañado Elías y Francisco, dos guardas experimentados. Mauro, Jorge y yo hemos cazado en Fuente Agria, mientras que Miguel, Mauro y Amadeo lo han hecho en los Trochares.
Elías dirigiendo la mano. Foto: PS
He comenzado muy bien la mañana, abatiendo tres perdices consecutivas. Luego he errado tres enviadas tipo ojeo: altas, pero a tiro. Me cuesta abatir la perdiz que no mueve las alas; no sé bien dónde hago el tiro. Me refiero a esas perdices altas que bajan como un rayo, sin aletear que abren las alas y se dejan caer por pura inercia del vuelo.
Hoy no se podía tirar al conejo porque está la veda cerrada. Solo se puede cazar la perdiz en los cotos de caza intensivos.
He tenido ocasión de hacer dos dobletes, pero en ambas ocasiones he errado la primera perdiz y he abatido la segunda.
El tiempo nos ha dado un respiro, porque esta pasada madrugada en Fontanars dels Alforins aún estábamos en alerta naranja por fuertes vientos. Por suerte, la jornada ha sido muy agradable, con un viento suave y un día soleado. Nada que ver con el temporal de estos últimos días, que ha llegado a arrancar chaparros centenarios.
Hoy los perros han cogido muchas perdices, algo inusual. Blaki, seis; los perros de Jorge, quince. Lo mismo ha ocurrido con los de Mauro y Amadeo, con más de una docena cada uno. Estos días ha hecho mucho frío y ha llovido bastante; seguramente las perdices estaban flojas al no poder alimentarse bien, pese a que hay comida en los caminos.
Aunque estamos en tiempo de ver perdices emparejadas, no se han visto machos en celo marcando territorio. Falta que haga algo de calor y llegue la primavera.
Tras un pequeño parón para tomar el taco, la segunda vuelta ha sido bastante desigual. Se han tirado menos tiros y se han abatido menos perdices que en la primera. Jorge, pese a una molestia en el abductor que le hacía cojear ligeramente, ha aguantado toda la jornada como un campeón, colgándose once perdices.
Blaki ha empezado muy fuerte hasta que ha mordido la primera perdiz. Ha hecho un cobro espectacular con una perdiz que he tirado en un sembrado y ha ido a caer, alicortada, dentro de un campo de retamas. Al rato ha venido con la perdiz en la boca. Lances así son los que te llenan como cazador y hacen que la caza sea una experiencia inolvidable, porque no hay dos lances iguales. La caza es emoción, recuerdo y compañerismo. Justo lo que hemos vivido hoy en La Patirroja.
viernes, 13 de febrero de 2026
Amos y sirvientes en la caza
Acabo de ver el programa de la Sexta “Apatrullando”, presentado por el periodista Jalis de la Serna, y debo confesar que, como cazador con más de cuarenta años de experiencia a mis espaldas, no me he sentido identificado en ninguna de las dos vertientes de la caza que se abordan: ni en los cotos privados ni en los sociales. No existe ninguna rivalidad entre ambos.
En el primero se aborda la caza elitista de ojeos de perdiz en el coto La Nava, en Castellar de Santiago en Ciudad Real. He participado en innumerables jornadas, tanto en cotos privados como sociales, y les aseguro que la realidad es otra: la vestimenta es funcional, el equipamiento es estándar y las escopetas son de lo más normal. Nada que ver con lo que se muestra en el reportaje. Lo habitual son escopetas repetidoras del montón, y no abundan las armas italianas o inglesas de 150.000 euros, ni la gente va vestida a la moda inglesa. En el campo, el taco se comparte sobre el capó de un todoterreno también muy normal, no de alta gama o en el suelo, lejos del servicio de guante blanco de mayordomos y camareras con delantal y cofia que el programa muestra como norma habitual.
La caza de alto standing es minoritaria en nuestro país y representa un porcentaje muy pequeño. Lógicamente, los cotos privados buscan sacar una rentabilidad a su negocio a diferencia de lo que ocurre con los cotos sociales, cuya función no es ganar dinero sino que tienen otras finalidades, como es hacer la caza accesible a todos los bolsillos.
Jalis de las Serna acompaña a los cazadores que participan en el ojeo mientras su compañero, Miguel Rabaneda, acompaña a ojeadores, secretarios y cargadores para confrontar cómo es una jornada de caza en un coto privado y otro social. No se busca informar sobre la gestión cinegética, sino confrontar clases sociales.
El programa pretende establecer una comparación sesgada entre un coto de lujo extremo, que son una minoría y la caza social. Sin embargo, en el mundo de los cotos privados, la inmensa mayoría dista mucho de lo mostrado en el reportaje. El título elegido, “La escopeta nacional”, ya es una declaración de intenciones. Además hay una referencia a “Los Santos Inocentes”, en la que el organizador de una de estas cacerías no supo salir al paso, como si en la España actual todavía hubiera caciques, amos y sirvientes, como si Paco, “el Bajo”, el personaje encarnado magistralmente por Alfredo Landa y el señorito Iván, encarnado por Juan Diego, sigan siendo los protagonistas de nuestra España rural.
