viernes, 11 de abril de 2014

Sin perdices y me temo que por mucho tiempo



Llevo varios días en el campo y, por fin, he conseguido ver una perdiz. Solo una. Ya ven. Ni si quiera una pareja. En esta época del año antes era normal encontrarte con varias parejas de patirrojas correteando entre viñas o campos de cereal.  Muchas veces tenías que frenar en la carretera cuando te encontrabas con un bando para no pisarlas y llevártelas por delante. Ahora que el cereal está  empezando a granar es el mejor momento para verlas. Luego, la siembra está alta y ya es más difícil.

Me he cruzado con ella en dos ocasiones por el camino que sube a Casa El Rull. La primera mientras subía con el tractor. La otra al cabo de los días cuando bajaba. Iba apeonando por el camino alquitranado para luego perderse por el campo de olivos. En un principio, pensé que se trataba de una pareja y que a lo mejor la hembra estaba echada en el nido cobando, pero mi buen amigo Juan Carlos Bataller me sacó de dudas y me confirmaba que la ha visto un par de veces y siempre sola.

Fontanars dels Alforins ha sido una zona muy buena para la caza menor y en concreto, para la perdiz. Aunque haya que remontarse mucho tiempo atrás para recordarlo.

Los más viejos del lugar son los que más anécdotas pueden contarnos sobre la actividad cinegética de aquel momento. Aquello ya es historia.

Vicente Calatayud, el casero que teníamos en la finca, y que desgraciadamente falleció hace unos años, me contaba, que cuando salía de casa siempre regresaba con media docena de patirrojas colgadas en el cinto. Los bandos se contaban por cientos.

Las cosas entonces eran muy diferentes a las de ahora. A penas había cazadores. Si echamos un vistazo a los socios que tenía la sociedad es más que probable que no sobrepasaran la media docena. La munición era escasa y cara. Uno se lo tenía que pensar dos veces antes de apretar el gatillo. A los tordos no se les tiraba. Gastar munición en un pajarillo era cosa de locos. Había pocos coches. Las carreteras eran infames. Había que recorrer muchos kilómetros y pasar muchas horas en el coche hasta llegar al coto.  Las escopetas de entonces, paralelas la mayoría, no tenían nada que ver con las de ahora, mucho más precisas, ligeras y sofisticadas. Tampoco los cazadores. Ahora la gente entrena. Se prepara físicamente. Va a los campos de tiro a tirar al plato o a practicar con los recorridos de caza. Dispara mucho mejor y es más certera.

Todo ello y otros muchos factores como plaguicidas, alimañas, mecanización del campo, las repoblaciones incontroladas con perdiz de granja o condiciones climatológicas adversas han contribuido a que poco a poco la perdiz vaya desapareciendo de nuestros montes. Confiemos en que no se convierta en un ave en peligro de extinción como pronostican algunos. En nuestras manos está que esto no ocurra.

En primer lugar, devolviendo a la perdiz su hábitat natural que le hemos arrebatado como consecuencia de una agricultura sumamente agresiva con el medio ambiente, donde la química y el laboreo mecánico del campo son totalmente incompatibles con una especie que a pesar de todos estos avatares milagrosamente subsiste.
 

 

sábado, 22 de marzo de 2014

Tomemos consciencia


 

Ahora que la siembra no levanta un palmo del suelo y está   empezando a brotar, a pesar de la sequía y las perdices están emparejándose es el mejor momento para poder verlas y saber más o menos, si la puesta va bien y la primavera acompaña, la densidad de perdices que tendremos en nuestros cotos.

Yo que he estado está semana labrando la viña y dentro de la zona de reserva no he visto ni una sola patirroja. Sólo he podido ver una liebre pequeña dentro de la espaldera, que arrancó al pasar cerca de la cama donde se encontraba echada.

Las razones de que no haya perdices son innumerables y viene a confirmar un estudio reciente que alertaba de que varias especies de caza menor entre ellas la perdiz, pero también la codorniz o la tórtola están o podrían estar en poco tiempo en peligro de extinción. Así de crudo como lo oyen.

Los hay que abogan por prohibir la caza, lo cual, no resolvería en modo alguno el problema, al menos desde mi punto de vista, postura que defienden los grupos ecologistas, pero desde luego, sí que hay que tomar medidas para que la perdiz vuelva a poblar nuestros montes y campos como antaño.

Para que esto ocurra es necesaria una buena gestión cinegética. De lo que hagamos nueve meses antes de que se abra la veda va a depender, que luego podamos disparar a las patirrojas o no.

En primer lugar, el control de las alimañas es fundamental. Donde abundan zorros, urracas o jabalíes es muy difícil por no decir imposible que haya caza. Hay medios legales y permisos especiales para su captura.

Otro aspecto importante a considerar son los productos fitosanitarios que echamos en el campo para combatir plagas como el mildiu, la negrilla en viñedos o frutales. Debemos ser muy respetuosos con el medio ambiente y ser conscientes de que lo que tiramos al campo no es nocivo.

En este sentido, la lista de productos prohibidos es muy amplia.

