lunes, 1 de febrero de 2021

La proliferación de jabalíes provoca varios accidentes en Fontanars dels Alforins

 

El número de jabalíes ha crecido exponencialmente en los últimos años debido a que no tiene depredadores naturales. De ahí la importancia de que se organicen batidas de forma regular para el control de su población. La última de estas batidas ha tenido lugar este pasado domingo día 31 en los montes de Fontanars dels Alforins, concretamente en los corrales de la Sénia, donde participaron cuatro rehalas, con 39 puestos o armadas y se abatieron 17 guarros, tras un día infernal de fuerte viento que no amilanó a los cazadores que hasta allí se desplazaron en busca de un buen macareno.

A parte de los cuantiosos daños que provocan en la agricultura representan un potencial peligro en la carretera.

Los accidentes de tráfico provocados por atropellos de jabalíes han  crecido un 47% en los últimos dos años, siendo Castilla León y Galicia,  las comunidades más afectadas por este tipo de siniestros, según datos de la compañía aseguradora Axa.


En los últimos dos meses en Fontanars dels Alforins se han producido media docena de accidentes de tráfico, donde afortunadamente solo ha habido que lamentar daños materiales. La zona de mayor siniestralidad es la que transcurre ente  la finca de San Enrique hasta  el Altet.

Hasta hace solo unos años, el responsable del accidente ocasionado por un atropello de cualquier especie de  fauna salvaje era el coto de caza o la sociedad que gestionara el acotado. Ahora la ley ha cambiado, siendo el conductor el único responsable de los daños ocasionados en el vehículo. El seguro no se hace cargo de estos siniestros, salvo que decidas incluirlo en una cláusula aparte.

La verdad es que no tenía mucho sentido que el responsable del siniestro fuera el dueño del coto o la sociedad de cazadores en este caso, cuando se trata de animales libres que transitan de noche y recorren muchos kilómetros en busca de comida, de modo que un día están aquí y al día siguiente pueden estar a varios kilómetros de distancia.

Una de las razones de que bajen del monte es precisamente la falta de alimentos. De hecho, llegan a aproximarse a zonas pobladas en busca de comida. Todos hemos visto imágenes de piaras enteras de jabalíes removiendo en los cubos de basura o en los contenedores, atemorizando a los viandantes.

 

 

 

 


domingo, 31 de enero de 2021

Cazan diecisiete jabalíes en una batida en Fontanars dels Alforins

 

Se prevé una segunda salida en dos semanas, con el objetivo de aminorar la población de animales

La sociedad de cazadores L’Alforí organizó el pasado domingo día 31 la primera de sus batidas de la temporada en el monte de la Ombria, en el término municipal de Fontanars dels Alforins.

A pesar del fuerte viento que protagonizó toda la jornada, se consiguieron abatir diecisiete jabalíes.

Los cazadores valoraron positivamente el trabajo de las cuatro rehalas que participaron en la batida, que consiguieron sacar de sus encames a los jabalíes, reacios a abandonar sus dormideros. Todas las armadas, 39 en total, tiraron desde  sus puestos, según señaló uno de los organizadores de la cacería, Juan Carlos Bataller.

Está previsto que dentro de dos semanas tenga lugar la segunda de las batidas. Estos encuentros se organizan debido al alto número de jabalíes que pueblan los montes de  la zona, provocando graves daños en la agricultura de las poblaciones de esta parte de la Vall d’Albaida.

 


viernes, 22 de enero de 2021

A ver que nos deparará el 2021 a los cazadores

 

Esta temporada cinegética debido a la pandemia no ha sido posible salir a cazar a otras Comunidades Autónomas. El cierre perimetral decretado por el Gobierno dentro del estado de alarma para luchar contra la pandemia lo ha impedido. Solo Castilla - La Mancha lo ha abierto para casos de superpoblación de especies como el conejo o la caza mayor.

Tendremos que esperar a ver que nos depara el 2021, aunque el año no ha empezado nada bien.  Solo hemos podido cazar en los cotos sociales de nuestros pueblos, aunque en mi caso tampoco, si bien, no descarto salir este año aunque sea solo por el gusto de ver a mi perrita Syrah detrás de las patirrojas, que ya no recuerda ni cómo son. Si les soy sincero, yo tampoco.

Aunque en mi pueblo, Fontanars dels Alforins, llevamos unos años muy malos en lo referente a la perdiz, pese a que se ha limitado su número de capturas a una pieza por cazador y día, lo cierto es que la población de patirrojas va en declive. Cada año hay menos.

Son muchos los factores que han contribuido a esta regresión de la perdiz, el principal de todos ellos ha sido  el deterioro de su hábitat natural, la perdida de linderos y sitios donde anidar y sacar adelante sus polladas.

