domingo, 4 de octubre de 2026

Fin de temporada al plato en Vallada

Día de paella entre amigos este pasado sábado, día 3, en el campo de tiro El Tollo de Vallada, que pone fin a su temporada de tiro al plato. Santi fue el encargado de hacer la paella, esta vez sin “mandoguilles de jabalí, cosa que le agradezco. La paella estaba buena, aunque para mi gusto, llevaba demasiado arroz y no estaba al punto como otras veces.
Hicimos la comida dentro del bar ante la previsión de lluvias. Sin embargo, el tiempo, aunque muy nublado y con algo de frío, se comportó. Yo llevé, como todos los años, unas botellas de Marqués de Cáceres crianza, una barra de pan de kilo y una torta de tomate del horno de Adela. José llevó una coca de pimiento y anchoas, muy buena, y unas botellas de Ribera del Duero. Rafa se encargó de la repostería. Amadeo, Rubén, Pepe, Enrique, Pedro, Manolo, Morant, José, Josep Lluis, Rafa y quien suscribe estas líneas nos reunimos un año más para despedir una temporada que comenzó en el mes de marzo y que finaliza coincidiendo con el inicio de la temporada de caza. Más tarde llegaron Alejandro, Gonzalo y Palomares, que acaba de proclamarse primero de su categoría en la III Fase Ranking Autonómico Foso Universal Comunidad Valenciana, con 94 platos de 100. Por temas de trabajo no pudo asistir a la final, que se disputaba este fin de semana en el campo de Mollet del Vallés. Después de la comida vinieron los platos, pero no de cuchara. Los que hay que romper de verdad, aunque no siempre lo consigamos como quisiéramos. La verdad es que tenía mucha ilusión por tirar un par de series para ver si conseguía subir el porcentaje, porque empecé la temporada muy mal. Sin embargo, solo tiré una serie y, he de decirlo, no la abandoné por respeto al resto de tiradores. Al igual que las competiciones, me tomo muy en serio los entrenamientos. Creo que las bromas hay que hacerlas fuera del campo de tiro. Cuando se está en la cancha hay que estar lo más concentrado posible. Lo que no puede ser es que, cuando haces un cero, lleguen las burlas. O que, cuando un compañero pide el plato, y que, además, tiene problemas de audición, sea objeto de mofa por su tono de voz. Sin mala intención, desde luego, lo sé, pero a mí me rompen la concentración. Seguramente habrá gente a la que no le importe y sea capaz de concentrarse en cualquier situación. Yo no. Terminé la serie y me fui a casa bastante molesto. Por la tarde recibí un wasap de un compañero preguntándome por qué me había ido. Evité darle explicaciones. Si el sábado abren, se las daré personalmente.

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