Una buena gestión cinegética consiste en poner comederos en todo el coto. Hay quien, sin embargo, es reacio a colocar bebederos porque consideran que el agua transmite muchas enfermedades y la perdiz no es un animal que precise de demasiada agua, siendo suficiente la que pueda encontrar por las mañanas con el rocío.

Tomás Martínez, el gestor de Casa Emilia, un excelente coto de caza intensiva en El Bonillo tiene repartidos en sus más de mil hectáreas decenas de comederos, pero no encontraremos ni un solo bebedero en sus campos manchegos, precisamente, por la razón que apuntaba más arriba.

Y un punto importante, si queremos conservar la perdiz salvaje es no echar perdices de granja, a no ser que queramos convertir nuestro coto en un coto de caza intensivo.

La perdiz de granja o de bote como la llaman algunos transmite muchas enfermedades y termina por aniquilar a la perdiz salvaje, además, de atraer a alimañas a nuestros cotos, pues son una presa fácil.

La climatología es otro factor del cual va a depender que sea un buen año o malo de perdices. Las sequías o las olas de calor que hemos padecido en los últimos años  como consecuencia del calentamiento global tampoco ayudan a que la perdiz procree.

Y, por último, creo que entre todos hemos acabado con el hábitat natural de la perdiz salvaje.

La agricultura intensiva, la mecanización del campo, los campos de espaldera, nos han traído muchos beneficios a los agricultores, pero ha sido contraproducente para la perdiz.

Tomemos consciencia, los cazadores los primeros y adoptemos medidas antes de que sea demasiado tarde. Y, por favor, no me tomen por agorero.

 

 

jueves, 6 de marzo de 2014

Ahora toca romper platos


 

Durante la temporada de caza, los campos de tiro permanecen cerrados, salvo unos pocos que continúan abiertos todo el año como el Gorrión Club en Alicante o Cheste en Valencia.

Como la temporada cinegética ha llegado a su fin ,ahora lo que toca es desempolvar las armas de tiro que han permanecido colgadas en el armero durante estos meses, aunque hay quien compagina ambas aficiones: la caza y el tiro. Yo, sin embargo, me olvido de los platos a partir de octubre y no me vuelvo a preocupar de ellos hasta finales de febrero cuando concluye el tordo.

Hace unos años casi todos los pueblos de alrededor tenían su propio campo de tiro. Ontinyent, Fontanars dels Alforins o La Font de La Figuera contaban con sus propias instalaciones. Con motivo de las fiestas raro era el pueblo que no organizaba tiradas de pichón o de codorniz . Había premios para casi todos los participantes y solía concurrir mucha gente. También los que no eran tiradores habituales. Había distintas categorías: Junior, sénior, damas o veteranos. Muchas empresas solían participar con la entrega de donativos o regalos. Normalmente eran las sociedades de cazadores, a falta de clubes de tiro, las encargadas de organizar el evento.

Hoy estos campos y otros muchos han sido clausurados por no cumplir las medidas de seguridad.

Hay una serie de exigencias que han de cumplir todos los campos sino quieren ser clausurados, por ejemplo, vallar el perímetro de seguridad 200 metros, colocar placas bien visibles que adviertan de la existencia del campo de tiro, que no haya caminos o casas adyacentes, etcétera.

Hoy son muy pocos los campos que han sobrevivido ante tanta exigencia legal,  y siendo un deporte de riesgo, llevar una escopeta siempre lo es, no ha habido que lamentar ningún accidente mortal.

Uno de esos campos de tiro que ha conseguido sobrevivir es el campo de tiro de Vallada. Gestionado desde la propia sociedad de cazadores, pero por gente que ama el tiro. De ahí que todavía permanezca abierto. Me refiero a gente como Amadeo, Antonio, Pepe o Raúl, que hacen que cada sábado sus instalaciones estén abiertas al público: Llueva, truene o relampaguee nunca te encontrarás con la cadena pasada.

Les mueve su pasión por el tiro y nada más. Ellos mismos se encargan de atender el bar, anotar las series, colocar platos o arreglar las máquinas si fallan.

El campo cuenta con un foso universal automatizado de 5 máquinas con fono pull , además, de varios fosos para las tiradas de codorniz.

Hace unos años, en el mes de junio tenía lugar una tirada de pichón a brazo que llevaba el nombre de Copa de la Diputación,  en homenaje al que entonces era su presidente Juan Giner oriundo de Vallada,  pero dejó de celebrarse, a pesar de llegar a contar con un par de ediciones, pero los números no salían y no llegaban a cubrirse si quiera los gastos.

Muchas tardes se organizan meriendas que los mismos responsables del campo preparan. Pepe es el encargado de llevar los tomates o las cebollas de su propia huerta que cultiva él mismo. Nada que ver con los que compramos en las grandes superficies, que no tienen sabor alguno. Además, comerlos en plena sierra es otra historia.

Allí nos reunimos casi siempre los mismos, pero hay muy buen ambiente y pasamos un rato muy agradable. Siempre hay un pequeño pique, sano por supuesto, de haber quien rompe más platos. Los hay que son muy competitivos. Por ejemplo, quien suscribe estas líneas.