Otros como: la agricultura intensiva, el cambio de técnicas de cultivo, la utilización de productos fitosanitarios para combatir las plagas han puesto la puntilla a la que es por antonomasia la reina de la caza menor.

Hace poco se publicaba un estudio de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), que es el organismo de conservación de la naturaleza más importante del mundo, que ha incluido a la perdiz roja en la categoría de “Casi Amenazada”, lo que está a  un paso de considerarla especie “Vulnerable”.  Si ocurriera esto, es decir, si se considerara a la perdiz como especie vulnerable,  lo más probable es que las Administraciones españolas prohibieran su caza, lo que significaría el final de la perdiz.

Según este estudio, que se basa en datos de SEO Birdlife (Sociedad Española de Ornitología), la población de la perdiz roja ha caído un 45% en los últimos diez años. Estos datos, sin embargo, han sido rebatidos por dos prestigiosos profesores universitarios españoles que han cuestionado estos datos al entender que carecen de soporte científico, ya que los métodos de censo no son representativos.

Pero, sea como fuere, la situación de la perdiz no es buena. No hacen falta estudios poblacionales que lo demuestren, eso lo sabemos todos los cazadores, que vemos como año tras año disminuye su número. No sé si en la proporción que apunta la Sociedad Española de Ornitología, pero, desde luego, algo hay qué hacer y pronto para salvar a la perdiz salvaje. Y en esa  tarea debemos estar todos los cazadores.


lunes, 21 de diciembre de 2020

La liebre

 Hace unos días saliendo del pueblo, cuando me dirigía a casa con el coche, me encontré con un par de liebres muertas en la carretera. Había muy poca distancia entre una y otra, unos pocos metros a lo sumo. Las urracas siempre al acecho de la carroña ya se habían encargado de despellejarlas.

De joven y ahora puede parecer un poco cruel decirlo, me gustaba perseguirlas con el coche. Ahora soy incapaz de hacerlo y trato de esquivarlas cuando se me cruzan en la carretera.

La carretera supone un grave peligro para todos los animales, pero especialmente para las liebres. Cruzan de manera alocada y muchas mueren atropelladas. Se ponen delante del coche aturdidas por la luz y son presa fácil.

Además de la carretera, una nueva enfermedad que hasta ahora solo afectaba a los conejos, la mixomatosis, ha acabado con muchos ejemplares. No se sabe con certeza cómo ha podido mutar el virus y transmitirse con tanta virulencia. Se sigue investigando en cómo se ha podido propagar la enfermedad a las liebres. Lo que sí que sabemos con certeza es cómo llegó la enfermedad a los conejos. Pese a que existen vacunas, la mixomatosis ha acabado con millones de ejemplares en el mundo. Esa era la intención del médico francés que decidió inocularla a los lagomorfos, después de observar el daño que provocaban en sus campos. La efectividad fue total y la mortandad rondó el 90%.

Comunidades Autónomas como Andalucía y Extremadura, donde más casos de mixomatosis se han detectado, han prohibido su caza. También la caza con galgo ha sufrido restricciones.  Una decisión que comparto y que busca ayudar a una pronta recuperación de esta especie cinegética que tantas satisfacciones nos ha proporcionado a los cazadores. Culinariamente son un majar exquisito, como ocurre con toda la carne de caza, tanto de mayor como de menor. Perdiz, codorniz, torcaz, pato, venado, jabalí … forman parte de la carta de los mejores restaurantes de nuestro país, con gran tradición cinegética.

La liebre forma parte del cancionero popular y también del refranero. “Donde menos se piensa, salta la liebre”.

Fontanars dels Alforins ha sido una zona muy lebrera. Ahora bastante menos. Pero en los bancales de viña y en los barbechos todavía se ven algunas. Y eso que la liebre se mimetiza muy bien cuando permanece encamada. Aquí por fortuna no se han visto ejemplares afectados por la enfermedad, pero sí muy cerca del término, concretamente en Villena.

Los síntomas son los mismos: cabeza hinchada, ojos legañosos,  extrema delgadez, inmovilidad,  parálisis… Mi amigo Álvaro me mandó unas fotos de un par de liebres que encontró enfermas. Si no se controla la enfermedad,  la liebre puede seguir los mismos pasos del conejo.

Por eso creo que sería bueno que de manera temporal se limitase su caza. Del mismo modo que se ha puesto un cupo para la perdiz, de una pieza por cazador y día, debería actuarse de igual  manera con la liebre, cuyo número de capturas ahora mismo es libre, como ocurre también con el conejo. Somos los propios cazadores los que nos tenemos que autoregular, si de verdad queremos que haya caza en el futuro.

Pese a los ataques de los animalistas que abogan por la prohibición de la actividad cinegética, sin saber muy bien cuáles serían las consecuencias de esta prohibición, que tendría nefastas consecuencias en el ecosistema, la caza existe gracias a la labor de los cazadores y así tiene que seguir siendo.