La realidad es que la caza se ha democratizado por completo y hoy es una actividad apta para todos los bolsillos. Hace décadas que dejó de ser un privilegio exclusivo de reyes o personajes ilustres de la alta realeza. De hecho, cazar en un coto social puede costar alrededor de 300 euros, una cifra muy alejada del elitismo que se ha querido proyectar.
martes, 3 de febrero de 2026
El animalismo pierde fuerza en la calle tras las protestas contra la caza
Las concentraciones convocadas por colectivos animalistas registran baja participación mientras el sector cinegético defiende su papel social y ambiental.
A pesar de que algunos medios de comunicación han intentado inflar las cifras de manifestantes que participaron este pasado domingo por las calles de las principales ciudades de España para prohibir la caza, coincidiendo con el “Día del Galgo” que se celebra el 1 de febrero, lo cierto es que las concentraciones tuvieron muy poca afluencia de público.
Un año más se confirma el escaso apoyo social de la plataforma No a la Caza y de grupos animalistas como PACMA, que reclaman la prohibición de la caza. Mientras tanto, el Gobierno estudia nuevas restricciones como prohibir también que los menores de edad puedan participar en cacerías o asistir a espectáculos taurinos.
RTVE fue uno de los medios más tendenciosos al hablar de “miles de manifestantes”, una cifra que contrasta de forma evidente con las imágenes registradas en ciudades como León, Madrid, Burgos, Coruña, Pamplona o Valencia, donde las concentraciones anunciadas a bombo y platillo por televisiones y medios de comunicación volvieron a evidenciar una asistencia muy reducida.
Nuevamente se intenta criminalizar al colectivo de cazadores vinculándolo con el abandono de perros de caza y el maltrato animal. Sin embargo, las cifras oficiales desmienten estas afirmaciones sesgadas y tendenciosas difundidas por determinados grupos animalistas.
Según datos del SEPRONA, de los 546 perros abandonados registrados en 2018, solo 172 eran de caza, y de ellos únicamente 52 correspondían a galgos. Además, informes de este mismo organismo señalan que los perros de caza se encuentran entre los que presentan menores índices de maltrato dentro del conjunto de animales domésticos.
Frente a estos datos oficiales, las asociaciones animalistas aseguran que cada año se abandonan alrededor de 50.000 galgos en España una vez terminada la temporada cingética, una cifra que no se sostiene con las estadísticas reales: de los casos documentados, únicamente 60 galgos fueron abandonados directamente por sus propietarios
Muy distinta fue la imagen ofrecida hace unos años por la gran manifestación en defensa de la caza celebrada en Madrid, donde decenas de miles de cazadores, familias del mundo rural y profesionales del sector salieron a las calles para reivindicar una actividad esencial en España. Aquella movilización demostró que la caza no es solo una tradición profundamente arraigada, sino también un pilar económico y social en amplias zonas del país.
Las concentraciones del domingo han vuelto a demostrar que, más allá del ruido en redes sociales y del apoyo de ciertos medios, el rechazo a la caza no cuenta con el respaldo popular que algunos pretenden hacer creer. Mientras tanto, el sector cinegético sigue trabajando, generando riqueza y cuidando del entorno, a la espera de que el debate público se base en datos y no en consignas.
Prohibir la caza no supondría un avance en bienestar animal, sino un golpe para miles de familias y para el equilibrio medioambiental que, paradójicamente, los propios cazadores ayudan a preservar.
jueves, 22 de enero de 2026
Últimos días de temporada
Marcaba bastante viento para hoy jueves, que se mantendrá a lo largo de la próxima semana, incluso se prevé alguna nevada. Aún así, al final nos hemos decidido a ir. Estamos terminando la temporada, así que hay que aprovechar los pocos días que quedan que han pasado realmente muy rápidos. Y es que cuando disfrutas de lo que haces, el tiempo vuela.
El viento, aunque ha sido bastante incómodo, nos ha dado un poco de tregua durante las primeras horas. A media mañana se ha vuelto algo más molesto, con rachas más fuertes. Con el aire soplando, la sensación térmica era de más frío.
En el coto de al lado había un ojeo, así que hemos decidido coger la vuelta al revés para no meter perdices. Fuenteagria es un buen cazadero, pero hoy resultaba pesado cruzar los sembrados y los barbechos después de las últimas lluvias. Pero, como dice el refrán, sarna a gusto no pica.
Las perdices andan ligeras. Apeonan largas y se concentran en grupos.
Elías lleva la mano; Jorge a una punta y Mauro en la otra, intentamos tirar las perdices al monte. A estas alturas de temporada, las perdices se las saben todas.