Estoy deseando reencontrarme con mis buenos amigos Morán, Milio, le gusta que le llamen así en lugar de Emilio, Enrique, Rafael, Sala, Guerrero, Felipe o Josep Lluis. Amigos, nos vemos pronto.

 

 

 

sábado, 1 de marzo de 2014

Hasta la temporada que viene


 

Ha llegado el momento de colgar las escopetas en nuestros armeros hasta la temporada que viene, salvo que os guste como a mí practicar algunas modalidades de tiro al plato como el skeet, el foso o el recorrido de caza sino es así acordaros de limpiar y lubricar bien los cañones con un buen aceite para evitar que se oxide.

El viernes día 28 se cerró la veda en los cotos de caza intensiva. En el resto de acotados de Castilla La Mancha,  la temporada cinegética concluyó  el pasado día 8.

Yo guardo un mal recuerdo de mis dos últimos días de caza. Concretamente, el último tuvo lugar cerca de Bonete con perdiz soltada.

En los cotos de caza intensiva sabemos que la perdiz que hay ha sido soltada. Pensamos que las han soltado unos días o unas semanas antes. Al menos, eso es lo que pensamos. Pero una cosa es pensarlo y otra muy distinta es ver como el coche que llevas delante las va soltando por pares.

La otra tuvo lugar durante un ojeo. Y tengo un ingrato recuerdo por dos motivos. El primero porque cogí una pulmonía debido al agua cero que cayó. El cuarto ojeo debió suspenderse o aplazarlo hasta que amainara un poco, pero por no dejar el puesto libre y fastidiar el ojeo me puse sin rechistar.

La segunda porque se me ocurrió criticar la cacería en un artículo. Tengo por costumbre escribir cuando participo en una cacería y enviarlo al periódico con el que colaboro o al blog que tengo colgado en internet. Si me ha gustado lo que he visto, lo digo y si no me gusta también. Siempre, por supuesto, desde el respeto y argumentando los porqués.  Dije y cito textualmente, utilizando un símil taurino " La perdiz, si me permiten el símil taurino habría que haberla devuelto a los corrales por mansa".

A la persona en cuestión y responsable de la cacería no le pareció muy bien aquella crítica y no tardó en llamarme por teléfono para indicármelo y de un modo airado mostrar su queja por lo que yo había escrito.

Poco más o menos me dijo que si no me gustaba aquello que no volviera por allí.  He de decirles que llevo más de treinta años cazando por esas tierras y precisamente, con estas personas. A mi estas palabras me hubieran importado bien poco de no ser por la persona que me las dijo y cuyo nombre voy a omitir, porque me unía una gran amistad con su padre, que ya falleció y también con él y con su hermano.

En general, la inmensa mayoría de nosotros, tenemos muy poco espíritu crítico. A mí me gusta la crítica siempre que sea constructiva y se haga de manera educada y razonada. Y creo que esta lo era. Yo siempre aprendo de las críticas. Pero, obviamente, no todos somos de la misma opinión.

Esta persona lo vio como una crítica furibunda a su negocio. Prefiere que le doren los oídos a escuchar las críticas.

He retirado el artículo del blog y espero hacerlo también en breve con el resto de vídeos que tengo subidos al youtube.

Respecto al resto de días que he podido salir a cazar y que no han sido muchos, la verdad, ha habido un poco de todo, como en botica.

En general y por lo que he podido hablar con gente también del gremio no ha sido un buen año para la perdiz.  En cuanto al conejo hay zonas en las que ha desaparecido como Castilla La Mancha como consecuencia de la vírica. mientras que en otras zonas es una auténtica plaga.

Tampoco la media veda ha dado grandes satisfacciones a los cazadores. Poca torcaz y nula codorniz.

El tordo muy desigual, según zonas.

Habrá que esperar a la temporada próxima a ver que nos depara. Nosotros saldremos con la misma ilusión que siempre. Llenar o no el zurrón es lo de menos.

 

 

sábado, 22 de febrero de 2014

Entrevista a Juan Carlos Bataller



"De la caza me quedo con los lances. Los trofeos son para enseñarlos a los amigos y nada más"

Ha hecho  cerca de 900 esperas a lo largo de su vida cinegética y ha matado 65 jabalíes en aguardos . Lleva la caza en los genes, Juan Carlos Bataller es una de las personas que más sabe y conoce a cerca de la caza del jabalí.  Su padre ya era cazador, también su hermano José Luis y su sobrino, que sigue ahora los pasos de su tío. En esta entrevista nos desvela alguno de sus secretos para salir airoso de un buen aguardo y también nos relata alguno de los lances más emocionantes y peligrosos que ha vivido como cazador. Bataller compagina su afición por la caza con tareas sociales en la prisión de Villena, ayudando a los presos a su reinserción.



1. Juan Carlos, cuéntanos un poco cómo y cuándo nace tu afición por la caza y más, concretamente, por la caza del jabalí.

