lunes, 26 de octubre de 2026
El tordo “a la choca”
Todavía no han entrado los tordos., aunque estos días de luna llena podrían comenzar a entrar en la Península. Los tordos aprovechan las noches iluminadas para desplazarse.
La caza “a la choca” se realiza al caer la tarde, en los últimos minutos de luz, cuando los tordos se dirigen a los dormideros para pasar la noche. Este fin de semana, debido al cambio de horario, hemos retrasado una hora los relojes, así que ha tocado ponerse un poco antes, sobre las seis de la tarde.
Este sábado y domingo me he puesto “a la choca”, esperando la entrada de los tordos a sus dormideros, normalmente situados en pinadas y otras zonas boscosas. No ha habido mucha suerte.
Para esta modalidad conviene utilizar munición del nueve, de 32 gramos, y un choque abierto, de cuatro estrellas o incluso cilíndrico. Con tan poca luz, los tordos entran muy bajos y apenas dan opciones de tiro.
Hay varias modalidades en la caza del tordo. Una de ellas es la caza en puesto fijo o al paso, esperando su salida de los dormideros al amanecer, cuando se dirigen a los lugares donde se alimentan, normalmente olivares y zonas de vega. Conviene estar en el puesto antes de que amanezca porque los tordos suelen ser muy madrugadores y, cuando empieza a clarear, ya pueden estar en movimiento.
Otra modalidad es la caza al salto o en mano, recorriendo el terreno para levantar los tordos del suelo o de la vegetación baja.
Otra modalidad tradicional de caza del tordo es el parany, una práctica muy arraigada en algunas zonas del territorio valenciano. Sin embargo, en la actualidad está prohibida, al tratarse de un método de captura no selectivo que puede afectar a otras especies de aves.
Yo suelo colocarme siempre en el mismo sitio, detrás de un borde olivo que me sirve de parapeto bastante bien y me permite tener una buena visibilidad del terreno. Los tordos tienen buena vista, así que conviene permanecer lo más oculto posible.
El sábado hablé con Nicolás para ponernos juntos. Él iba con su padre y se colocaron cerca del monte. No tardaron mucho tiempo en tirar. El principal problema de la caza del tordo es el cobro, sobre todo en zonas con mucho matorral. De hecho, el que abatí tuve que ir a recogerlo al día siguiente con los perros. Y eso que estoy en una zona bastante despejada, en un campo de olivos viejos.
El sábado entraron dos. A uno, que pasó algo largo, no le tiré mientras que el otro estuvo a punto de quitarme la gorra. Dudé en dispararle porque, de primeras, lo confundí con un estornino. Cuando me di cuenta de que era un tordo, ya se había metido en el monte.
Aún así, disfruté de la puesta de sol y, sobre todo, del ulular de una pareja de búhos reales que habitan en el monte. Un sonido que, en medio de la tranquilidad del campo al anochecer, convierte cualquier espera en un momento especial.
El domingo solo tuve una opción y la aproveché. El domingo solo tuve una opción y la aproveché. No conseguí encontrar el tordo, pese a haber marcado bien donde había caído, Ya era de noche y tuve que recurrir a la linterna del móvil, pero no hubo manera.
Al día siguiente volví con los perros y, finalmente, se hicieron con él.
Habrá que esperar a que entre el frío para disfrutar de esta pequeña ave que tantas satisfacciones da a los cazadores.
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