 



De zorzales con mi amigo Álvaro

 

Hacía mucho tiempo que no cogía la escopeta, meses y meses.  Desde febrero que no pegaba un tiro. El confinamiento nos tiene aislados a la mayoría de los cazadores que no podemos viajar a otras comunidades al existir el cierre perimetral. El sábado me llamo Álvaro para ver si le acompañaba al tordo. La semana pasada también me llamó por teléfono, pero no fui porque no había dormido en toda la noche.

Quedamos en vernos en La Zafra, una pequeña pedanía que pertenece al término de Villena en la provincia de Alicante. Cogí los bártulos y pasadas las 5 estaba allí. Mientras le esperaba, me encontré con unos amigos que han comprado una casa en el pueblo en el que apenas viven media docena de personas.

Fuimos al mismo sitio que estuvo unos días antes y disfrutó de lo lindo. Se hinchó a pegar tiros. Dos cajas en poco más de media hora. Un pequeño bancal de olivos, arrasado por los jabalíes que por allí campan a sus anchas, hociqueándolo todo en busca de alimento.

Nada más bajar del coche vimos un par de conejos que se metieron entre las cañas. Pero hoy era día de tordos, así que el conejo mejor dejarlo para otro día. Este coto tenía mucho conejo antes, pero las enfermedades, sobre todo, la mixomatosis, pero también últimamente la sarna ha acabado con muchos lagomorfos.

El zorzal entra a poca noche a dormir, a la choca que se llama, así que suele volar bajo y muy rápido. Si tienes mucha vegetación delante, no los ves. A falta de barraca escogí un olivo pequeño para parapetarme  y que no me vieran, pues el zorzal tiene mucha vista y al menor movimiento te esquiva.

El  primero de la tarde, lo erré.  Cruzado y un poco estirado, pero a tiro. Vi que se movían más a mi izquierda, así que decidí cambiarme de puesto. Los zorzales son muy querenciosos y cuando cogen una trayectoria por allí que entran y no buscan otra.

Los dos siguientes también me los tragué. Podía haber hecho un doblete y erré los dos pájaros. Se nota cuando llevas un tiempo sin coger la escopeta. Ni los reflejos ni la rapidez son los mismos.

Álvaro también se lamentaba de sus errores.

Al principio de la tarde entraban un poco estirados. Con la temporada ya avanzada, algunos ya han sido tiroteados, así que saben guardar bien las distancias. Conforme el sol se iba ocultando entraban más rasos, pero a una velocidad endiablada, que no te daba tiempo ni a encararte la escopeta. Todo lo más a girarte de sopetón y quedarte con cara de bobo, mirándolo. A veces ni siquiera eso,  solo escuchar su inconfundible sonido.

Como no había forma de tirarles, me puse pegado a un ribazo para verlos venir de cara, pero la visibilidad era también muy mala.

Si no llevas un perro que te ayude, el problema luego es cobrarlo. Si cae boca arriba es más fácil encontrarlo porque el pecho es moteado de color amarillento, pero si cae boca abajo se confunde con el color de la tierra y pasas al lado de él y ni lo ves.

Lo ideal es salir del puesto a cobrarlo nada más abatirlo, pero muchas veces si te mueves del puesto pierdes muchas oportunidades. Este tipo de caza dura diez o quince minutos muy intensos que hay que aprovechar al máximo. Si esperas para cobrarlos cuando concluya la tirada, lo normal es que no los encuentres, que es exactamente lo que me pasó a mí, que derribé cuatro y solo pude cobrar uno.

Hay que marcar muy bien donde han caído, pero si la zona es boscosa de retamas y carrascas, como era el caso, lo más fácil es perderlos.

Muy cerca de donde estábamos nosotros se oyeron algunos tiros. La caza del zorzal tiene muchos adeptos. Cada vez más.

El zorzal ha pasado de ser una pieza de caza a la que nadie le hacía caso porque entonces los cartuchos valían dinero y había que pensárselo  dos veces antes de tirarle a un tordo,  a ser una especie muy codiciada por muchos aficionados a la caza.

 

 

 

 

 


viernes, 27 de noviembre de 2020

Esta temporada colgamos la escopeta

 

Este año no cazamos, podemos dar la temporada por finalizada, sobre todo, los que salimos a cazar a otras comunidades autónomas y que este  año tendremos que quedarnos forzosamente en casa. Las restricciones impuestas para frenar los contagios por la COVID-19 nos impide a muchos cazadores desplazarnos a otras comunidades autónomas, como es el caso de Castilla La Mancha, que sí que va a permitir, sin embargo, la caza de aquellas especies en las que haya sobreabundancia  como es el caso del conejo y de algunas especies venatorias de caza mayor como: jabalí, ciervo, corzo, cabra o muflón.