Cuando naces  en una casa en la que tu padre es cazador es más fácil aficionarse a ella. A los 16 años me saqué el permiso y comencé a cazar, pero no sería hasta los 19 cuando empecé a aficionarme de verdad por la caza del jabalí. Mi hermano, José Luis y yo fuimos a  nuestra primera batida y nos quedamos sin balas y como suele pasar en estos casos cobramos pocas piezas. Mi hermano le disparó a un jabalí de unos 60-70 kilos, que le seguían otros cuatro más pequeños, que echaron a correr, pero nos dio tiempo a dispararles, pero sin alcanzar a ninguno de ellos. Luego nos entró una zorra y le tiramos otros cuatro tiros más. Tampoco le dimos. Recuerdo que tuvimos que pedir más balas a un compañero. A los 20 años cuando regresé del servicio militar es cuando realmente empezó mi afición por las esperas. El primer jabalí que abatí durante una espera, bueno realmente fueron dos, los conseguí abatir en la finca propiedad de la persona que me está haciendo esta entrevista, mi buen amigo Patricio Simó. Fuimos a un campo de girasol. Recuerdo, perfectamente, que nos entraron por la derecha, justo donde estaba yo. Les disparé dos tiros y uno cayó seco y el otro lo hizo a unos 20 metros. Desde ese día y fíjate si ha pasado tiempo no he dejado de hacer esperas hasta hoy. Es tanta la afición que tengo, que haga frío o calor nada me detiene.

Estarán de acuerdo conmigo, los miles de aficionados en toda España que practican esta modalidad cinegética, que cuando llevas dos horas esperando sin oír nada y de repente oyes romperse una rama y los ruidos empiezan a sucederse, cada vez más cerca, en la dirección donde uno se encuentra y el corazón te late a mil por hora es una sensación, que para mí no hay ningún otro tipo de caza que la supere.

2.- Cuál ha sido el lance más emocionante que recuerdas?

Para mí, el lance más emocionante que he tenido ocurrió en el mes de septiembre. Íbamos un amigo y yo a un campo de almendros a esperarlos. Nos marchamos a las 12 y todavía no habían entrado. Tampoco los oímos. Al día siguiente fuimos y vimos que habían comido almendras. Decidimos aguantar hasta la una de la noche dos días más y el mismo resultado.

Nos quedaba sólo un día, así que le dije a mi amigo de ponernos a la una de la madrugada. Ese día él no pudo acompañarme porque tenía que madrugar a la mañana siguiente. Así que cogí el rifle y me puse a esperar. Sobre las dos de la noche, oí unos ruidos y al poco tiempo oí romper almendras. No había duda, era un jabalí. Por la hora y por el poco ruido que hacía debía de tratarse de un buen macareno. Poco a poco iba acercándose a dónde yo estaba y cuando le faltaba poco para cogerme el aire, al haber buena luna decidí dispararle. Cuando levanté el rifle oí un ruido muy fuerte. Era el jabalí que se marchaba corriendo. Me quedé con una cara de asombro, pues no entendía lo que había pasado. El jabalí no me cogió el aire, pues no hizo el sonido que habitualmente hacen cuando siente la presencia de una persona una especie de bufido o soplido. Tras darle muchas vueltas a lo sucedido, me di cuenta que al levantar el rifle, el arma provocó un destello que fue suficiente para que el jabalí notara mi presencia debido a la luz de la luna. Decidí quedarme cinco minutos para relajarme y pensar un poco en el lance que acababa de suceder y mi sorpresa fue que al poco tiempo de haberse marchado oí de nuevo ruidos. Pensé que no se trataba del mismo jabalí, pues estos animales son muy astutos y si barruntan algo extraño no vuelven por allí. Caminé unos diez metros, sin apenas hacer ruido  y busqué la sombra de una encina. Los jabalíes andaban comiendo y acercándose cada vez más a mí. Cuando calculé que ya estaban  a tiro, encaré el arma a uno de los grandes del grupo. Iba una piara de cinco. Le disparé y cayó seco. Empezaron a correr y me dio tiempo a apuntar a otro grande, que corrió la misma suerte. Aún me dio tiempo a cargar y a disparar a un tercero, pero está vez erré el tiro. Sin duda, ha sido el lance más emocionante que he presenciado.

3.- Y el más peligroso?

El lance más peligroso fue al año siguiente y no tengo dudas de que se trata del mismo jabalí que se espantó en los almendros el año anterior. Lo sé por la hora y la forma de entrar a comer. Tenía un jabalí cebado unos 20 ó 22 días y por el viento no podía ir a esperarlo, ya que entraba en dirección a donde yo me ponía. Una noche alrededor de las 8 de la noche había caído una buena tormenta y me dije hoy es el día de esperarlo. Llegué al puesto sobre las 9. Aún quedaba algo de sol. Dejé el coche a unos doscientos metros de donde me iba a poner y me comí el bocadillo que llevaba preparado de casa. Hasta las 12 de la noche no oí los primeros ruidos. Justo a la parte izquierda de donde yo me encontraba. El viento como suele ocurrir después de cada tormenta iba cambiando de dirección. Por un momento, pensé en marcharme. Pero después de haberlo estado cebando durante más de veinte días decidí aguantar un rato más. A la media hora aproximadamente oí un ruido por debajo de donde yo me encontraba. De momento, el aire no había delatado mi presencia.