Se oye el canto de los machos que anticipan el celo. En unas semanas comenzarán a emparejarse.
Mientras Mauro y yo hemos tenido muchas ocasiones de disparar a las perdices, Jorge no ha tenido la misma suerte.
La primera vuelta se ha dado bastante bien, con 9 perdices y 2 conejos. En la segunda he tenido menos opciones, errando un par de perdices muy buenas.
He estado fallón en perdices enviadas que en otras ocasiones suelo bajar, aunque vayan altas. Hay que correr bien la mano si no quieres hacer el tiro trasero.
Hoy se ha movido algo de paloma. He podido disparar a una, aunque larga. Andaban paradas en las carrascas, al igual que los tordos.
Blaki me ha sacado dos conejos de un reguero que he conseguido abatir. He errado un tercero entre las carrascas. De segundo tiro parecía que iba algo pinchado, según me ha dicho Elías, pero los perros no se han podido hacer con él. Lo mismo me ha ocurrido en un doblete, donde solo he podido cobrar una perdiz. La otra, por el rastro de Blaki, se ha metido entre las piedras, y es que al menor soplo de vida que tengan, desaparecen como si la tierra se las hubiera tragado.
Mauro, que no es el mismo Mauro que me acompaña otras veces, y que era la primera vez que venía a este coto, ha empezado mal la primera vuelta, pero luego se ha repuesto y se ha colgado 13 perdices.
El frío no ha sido impedimento para disfrutar de una nueva jornada de caza entre buenos amigos. El próximo 5 de febrero pondremos punto final a una temporada llena de buenos lances y repleta de emociones.
viernes, 9 de enero de 2026
Frío y perdices en El Bonillo
Una mañana gélida, pero provechosa, en el Bonillo. Estamos ya finalizando la temporada cinegética y hoy hemos vuelto a la Patirroja con una cuadrilla más amplia de lo habitual: Mauro, Jorge, Antonio, José Luis y Pepe Tortosa.
El frío de la mañana no ha hecho mella en las perdices, que han salido muy largas, guardando bien la distancia. Normalmente, con el frío la caza se retiene algo más y rompe más cerca, pero hoy no ha sido el caso.
Blaki atento a la salida del conejo (Foto: PS)
Nos hemos dividido en dos grupos. En uno iban Cesáreo con Antonio, José Luis y Pepe Tortosa; en el otro, Elías, Mauro, Jorge y quien suscribe estas líneas.
Un cazadero con abundantes carrascas y sembrados, que exige de unas buenas piernas.
Los protagonistas indiscutibles de la jornada han sido los perros. Blaki ha cobrado cuatro perdices, tres de ellas de ala. Trufa, la perrita de Elías, me ha cobrado una perdiz enviada que he abatido en un ganchillo y que ha caído en el monte. A Mauro también le ha cobrado un par de piezas más.
Solo por el trabajo de los perros ha valido la pena el viaje. Cada día estoy más convencido de que la caza sin perro no tiene ningún sentido.
He empezado mal la mañana, errando dos perdices consecutivas. A una le he tirado mal con Elías cerca, y cuando me encontraba con la escopeta abierta, me han entrando dos por encima de la cabeza. Cosas que pasan cuando cazas con una paralela y te sorprenden con el arma descargada.
Rodando un montón de leña, Trufa avisaba de que había alguna pieza agazapada entre las ramas. Ha sido cuando Elías se ha puesto encima cuando ha salido el conejo. Blaki ha estado a punto de cogerlo con la boca, momento que muestra la fotografía que ilustra el artículo.
Esperábamos encontrar algo de nieve, pero el tiempo nos ha permitido cazar en muy buenas condiciones, a pesar del frío ha lucido el sol. Un grado marcaba el termómetro al llegar a El Bonillo. Los caminos, cubiertos de escarcha, parecían una pista de hielo.
Hoy no hemos parado a tomar el taco, así que hemos estado más tiempo en el monte. Solo hemos hecho una breve parada para descargar la caza y coger cartuchos.
Teníamos muchas ganas de cazar después del parón navideño; llevábamos casi un mes sin subir a La Mancha.
He perdido la ocasión de hacer un doblete, abatiendo solo la primera. Blaki ha sacado una perdiz emboscada dentro de una acequia. Por suerte, la he podido abatir, porque estas perdices que parecen tan fáciles suelen fallarse: muchas veces nos precipitamos en el tiro y no las juzgamos bien.
Llegando a los coches, Jorge ha abatido una perdiz larga, de las de quitarse el sombrero.
Las perchas han sido bastante generosas, teniendo en cuenta que estamos ya finalizando la temporada y la perdiz está mucho más resabiada.
Como colofón al día, en la Fonda Santiago nos esperaban unas judías con perdiz y unas migas ruleras, que han sido el complemento perfecto para esta nueva jornada de caza.
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