Este mismo viernes el Gobierno regional de García- Page a través de la consejería de Desarrollo Sostenible publicaba en el Diario Oficial de Castilla La Mancha una resolución de la Dirección General de Medio Natural y Biodiversidad por la cual se permite la caza de diversas especies como actividad necesaria debido a su sobreabundancia.

La perdiz no entra en este grupo de especies cinegéticas, así que habrá que esperar a que se levante el cierre perimetral que han decretado muchas autonomías para poder salir a cazar. Y eso va para largo.

Con la temporada bastante avanzada, estamos terminando el mes de noviembre, es muy poco probable que este año vayamos a cazar a tierras manchegas.

El problema lo van a tener también las granjas de perdices que sirven para repoblar cotos y que ante esta coyuntura se encuentran en una situación muy difícil. Si no hay cazadores, no se sueltan perdices, con lo cual muchas granjas no van a poder afrontar los gastos y se verán abocadas al cierre. Tener que mantener miles de perdices en las granjas no es rentable, si no hay un futuro claro.

Cada vez son más los cotos que sueltan perdices ante la paulatina desaparición de la perdiz salvaje. Son los llamados cotos de caza intensiva. Allí toda la perdiz es de suelta. Los hay que sueltan las perdices en septiembre antes de que empiece la temporada cinegética para que se vayan adaptando al terreno y sean lo más parecidas a las perdices salvajes. Cuando termina la temporada muchas de estas perdices crían, con lo cual el coto se va regenerando y esa perdiz ya es semisalvaje.

Otros en cambio hacen la suelta el mismo día de la cacería. Según el número de perdices que hayas contratado.

La perdiz autóctona o salvaje ha ido desapareciendo por muchos motivos, fundamentalmente porque se ha acabado con su hábitat. Ya no hay linderos ni zonas donde puedan criar. Al menor asomo de hierba o maleza pasamos el tractor.

La agricultura intensiva con fertilizantes cada vez más agresivos y nocivos para el medio ambiente ha sido la puntilla. Además de la proliferación de alimañas como el zorro o el jabalí. Todo ha jugado en contra de la perdiz.

lunes, 9 de noviembre de 2020

Pocos tiros en el primer día de caza

 

Había mucha expectación porque se trataba del primer día, pero al final no se cumplieron las expectativas. Pocos tiros se escucharon el primer día de la perdiz en los bancales. La viña ya ha perdido toda su hoja y los animales te ven a la legua.

Desde hace unos años, la sociedad de cazadores L’Alforí retrasa la caza de la perdiz en los bancales, precisamente para que tengan más defensa. Se abre el día 12 de octubre, pero solo en la sierra.

La viña en el mes de octubre conserva todavía todo el pámpol y es más fácil pillar desprevenidas a las perdices entre la vegetación. Además octubre suele ser, por lo general, un mes caluroso. La perdiz se cansa antes. El calor las agota, sobre todo, cuando llevan varias voladas y el bando se ha dispersado.

Con frío y el campo despejado dar con las patirrojas es  más complicado. Aparte de un buen perro se requiere de unas buenas piernas. La perdiz vuela muy larga y da pocas opciones.

A perro puesto es muy difícil tirar a estas perdices porque no aguantan la muestra.

Antes toda la viña era en vaso y la caza resultaba más fácil porque el cazador podía zigzaguear entre las cepas. Ahora toda la conducción del viñedo es en espaldera y cuando entras en un campo solo puedes ir por un solo banco, lo cual limita mucho los movimientos del cazador.

Este año la perdiz ha criado mejor en los bancales que en la sierra, seguramente esto ha sido así porque en el monte hay mucha alimaña y eso impide a las perdices hacer nidos y sacar adelante a su prole.  La proliferación de alimañas, sobre todo, jabalíes y zorros, ha sido uno de los principales motivos por los cuales la perdiz está en claro retroceso.

Aunque el cupo es de una perdiz por cazador y día, muchos vinieron con el zurrón vacío. Menos mal que los conejos y alguna liebre alegraron el día a más de uno y al final hubo con lo que condimentar el gazpacho.

Mi  buen amigo y cazador, Paco Úbeda me contaba que ha volado varios bandos, pero todos fuera de tiro. “Si están así de fuertes el primer día, imagínate cómo estarán a mediados de temporada”, señala.

Es una perdiz del terreno y eso se nota en todos los aspectos. El vuelo, la astucia y la velocidad de esta perdiz no tienen nada que ver con la de suelta, mucho menos avispada y menos entrenada en las labores de supervivencia.

Esta perdiz se ha criado en el terreno y para sobrevivir en la naturaleza ha tenido que hacer frente a innumerables peligros. La criada en cautividad no tiene los mismos genes.