Oí un bufido y pensé que ya se había percibido de mi presencia. Al rato oí otro y al momento otro soplido más. Deduje entonces que no se trataba de simples bufidos sino que el jabalí lo que estaba oliendo eran mis pisadas después de la tormenta que había arreciado unas horas antes. Para mi asombro, no sólo no se marchó sino que cada vez se acercaba más a mí. Hasta el punto de que cuando lo tenía a unos diez metros, pensé que cambiaría de dirección y se iría hacia el cebadero, que lo tenía a unos 50 metros y podría dispararle entonces. Mi sorpresa fue que siguió oliendo mis pisadas y se acercó a apenas dos metros de donde yo me encontraba. El corazón me latía cada vez más rápido. Decidí entonces encender la luz. El jabalí pego un bote enorme y salió a gran velocidad. Hice un primer disparó que erré y cuando fui a efectuar el segundo tiro se desenchufó el cable de la luz que va conectado a la batería, así que tuve que tirarle sin verlo y lo erré de nuevo. Pasé realmente miedo.

4.- ¿Cuántos jabalíes has abatido en esperas?.

En el tiempo que llevo realizando esperas  habré muerto alrededor de 65 jabalíes, para lo cual he tenido que realizar entre 800 y 900 esperas. Muchas veces te entran jabalinas con rayones a las que no les tiras. Cuando ya llevas muertos muchos jabalíes, lo que buscas es que tenga una buena boca, o sea, un buen trofeo. Y esos son los más difíciles de conseguir.

5.- Dinos cuatro o cinco consejos que hay que tener en cuenta para no fracasar en una espera nocturna y no venirnos con las manos vacías?

Yo destacaría una que para mí es la más importante, ya que lo que está en juego es la propia integridad física del cazador. Nunca hay que realizar una espera después de que el sol se haya puesto, ya que entrar de noche o con poca luz al puesto puede resultar muy peligroso. Disparar con rifle no es lo mismo que disparar con una escopeta. Las balas tienen un alcance mucho mayor, puede encontrarse alguien en los lindes del coto o cerca del puesto que hemos elegido y no tener conocimiento de que se encuentre allí. Otro consejo sería que al acabar la espera y hasta el lugar donde tienes el coche llevar una linterna encendida.

Cuando va más de una persona, normalmente tres,  y si nos encontramos  en un campo  de labor,  los puestos  se deben colocar en línea recta y siempre disparar hacia delante o hacia atrás, pero nunca efectuar un tiro cruzado.

Otra norma básica es no disparar a un bulto o a un simple ruido hasta que no tengamos la certeza que se trata de un animal. Para eso hay que encender la luz o si hay luna estar completamente seguros de que se trata de un jabalí. Si me permites, te voy a dar un consejo. Para mí, el jabalí se mata por el día. Me explico.  Hay gente que llega  a un campo donde la noche anterior han estado entrando los jabalíes y decide ponerse porque a su juicio es donde más daño están haciendo, sin darse cuenta de por dónde suelen entrar. Hay que andar y observar mucho el terreno antes de realizar una buena espera de jabalíes y aún así y todo te sorprenden y fracasas muchas veces. Por último, decir que cuando se mata un jabalí hay que recogerlo. Dejarlo muerto en el monte y sólo coger los colmillos no es de ser buen cazador. La carne de jabalí, además, es muy buena. Yo tengo por costumbre cocinar lo que mato, ya sean jabalíes, liebres o perdices.

Hay que tener en cuenta que para realizar esperas uno tiene que armarse de mucha paciencia, pues la mayoría de las veces nos vamos a venir con las manos vacías.

6.- ¿Qué rifle y munición sueles emplear?

Para mí, el arma es muy importante. Munición hay de muchas clases. Buena o muy buena dependiendo del dinero que quieras gastarte. Yo he llegado a disparar cartuchos de bala de cartón. También balas de rifle de 9,3x62 y entre medias, distintas clases de armas y municiones.

Las escopetas hay que probarlas sobre un blanco a 50 metros para ver el plomeo de los perdigones.  Para saber si haces el tiro alto o bajo. Los rifles suelen ir todos bien, si están bien calibrados. Ponerlo a punto es fundamental. Para la espera es indiferente usar rifle que escopeta, al menos, donde yo cazo porque normalmente no se les tira a más de 60 metros por las circunstancias del terreno. Tampoco es lo mismo por el día que por la noche. Cuando enciendes la luz puedes tener el animal de cara y tener dificultad a la hora de efectuar el disparo.

7.- Tengo entendido que un buen calibre para los aguardos de jabalí es el 243 y para las batidas a partir de un 30.06 …

He cazado con el 30.06. Un armero me aconsejó que me comprara un Blasser de cerrojo, calibre 93x62 y es el que tengo desde hace tres años y estoy muy contento con él. Aunque a cada persona, le va bien un tipo de arma y munición. Tengo un amigo que tiene un 300. Les daba en el sitio, pero al no tener parada la bala, nos tocaba después pistearlos. De esto hace 15 años y, sin duda,  ahora habrá mejor munición. Para los bichos que hay por esta zona, jabalí, arruí o macho montes con un calibre 300 sobra.

8.- Mejor cerrojo, express o semiautomático ?

Tanto el de cerrojo como el semiautomático son buenas armas para batidas y esperas porque se suele disparar a distancias cortas. Para recechos, por ejemplo, es mejor el de cerrojo. Es más preciso y la bala no se desvía tanto, a pesar de realizarse los tiros  a mayor distancia.

9. ¿A dónde hay que apuntarle a un jabalí para que no marche malherido?

Lo mejor es apuntarle al codillo. En las batidas y con el animal corrido es complicado darles en el codillo. Incluso, darles porque corren que se las pelan.

10.- El jabalí es un animal que tiene un oído y un olfato muy desarrollado. Puede reconocer tu olor con el aire a favor a varios kilómetros de distancia. Engañarlo no debe resultar tarea fácil.

Después de los años que llevo tras ellos, te puedo asegurar que al jabalí grande no se le engaña nunca. Son ellos los que a veces cometen un fallo y es entonces cuando tienes la oportunidad de cazarlos.

11.- Me comentabas al principio de la entrevista que conservas un cuaderno de caza donde anotas todos tus lances … ¿Lo sigues conservando?

Así es. Un día se me ocurrió anotar todos los lances y recuerdos de las batidas y de las esperas. Cuando llevas muchos jabalíes a tus espaldas es difícil recordarlo todo.

12.- Entre todos los trofeos que tienes en tu casa ¿hay algún medalla de oro?

De los 9 trofeos que tengo sólo hay dos bronces y un plata. Es muy complicado conseguir un oro. No depende sólo de cazar un jabalí  grande y viejo, que ya de por sí resulta difícil. Aunque tenga buen boca, la mayoría son machos de unos 6-7 años, que es fácil que tengan algún colmillo o amoladera estropeado de levantar piedras para comer alacranes u otros animales.

13.- Supongo que como cazador conseguir un buen macareno será tu sueño. ¿Me equivoco?

Claro, pero tampoco creas que estoy obsesionado con ello. Para mí, los trofeos sólo sirven para enseñarlos a los amigos. Sin embargo, los lances sí que los puedes revivir con cualquier persona y en cualquier momento.

14.- A parte de tu afición por la caza mayor, creo que también te gusta la caza menor.¿ Cómo ha ido la temporada este año? ¿Creo que muy mal, no?.

Si, llevamos dos años muy malos. De lo peor que he conocido. Unos le echan la culpa a los jabalíes porque se comen los huevos de las perdices, otros culpan a los agricultores por los productos que echan al campo. Otros a las espalderas. Hay versiones para todos los gustos. Sea como fuere, el coto de Fontanars ha pasado de ser uno de los mejores de la Comunidad Valenciana a estar en el furgón de cola. El jabalí, sin embargo, va en aumento. Esta temporada entre esperas y batidas se han abatido 90 ejemplares. Sin duda, una cifra récord de capturas.

15.- En las batidas de jabalíes es donde más accidentes mortales se registran. El año pasado fallecieron 22 personas. ¿Tan peligrosa puede llegar a resultar una batida?

Efectivamente, es donde más accidentes mortales se registran.

16.-¿ Qué medidas de seguridad deben de darse para evitar que se produzcan más accidentes?

A parte de llevar chalecos reflectantes, que ya es obligatorio es muy importante saber dónde se encuentra tu compañero de puesto y, sobre todo, no moverte del  puesto que te  han asignado hasta el final de la batida. También cuando están cerca los guías o los rehaleros hay que tener mucho cuidado, por si sale en ese momento un jabalí.

17.- Cuando se produce un agarre algunos ven ensañamiento con el animal. ¿Tú qué ves?.

Yo he ido muchos años de guía con las rehalas y si he cazado con más de 15 rehalas diferentes, la inmensa mayoría, cuando los perros cogen el jabalí van a pincharlo lo más rápidamente para evitar que el animal sufra lo menos posible. Aunque, si es cierto que algún rehalero deja morder al jabalí más de la cuenta.

18.- La proliferación de jabalíes está ocasionando cuantiosos daños en la agricultura. Las batidas son un buen método para controlar su población? Se te ocurren otras fórmulas  más provechosas? ¿Qué opinas de que se coloquen lazos o cepos para capturarlos?.

Es el mejor método y el más efectivo también. Es la forma de cazar donde más jabalíes se abaten, en los aguardos también, pero en un número menor. Los lazos están prohibidos para los jabalíes, sólo están autorizados para las zorras, aunque algún jabalí pequeño pueda quedar atrapado. Respecto a los cepos hace muchos años que están prohibidos. Si alguien los coloca no es consciente del peligro que ello supone y del daño que puede causar.

19.- En la última batida celebrada en los montes de Fontanars se abatieron 31 jabalíes. Una cifra récord en capturas …

Si, nunca anteriormente se habían abatido tantos jabalíes. En la zona en donde se realizó la batida, llevábamos algunos años haciéndola con poco éxito. Los jabalíes suelen tomar bien esa zona porque es cálida, además, se da la circunstancia de que este año no se han hecho "pebrasos" y no se les ha molestado. Los jabalíes buscan sitios tranquilos, al ser un animal que transita por la noche y duerme durante el día.

20. Me ha llamado la atención, que en las batidas prefieres ir con las rehalas, que ponerte en el puesto. ¿Te resulta más emocionante?.

Sí porque soy una persona bastante nerviosa. En las batidas, la posibilidad de que entre un jabalí es mucho menor y no aguanto tres horas sentado. Aunque a partir de ahora voy a ir a puesto porque mi sobrino empieza este año a cazar y me hace ilusión estar con él y también para enseñarle algunas cosas, pues las batidas son muy peligrosas, sobre todo, para una cazador joven como mi sobrino.

21.- En alguna ocasión has tenido a un animal en el punto de mira y finalmente has optado por no disparar? ¿Qué se te ha pasado en ese momento por la cabeza para no apretar el gatillo?.

Si, más de una vez. Cuando, por ejemplo, he visto a una jabalina con rayones. Te voy a contar una anécdota.  En una ocasión entraron al puesto 4 jabalíes, de unos 35 kilos cada uno y la madre. A la media hora entró un jabalí solo. Lo apunté y no me pareció que era el macho que yo andaba buscando, así que no le disparé.  Me equivoqué. Cuando llegó a donde estaban los otros iba detrás de la cerda para montarla. Cuando intenté apuntarle para dispararle no pude. No se estaba quieto. La guarra no se dejaba montar y se escondieron en dirección al monte. Se me quedó una cara de tonto, que todavía me acuerdo.

22.-- ¿Qué les dirías a los detractores de la caza?

Pienso que muchas veces cuando hablan mal de los cazadores se generaliza. Sinceramente creo que no todos los cazadores somos tan malos como algunos nos pintan. Ser cazador es una afición que te nace y que disfrutas con ella. Aunque no veo nada malo, que haya gente a la que no les guste la caza. Todas las opiniones son respetables.

23.-.- A algunos que no te conocen les puede sorprender que siendo cazador, además ,te dediques en tu tiempo libre a tareas de voluntariado como la que realizas en la cárcel de Villena, ayudando a los presos a su reinserción.

Si, es verdad, los cazadores no tenemos muy buena fama. Cuando uno quiere siempre hay tiempo para dedicarlo a la gente que más  lo necesite. Justamente, este fin de semana tenía el sábado libre y entre irme a Ciudad Real a participar a una montería en compañía de un amigo o ir a Alicante a realizar un cursillo para la prisión, preferí la segunda opción. A mi amigo, lo puedo ver cuando tenga unos días de vacaciones y el trabajo en la prisión me llena mucho.

24.- En algunas batidas se ha observado la presencia de un híbrido entre jabalí y cerdo vietnamita. Algunos estudios afirman que de seguir emparejándose, el jabalí autóctono podría llegar a desaparecer. ¿Te parecen exageradas estas afirmaciones?

No sé si son exageradas o no, pero mejor que los cerdos estén en los corrales o porqueras y los jabalíes en el monte, que es donde deben de estar. De lo contrario, no dará gusto salir a cazar.

25.- ¿Cuándo tienes previsto realizar la próxima espera?

Yo saldría mañana mismo, pero como ahora estamos en veda tendré que esperar, al menos, tres meses hasta que se abra. Pero, bueno, esto pasa rápido y cuando menos te lo esperas, ya estamos de nuevo en las siembras, pisteando a los jabalíes.

26.- ¿Qué opinas de los cercones?

Prefiero  las fincas abiertas. Los vallados cinegéticos no deberían existir.

28. Después de todo lo que me has contado me gustaría acompañarte un día a un aguardo.

En cuanto empiecen las primeras esperas, te aviso. Tú coge la cámara, que yo cogeré el rifle y a ver quién de los dos dispara más rápido. (risas).


miércoles, 19 de febrero de 2014

Otra jornada de caza, apurando los últimos días


Hoy hemos cazado en una finca que se llama El Bachiller, que está situada entre las poblaciones albaceteñas de  Bonete y Corral Rubio.

En  los cotos de caza intensiva, como es el caso,  la veda se cierra el próximo 28 de febrero. En el resto de cotos de Castilla La Mancha, la veda se cerró el pasado día 8.

Hasta el día 28 sólo se puede cazar la perdiz, estando prohibido el resto de especies cinegéticas de menor como el conejo o la liebre. En el caso del conejo salvo permisos por daños.

La finca es muy cómoda de cazar y abundan los chaparros, romeros y esparteras. En mi caso, que estoy recién operado de una hernia, lo agradecí enormemente.

Tampoco en esta ocasión me ha acompañado mi perrita Sénia, convaleciente como esta de su dolencia de cadera.

Si insensato resulta salir a cazar sin perro, en estos cotos, donde te sueltan la perdiz el mismo día, lo es aún más.

La perdiz apeona y le cuesta volar, a no ser que se sienta presionada por el perro, prefiere escurrirse entre las matas.

Un buen perro que marque la muestra es fundamental para pasar un buen rato. De lo contrario, lo normal es que no des con las patirrojas y te aburras como una ostra.

 A falta de perro, me pegué a mi buen amigo Pepe Sala que lleva una estupenda braca de nombre Laica, que lo hace francamente bien, tanto en el cobro como en la muestra. Es una perra dócil, cariñosa y obediente, que caza a la mano, sin necesidad de estar fustigándola con el collar de castigo ni tampoco hay que andar llamándola hasta la extenuación.

Las perdices recién soltadas, como era el caso, apeonan para quitarse el estrés de haber permanecido en la caja durante tanto tiempo.

Cuando las sueltan no saben dónde ir porque no conocen el terreno, tardan un tiempo en aclimatarse, así que optan por apeonar.

Se llaman entre ellas y al rato vuelven a juntarse.

Isidro Lillo que nos ha acompañado durante esta cacería nos comentaba que el secreto para que la perdiz críe es que sea de la primera puesta.

Lillo no es partidario de poner bebederos en la finca porque, según él, el agua es un foco de transmisión de enfermedades. No es el primero al que le he escuchado decir algo así. Y algo de razón tienen.

La perdiz debe de beber del rocío de la mañana y de las charcas de agua natural, exactamente igual que hace la perdiz salvaje. Es la única forma de que se adapte al medio.

En cuanto a la comida, aunque es bueno que haya comederos repartidos en varios puntos de la finca, sobre todo, cuando la comida escasea es conveniente tirar trigo por los caminos para que se enseñen a picar en tierra como hace la perdiz autóctona.

En cuanto a la jornada cinegética propiamente dicha se abatieron algo más de la mitad de las perdices que se soltaron y quien suscribe estas líneas se colgó ocho en el zurrón.

He aprovechado el día para probar munición nueva. Un cartucho remington de 32 gramos de séptima que me ha gustado especialmente por dos motivos: uno por su rapidez y plomeo en distancias cortas y largas  y en segundo lugar porque es un cartucho que no es nada pegón y eso los que utilizamos paralelas lo agradecemos mucho.

A falta de buenas perdices, el día se completó, con unos buenos gazpachos manchegos y unas excelentes alubias, que se comió un servidor  en el restaurante Valencia de Almansa en compañía de dos buenos amigos y cazadores como son Pepe Sala y Pepe Tortosa.

 

 

martes, 18 de febrero de 2014

Pero qué malos que somos los cazadores


 

El príncipe Enrique ha vuelto a ser noticia. La publicación de una fotografía suya rifle en mano junto a un búfalo ha generado mucha controversia. La polémica está servida.

La foto al parecer fue tomada en 2004 durante una cacería que tuvo lugar en Argentina en la finca "El Remando", propiedad  de un familiar del barón Thyssen.

La cuestión es por qué se ha publicado ahora la fotografía y no antes, cuando han pasado más de diez años. Desde luego, no por casualidad.

La respuesta quizá haya que buscarla en que el príncipe Enrique ha participado estos días en una conferencia celebrada en Londres en defensa de la vida silvestre y contra el tráfico de animales en peligro de extinción.

Recientemente, el príncipe Enrique también participó  junto a su hermano Guillermo  en una montería de jabalíes y venados en tierras españolas, concretamente en una finca de Córdoba, que también ha generado mucha crispación entre los colectivos contrarios a la caza.

Cualquier excusa es buena para arremeter contra la caza y los cazadores.

Comprendo, que la situación del futuro Rey de Inglaterra, cuarto en la línea sucesoria al trono, no es igual que la de cualquiera de nosotros, pero también es legítimo que entre sus aficiones esté la caza, como podría haber sido cualquier otra como la de motorista o surfista.

Es obvio, que la caza tiene muy mala prensa, aunque sea una actividad legal, que en España practican más de un millón de personas. También políticos, ministros o jueces, aunque pocos lo reconocen y nos tengamos que enterar de su afición cinegética cuando van a cazar sin licencia de caza.

Sin embargo, la sola fotografía de quien sea y más si eres un personaje público o famoso, posando con un búfalo o un elefante, miren si no lo que le pasó a don Juan Carlos y su viaje a Botsuana por las que tuvo que pedir perdón, cierto que el momento elegido no fue el más oportuno ni la compañía elegida tampoco, te puede arruinar tu carrera.

Algunos no verán coherente participar en una conferencia relacionada con la defensa de la vida silvestre y al mismo tiempo posar con un búfalo entre los pies, aunque la foto tenga ya algunos años.

La conferencia hasta donde yo sé, trataba del tráfico ilegal de animales en peligro de extinción. Que yo sepa, el búfalo no se encuentra entre las especies amenazadas y su caza está permitida.